“ EL MAGÜI ” O “MADRE AGUA”(La leyenda más popular del Mogote)
Desde la época de nuestros bisabuelos (quizás más atrás en el tiempo) existe la fascinante leyenda sobre un enorme reptil que habita en las profundidades de Cueva del Agua en El Mogote, la Madre Agua como le dicen los guajiros de la región ha sido vista por pocos aunque muy buscada por muchos.En el argot espeleológico la malcriamos con el nombre de “Magüi”, con el mismo derecho que los Escoceses miman a su “Nessi” del Lago Ness o los Tibetanos a su “Yetti” de los Himalayas.El Magüi de Jumagua es un ofidio que tiene ”el grosor exacto de una palma” y según los cuentos que hemos colectado entre los nativos del área “este temible animal puede engullirse un ternero completo sin mucho esfuerzo”.Su cabeza presenta dos pretuberancias en la región frontal y sus escamas están distribuidas inversamente a como se presentan en el resto de los “majaes”,es decir “de atrás hacia delante”.Esta extraña disposición de escamas a lo largo del cuerpo no permite que penetre proyectil alguno cuando es disparado en su huída, afirman los viejos cazadores que “si alguien lograra dispararle de frente sería muy fácil capturarle”,pero lamentablemente para estos, todos los disparos a través de la historia se habían efectuado en su retiro al interior de Cueva del Agua que constituye la entrada a su reino subacuático.
La leyenda incluye además que “cualquiera puede ver sus huellas si visita la caverna” pues en la época de bajante el rastro de su enorme cuerpo queda grabado en el blando fango del piso y de forma zigzagueante se pierde en las tinieblas de su interior.
Todos estos cuentos en torno al ”majá con tarros del Mogote” se lo hacía repetir decenas de veces a mi abuelo Ciriaco Rojo el cual fue un viejo cazador de majaes durante la primera mitad del siglo XX en las cuevas del Mogote para vender la manteca muy codiciada en las Boticas de Sagua. Yo me quedaba como anonadado mientras él, entre cuento y cuento, se tomaba su traguito de ron. No sé si el deseo de hacer sentir bien a sus nietos hace que los abulitos exageren sus historias, pero aunque así fuese, de no ser por aquellas fantasías yo no hubiera conocido a esta interesante y misteriosa región con la que tanto tiene que ver mi vida toda. Encontrar el Monstruo del Mogote fue la primera inquietud de mi joven mente. Con el tiempo aquello se convirtió en obsesión, tal como Byrne busca a su Big Foot. Los Primeros viajes a Cueva del Agua se vieron obstaculizados por el creciente nivel del manto freático pero fueron muy útiles en la recopilación de fábulas locales entre las que abundaban relatos sobre El Magüi.
La impresión de mis primeros viajes por los Mogotes fue que los habitantes de la región estaban convencidos de que aquí vive un enorme majá que causa estragos entre su ganado. Como segundo punto, que según afirman, ”yendo a la cueva cuando está seca, pueden verse sus huellas a lo largo de sus laberintos”.De esto se podría por tanto deducir tres conclusiones:
1-La Historia del Monstruo Magüi puede ser parte del mito local tan necesario en las poblaciones alejadas de la civilización donde la monotonía de sus actividades diarias exigen un tema que endulce esa fatigosa rutina.
2-La historia puede tener un fundamento real a partir de alguna especie de boa continental que haya sido introducida por algún viajero (por ejemplo un marino mercante).Es conocido lo pequeña que son las anacondas y pitones en su estado juvenil y el gran tamaño que alcanzan en su estado adulto.
3-La última (y más remota) posibilidad es la de una especie nativa que haya sobrevivido desde la Era Secundaria (período Cretácico) y en la actualidad esté limitada a los territorios de Jumagua, Chinchila y Ciénagas del Norte o cuyos últimos ejemplares se hayan extinguido durante los finales del siglo XIX o en la primera mitad del siglo XX ,períodos a los que pertenecen la mayoría de estos reportes.
Durante muchos viajes posteriores vimos muchas huellas que penetraban en la Cueva del Agua y casi creímos que teníamos en nuestras manos a el magüi. La primera vez que esto ocurrió, seguimos unas enormes huellas del grosor exacto de una palma que de una forma sinuosa desaparecía en las tinieblas interiores. Nuestro corazón latía con doble intensidad,..”seguimos la huella muy cerca el uno del otro (dejé escrito en mis notas de campo) como para sentirnos más seguros. El rastro se hacía más marcado producto de la mayor humedad del fango lo que dificultaba nuestros pasos. Por fín llegamos a la pared final que se percibe desde la entrada y la huella torcía
a la izquierda”…
…”Continuamos y a pocos pasos ENCONTRAMOS POR FIN A LA MADRE AGUA”.
Esto sin duda lo escribí con rabia irónica pues la supuesta Madre-Agua no era más que una palma que al parecer la había introducido poco a poco el mismo manto freático en su descenso. Pudimos comprobar por la gran cantidad de sedimentos que desde épocas remotas la Cueva del Agua ha estado arrastrando palmas, troncos y ramas a su interior e indudablemente, todos los años en los meses de diciembre y enero, que es cuando las aguas desaparecen, pueden verse las huellas de los arrastres hacia esta especie de caño o tragante que forma la caverna. Lejos de encontrarnos a el gigantesco magüi nos tropezamos varias veces con la Boa más pequeña del mundo, nuestro Majá de Santa María.
Aunque,”no se confien mucho de este largo silencio”, en cualquier momento despierta el colosal ofidio de su dilatado y rejuvenecedor letargo y pueden pasar el susto de sus vidas si se atreven a robarles las jicoteas y ranas del interior de su guarida.La Cueva del Agua es de su exclusiva propiedad y nadie debe penetrar en sus dominios.
Pero, Ojo ;”El Magüi” ha sido visto también en las Ciénagas del Norte y !oigan bien!: “En el Charco La Palma del río Sagua La Grande,¿Se comunicará esta cueva con el Undoso?…
Localización: Loma # 4 (W-E) o Loma de la Cueva del Agua.
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martes, 17 de mayo de 2011
La Madre Agua
martes, 15 de febrero de 2011
La Laguna de los Hoyuelos
Después de la Cueva del Agua de Los Mogotes y El Charco La Palma del Undoso, la Laguna de los Hoyuelos es uno de los sitios más legendarios de Sagua La Grande.En épocas ya pasadas un enorme estanque de agua existía al otro lado de la línea del ferrocarril y este, junto al río, constituía parte de la geografía de nuestro pueblo. Sagua tenía un río y una laguna y si regresáramos a uno de nuestros antepasados en una máquina del tiempo,este no podría concebir a La Villa del Undoso sin “Laguna”. Incluso en la actualidad a este barrio se le llama “La Laguna” a pesar de que sus calles están completamente secas. Hemos construído la hipótesis de que esta fue una especie de represa natutal que nuestros indios contuvieron para abastecerse de agua, pues un buen día, durante el primer cuarto del siglo XX, nuestros padres la vaciaron.
Aquí por siglos se ahogaban los pobres vecinos de Sagua, se hundían carretas de bueyes completamente cargadas, aparecía la Madre-Agua del Mogote y El Guije del Charco La Palma. Al parecer todo el manto freático de la región estaba comunicado a este importante centro acuífero de Sagua. El terror a esta laguna era superior a cualquier otro punto geográfico. Pero veamos la descripción de Pedro Marino Ruiz Rojas en 1939:
“Siguiendo por la calle de Máximo Gómez, la primer cuadra de buenas viviendas, hasta hace poco era una cerca de los terrenos dentro de los cuales, llamados Quinta Someillán, existió la Casa de Salud de los Licenciados del Ejército o Cosmopolita; enseguida tenemos los terrenos del Taller de maderas, ocupados antes en gran parte por la Laguna de los Hoyuelos, que aún cuando no existe actualmente, es un lugar importante de Sagua, señalados en los planos de la población, con su historias y leyendas; esa laguna Antigua barrera, o lugar donde se sacaba barro para los tejares, llegó a tener una gran extensión y decimos barrera, pues en su desecación no se encontraron manantiales de ninguna clase, en ella tomaba agua la Empresa del Ferrocarril, hace muchos años, se trató de la desecación de la Laguna, como medida higiénica; pero hubo mucha oposición, alegando que de ella se surtían de agua, algunas industrias y el Ferrocarril, siendo abandonado el proyecto.”
“Junto a la LAGUNA existía la Pailería del Sr. Planas, y también un callejón, que partiendo por donde está hoy la línea a Corralillo, comunica con el Camino de Santo Tomás del Abra, cuyo callejón fue cerrado por la Empresa del Ferrocarril, a pesar de todas las gestiones hechas por Planas y entonces éste en una noche desecó la laguna; se dice que él conocía por donde se comunicaba la laguna con una furnia o sumidero y había destapado la entrada.La Empresa al perder el agua de la laguna, estableció su aguada en Sitiecito, y pasando el tiempo la laguna volvió a llenarse,estableciéndose allí el Taller de Maderas”.
Fue el propio Pedro Marino en 1909, cuando era Maestro de Obras Municipales, el que decidió hacer dos pozos para desaguar La Laguna lográndolo por fín después de tantos años de especulaciones.La vieja tradición establecía que existía una furnia natural ‘TAPONADA” desde la época de los indios pero Marino nunca la pudo encontrar. Después de vaciar la vieja laguna fue que se demostró que la leyenda era real encontrándose la furnia o caño natural por donde se comunicaban las aguas de La Laguna con el Manto Freático.Nos contó Don Pedro Marino Ruiz que esta se encontraba al lado del gran algibe construído por el Sr. Valetín Arenas, para surtir de agua el Taller de Maderas.
Con esta desecación de la Laguna muchos afirmaron que la historia de Carretas Perdidas, ahogados y Monstruos eran falsas puesto que la Laguna no tenía la horrenda profundidad de la Leyenda, pero siempre quedó la duda de “el desagüe” o caño por donde desaparecían las aguas hacia la profundidad.
No se necesita profundidad sino “DRENAJE” para que la leyenda persista. De ahí que después de la desaparicion de La Laguna de los Hoyuelos los Mitos no han podido destruirse y muchos continuan afirmando que por esa Furnia era por donde nadaba desde El Mogote la horrenda Madre del Agua y a la vez el ancestral negrito del Charco La Palma (El Güije”). Suponemos que para completar la tésis el orificio debió ser mayor en tiempos de leyenda pues de lo contrario hoy en día encontraríamos a las tantas carretas pedidas en sus funestas aguas.Si un día desapareció tanta gente como afirma la tradición, esto se debió al peligroso embudo más tarde taponado, pero de ninguna forma los amantes de La Leyenda aceptarán que tantos siglos de interesantes anécdotas vayan a desaparecer con el desagüe de La Laguna De Los Hoyuelos. A continuación les narraré lo que recopilaron los alumnos del Instituto de Sagua en 1940 entre los que se encontraba mi actual amigo y codiciado escritor de la Revista “El Undoso”, el doctor Marco Antonio Landa.
“El vizcaíno Ignacio Lohera ocupaba el puesto de encargado de los Almacenes de Hoyuelos, cuando la Laguna de este nombre se encontraba en su magnífico explendor”.“Bandas de ganzos, garzas y patos adornaban las tranquilas y relucientes aguas de esta legendaria laguna sagüera”.“En aquel tiempo cualquier hecho por insignificante que fuera, era recogido por la calenturienta imaginación popular, y transformados a su antojo en hecho s de exagerada magnitud que hacía poner los pelos de punta a los incrédulos habitantes de este pueblo”.
“Ejemplo patente de lo anterior lo constituye la bellísima leyenda que rodea la Laguna de los Hoyuelos”.
“Decía esta leyenda que “todo aquel que penetraba en esta laguna desaparecía para siempre”.También se afirmaba que una yunta de bueyes había desaparecido en sus aguas”.
“Aunque nadie había visto al monstruo, muchos afirmaban que se trataba de una serpiente de gigantescas proporciones, mientras que otros achacaban las desapariciones a una madre de agua, que como una sombra negra se llevaba sobre la superficie de las aguas y devoraba todo cuanto encontraba en su camino.Esto último era sostenido por Juan Oyuelos, moreno que vendía por las calles de la población el agua extraída del aljibe de los Almacenes, que aseguraba haber visto a la espantosa madre de agua en varias ocasiones”.
“Los viejos y aún los jóvenes escuchaban con atención las fantásticas narraciones del moreno Juan y adornándolas con algo de su propia cosecha, las repetían más adelante”.
“Lo verdaderamente extraño de este caso, es que,aunque nadie había visto ni la madre de agua ni la serpiente gigantesca, todos los habitantes de nuestro pueblo estaban materialmente seguros de la veracidad de las afirmaciones del moreno, y sentían verdadero terror por la Laguna de los Hoyuelos”. Lo que constituye la única verdad de esta leyenda, es que nadie se aventuraba a penetrar en las aguas de la laguna, y aún hoy los pocos que lo hacen en lo que queda de ella, experimentan cierto temor por la madre de agua que existe según la leyenda de “la Madre de Agua de la Laguna de los Hoyuelos”.
Aquí por siglos se ahogaban los pobres vecinos de Sagua, se hundían carretas de bueyes completamente cargadas, aparecía la Madre-Agua del Mogote y El Guije del Charco La Palma. Al parecer todo el manto freático de la región estaba comunicado a este importante centro acuífero de Sagua. El terror a esta laguna era superior a cualquier otro punto geográfico. Pero veamos la descripción de Pedro Marino Ruiz Rojas en 1939:
“Siguiendo por la calle de Máximo Gómez, la primer cuadra de buenas viviendas, hasta hace poco era una cerca de los terrenos dentro de los cuales, llamados Quinta Someillán, existió la Casa de Salud de los Licenciados del Ejército o Cosmopolita; enseguida tenemos los terrenos del Taller de maderas, ocupados antes en gran parte por la Laguna de los Hoyuelos, que aún cuando no existe actualmente, es un lugar importante de Sagua, señalados en los planos de la población, con su historias y leyendas; esa laguna Antigua barrera, o lugar donde se sacaba barro para los tejares, llegó a tener una gran extensión y decimos barrera, pues en su desecación no se encontraron manantiales de ninguna clase, en ella tomaba agua la Empresa del Ferrocarril, hace muchos años, se trató de la desecación de la Laguna, como medida higiénica; pero hubo mucha oposición, alegando que de ella se surtían de agua, algunas industrias y el Ferrocarril, siendo abandonado el proyecto.”
“Junto a la LAGUNA existía la Pailería del Sr. Planas, y también un callejón, que partiendo por donde está hoy la línea a Corralillo, comunica con el Camino de Santo Tomás del Abra, cuyo callejón fue cerrado por la Empresa del Ferrocarril, a pesar de todas las gestiones hechas por Planas y entonces éste en una noche desecó la laguna; se dice que él conocía por donde se comunicaba la laguna con una furnia o sumidero y había destapado la entrada.La Empresa al perder el agua de la laguna, estableció su aguada en Sitiecito, y pasando el tiempo la laguna volvió a llenarse,estableciéndose allí el Taller de Maderas”.
Fue el propio Pedro Marino en 1909, cuando era Maestro de Obras Municipales, el que decidió hacer dos pozos para desaguar La Laguna lográndolo por fín después de tantos años de especulaciones.La vieja tradición establecía que existía una furnia natural ‘TAPONADA” desde la época de los indios pero Marino nunca la pudo encontrar. Después de vaciar la vieja laguna fue que se demostró que la leyenda era real encontrándose la furnia o caño natural por donde se comunicaban las aguas de La Laguna con el Manto Freático.Nos contó Don Pedro Marino Ruiz que esta se encontraba al lado del gran algibe construído por el Sr. Valetín Arenas, para surtir de agua el Taller de Maderas.
Con esta desecación de la Laguna muchos afirmaron que la historia de Carretas Perdidas, ahogados y Monstruos eran falsas puesto que la Laguna no tenía la horrenda profundidad de la Leyenda, pero siempre quedó la duda de “el desagüe” o caño por donde desaparecían las aguas hacia la profundidad.
No se necesita profundidad sino “DRENAJE” para que la leyenda persista. De ahí que después de la desaparicion de La Laguna de los Hoyuelos los Mitos no han podido destruirse y muchos continuan afirmando que por esa Furnia era por donde nadaba desde El Mogote la horrenda Madre del Agua y a la vez el ancestral negrito del Charco La Palma (El Güije”). Suponemos que para completar la tésis el orificio debió ser mayor en tiempos de leyenda pues de lo contrario hoy en día encontraríamos a las tantas carretas pedidas en sus funestas aguas.Si un día desapareció tanta gente como afirma la tradición, esto se debió al peligroso embudo más tarde taponado, pero de ninguna forma los amantes de La Leyenda aceptarán que tantos siglos de interesantes anécdotas vayan a desaparecer con el desagüe de La Laguna De Los Hoyuelos. A continuación les narraré lo que recopilaron los alumnos del Instituto de Sagua en 1940 entre los que se encontraba mi actual amigo y codiciado escritor de la Revista “El Undoso”, el doctor Marco Antonio Landa.
“El vizcaíno Ignacio Lohera ocupaba el puesto de encargado de los Almacenes de Hoyuelos, cuando la Laguna de este nombre se encontraba en su magnífico explendor”.“Bandas de ganzos, garzas y patos adornaban las tranquilas y relucientes aguas de esta legendaria laguna sagüera”.“En aquel tiempo cualquier hecho por insignificante que fuera, era recogido por la calenturienta imaginación popular, y transformados a su antojo en hecho s de exagerada magnitud que hacía poner los pelos de punta a los incrédulos habitantes de este pueblo”.
“Ejemplo patente de lo anterior lo constituye la bellísima leyenda que rodea la Laguna de los Hoyuelos”.
“Decía esta leyenda que “todo aquel que penetraba en esta laguna desaparecía para siempre”.También se afirmaba que una yunta de bueyes había desaparecido en sus aguas”.
“Aunque nadie había visto al monstruo, muchos afirmaban que se trataba de una serpiente de gigantescas proporciones, mientras que otros achacaban las desapariciones a una madre de agua, que como una sombra negra se llevaba sobre la superficie de las aguas y devoraba todo cuanto encontraba en su camino.Esto último era sostenido por Juan Oyuelos, moreno que vendía por las calles de la población el agua extraída del aljibe de los Almacenes, que aseguraba haber visto a la espantosa madre de agua en varias ocasiones”.
“Los viejos y aún los jóvenes escuchaban con atención las fantásticas narraciones del moreno Juan y adornándolas con algo de su propia cosecha, las repetían más adelante”.
“Lo verdaderamente extraño de este caso, es que,aunque nadie había visto ni la madre de agua ni la serpiente gigantesca, todos los habitantes de nuestro pueblo estaban materialmente seguros de la veracidad de las afirmaciones del moreno, y sentían verdadero terror por la Laguna de los Hoyuelos”. Lo que constituye la única verdad de esta leyenda, es que nadie se aventuraba a penetrar en las aguas de la laguna, y aún hoy los pocos que lo hacen en lo que queda de ella, experimentan cierto temor por la madre de agua que existe según la leyenda de “la Madre de Agua de la Laguna de los Hoyuelos”.
Para ampliar sobre cada caso:
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