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miércoles, 29 de diciembre de 2010

El caso de Evangelina Cossio

EL CONSUL DE SAGUA Y EVANGELINA COSSIO



Todos los cubanos conocen la fascinante aventura de escape de la prisión de la señorita Evengelina Cossio Cisneros el 8 de Octubre de 1897, durante la Guerra de Independencia. Fue la única mujer condenada a prisión por revolucionaria y reclamada por toda la prensa americana; pero lo interesante de esta epopeya es que ahora surgen nuevos datos que vinculan más a Sagua La Grande con los acontecimientos.

Ahora se sabe que en todo el complejísimo plan para su rescate y fuga de Cuba estaba involucrado el cónsul norteamericano en Sagua.

Resulta ser que al mismo tiempo que se planea el rescate de Evangelina de la prisión, el cónsul americano en Sagua La Grande, Mr. Walter B. Barker, solicitó una licencia al Departamento de Estado para un breve descanso en Estados Unidos a finales de Septiembre. El telegrama existe y este es su texto (traducido): "a menos que mi presencia aquí sea esencial, mi salud requiere treinta días para visita Nueva York”. En otra carta enviada a la Embajada en La Habana se lee lo siguiente: "durante el verano entero he sufrido de salud deteriorada; el consejo del médico es que, nada más que un viaje redondo me beneficiaría... Si la licencia se me da, visitaré Nueva York y Washington solamente."


La jóven revolucionaria se fuga espectacularmente el día 8 de Octubre de 1897 cuando un corresponsal del diario “Journal” de Nueva York se encarga del primer paso del plan que era aserrar los barrotes de la prisión y ya Barker había obtenido su licencia para salir de Cuba.


El vapor “Seneca” salió de La Habana para Nueva York al día siguiente el 9 de octubre de 1897, después de que Evangelina hubiera sido pasada de contrabando a bordo del buque vestida como marinero y “coincidentemente” el cónsul de Sagua también se embarcó en este buque. Las inspecciones de los españoles sobre el barco no dieron ninguna indicación de que algo estuviera mal; Evangelina había sido escondida en un camarote y todos habían sido inspeccionados con detalles …menos uno…, la habitación del honorable consul americano, ¿quién se atrevería a penetrar en la habitación de un diplomático norteamericano?.

Al arribo a Nueva York toda la sociedad americana estalló en júbilo al conocer el asombroso y brillante plan de rescate, El acontecimiento ocupó la primera plana de todos los periódicos de la época. El Presidente Mr. William MacKinley la recibió en la Casa Blanca así como el Congreso y otras instituciones y sociedades que no la dejaron descansar con homenajes y reconocimientos. Barker dijo a un reportero que él no vió a Evangelina hasta el segundo día de viaje y que no sabía que Evangelina viajaba en el Sénaca; pero en otro diario que lo interrogó más a fondo este declaró: "por supuesto mi posición prohíbe discutir su caso." Evangelina dijo que ella había sido ocultada en un camarote del “Séneca” hasta que el buque zarpó de La Habana y que el amigo que la ocultó no lo podía identificar.

La clave está en El Diario “El Mundo” de Nueva York el cual ofreció una más completa investigación, interrogando al capitán y otros marineros, lo cual le permitió ofrecer una detallada versión de los acontecimientos que sucedieron en el viaje. Este periódico narra que Evangelina pasó mucho de su tiempo a bordo en la compañía de Barker y del sobrecargo de la nave. La principal fuente de “El Mundo” lo fue el capitán de la nave Mr. Frank Stevens, quien confesó al periódico esto: "después de la primera cena (Evangelina) tomó un descanso en la cubierta y saludó a algunos de los pasajeros; entre ellos estaba Walter B. Barker, cónsul de Estados Unidos en Sagua La Grande, ella se dirigió a él en español como si ya lo huviera hecho antes y él también le habló como viejo conocido, también se pasó mucho de su tiempo en la oficina del Sobrecargo, "no la vi otra vez hasta domingo ( el 10 de octubre de 1897). Lunes y martes ella pasó la mayoría de su tiempo con Sr. Barker y el sobrecargo”.


Indudablemente que Mister Barker tuvo que ver mucho con el plan de fuga de Evangelina Cisneros de la prisión de Isla de Pinos y su embarque en el Sénaca lo cual constituyó toda una hazaña para aquella época y todo el plan en sí fue una asombrosa obra maestra que además influyó mucho en los posteriores acontecimientos por la independencia cubana.

Pero, ¿por qué se escogió a Barker?, pues bien, el expediente consular muestra que durante su estancia en Sagua La Grande desde Agosto de 1896, este fue uno de los cónsules que más se enfrentaba a las autoridades españolas y las irritaba al punto que hasta el propio Gobernador de Cuba, Valeriano Weyler, emitió protestas al Gobierno Norteamericano por la conducta del diplomático; su apoyo a la causa cubana de la independencia era muy conocido en la Villa del Undoso, pero además, Evangelina vivía en Sagua La Grande con sus hermanas Flor María, Carmen y Clemencia además de su padre Don Agustín Cossío Serrano que se encontraba preso por esconder armamentos para la Brigada Sagua, factor que involucraría más al honorable cónsul americano. Es de destacar que unas de sus hermanas, Doña Clemencia Cossío Cisneros era la esposa del alcalde de Sagua La Grande Don Delfín Tomasino Bonet los cuales son los abuelos de Yoly Calvet Tomasino (nuestra pasada Primera Dama del Municipio de Sagua en el Exilio junto a su esposo Napoleón como Presidente).


El 13 de Noviembre de 1898 regresó el ex -cónsul a Sagua y su recibimiento en la Estación de Ferrocarriles fue un verdadero acontecimiento pués todo el pueblo sagüero se conglomeró allí para recibirlo y casi se lo llevan en brazos tras vivas y hurras a este gran amigo de los cubanos.


El 5 de Abril de 1899 se cambió el nombre de la Avenida de Jumagua por el de Calzada de Barker en grato recuerdo al cósul americano amigo de los sagüeros que tanto luchó por la causa cubana, y al que la Villa del Undoso considera sagüero, como a Evangelina, porque:

"No se es: de donde se nace, o: de donde se muere, sino: de donde se lucha".

martes, 28 de diciembre de 2010

Historia de Sagua La Grande

HISTORIA COLONIAL (Resumen)


Fundada oficialmente el 8 de Diciembre de 1812,aunque muchos investigadores del pasado y del presente coinciden que esto no debía mencionarse más, pues Sagua no necesitaba fundación en esa fecha en la que ya llevaba más de un siglo de fundada por sí sola. Las fundaciones oficiales no expresan la historia real de los pueblos, pues, de no haberlo hecho Don Juan Caballero en 1812, tendríamos que hacerlo nosotros hoy en día y por tanto la fecha oficial sería 16 de Febrero de 1998, fecha en que escribo estas líneas.

De todas formas desde 1796 en que se realizó la primera misa colectiva y pública en la casa de “el sordo” junto al río Sagua, ya todos los colonos sagüeros comenzaron a pensar en“oficializar”sus vidas (Ver: PRIMERAS IGLESIAS), pero allí vivían desde hacía tres siglos en los cortes de madera, conociéndose el sitio como «El Embarcadero»,pues este tramo del río donde hoy está el Puente “El Triunfo”, constituía una especie de “puerto interior”,geografía envidiable para cualquier otro corte de madera en el resto de la Isla de Cuba.

Toda la madera que se cortaba en la región, era facilmente transportada a la costa por medio del caudaloso río,a través de ”el embarcadero” de Sagua o Çagua que era el nombre que los aborígenes sagüeros daban al área a la llegada de los españoles. En la poca historia que se recogió, figura la expedición de Pánfilo de Narváez,que por el eje del río Sagua,pasó para detenerse en Carahatas en 1511 (Ver:EL VIEJO PUEBLO INDIO) y 79 años después aparecen Don Alonso de Zepeda (1590) por Jumagua y Don Antón Díaz (1591) por Amaro como los primeros colonos conocidos en la región de Sagua La Grande, aunque estas 8 décadas de vacío histórico están rellenos de interesantes leyendas y tradiciones orales,al igual que las otras 7 décadas que separan a Zepeda y Antón de la orden que el 6 de Junio 1650 dió el Cabildo de Remedios para trasladar el antiguo corral de Zepeda a una milla de Sagua.

Debe destacarse un caso no reportado con anterioridad en ninguna biografía y es el caso del hallazgo de una cachimba o pipa española encontrada por nuestro equipo arqueológico ”Sabaneque”en el Sitio Aborígen del Dorado (Río Sagua La Grande),lo cual muestra una temprana transculturación de los indios sagüeros con el colonizador español,quizás en los primeros años de 1500.

La pipa encontrada en las capas intermedias de la excavación, la conservamos hoy,con vista a futuros estudios. Otros eventos históricos que probaban la actividad o movimiento en la zona los fueron la petición de Don Melchor Francisco al Cabildo de Remedios en 1664 para trasladar su corral río arriba debido a las incursiones de los piratas.

Se habla de la mención que hace el historiador Don Manuel Dionisio González en su historia de Santa Clara, de una Ermita que se construyó en 1707 en “el camino del embarcadero”, pero quizás la referencia que usó del camino, sea de su época (siglo XIX) y no de 1707.

El día 2 de Junio de 1762 ,a solo 4 días del ataque a La Habana por los Ingleses (dice Don Jacobo de la Pezuela en su Historia de Cuba) “al desembarcar ya su vanguardia de las peligrosas angosturas del Canal Viejo de Bahama, avistó por el N.O. a tres embarcaciones españolas que iban a cargar maderas a Sagua, escoltadas por la fragata “Tetis”,de 32 cañones, y la urca “Fénix”,de 18, las que, después de una caza de 6 horas,fueron alcanzadas por las fragatas inglesas “Echo” y “Alarm” (de 28 y 32 cañones) trabándose por la tarde una refiega que terminó con la rendición de los buques españoles…”

El 30 de Abril de 1763, durante la dominación inglesa, Don Antonio María de la Torre,Teniente Gobernador de Remedios, envió una carta al Intendente de Marina Don Lorenzo Montalvo, haciéndole saber que él defendería las maderas que los ingleses trataban de extraer de las dos Saguas, principalmente la de Sagua La Chica que era su jurisdicción; lo cual agrega un dato más a la actividad de esta región en la misma mitad del siglo XVIII.

En 1792 existían, madereros, carboneros, vegueros, y una amplia población de piratas retirados (según tradición oral), además de presidiarios trabajando en los cortes y otra población variada en el embarcadero o surgidero de Sagua,según una vieja tradición oral; lo cual nos ha hecho suponer que, de ser así,estaría justificada la negación de la iglesia a mandar curas a dar misas a esos “impuros”, así como a establecer cementerios y mucho menos, autorizar “La Fundación Oficial”, (pagando justos por pecadores).”Los curas no pasaban más allá de Quemado de Güines”

Quizás esto pueda explicar el misterio de “los cementerios e iglesias de Sagua La Grande que incluso, siendo Sagua capital de una gran Jurisdicción en el centro de Cuba, aun tenía que ir a enterrar sus muertos en 1812 a uno de sus barrios (Quemado de Güines) distante a xx kilómetros de la población, donde vivía el único cura de la región.

Aunque la tradición oral cuenta que un “Cementerio Clandestino” (no católico), existió durante todo el siglo XVII (1700-1799) en el sitio que hoy da base al “Parque de la Independencia” ubicado entre las calles Colón, Padre Varela, Luz Caballero y Clara Barton. Quizás de efectuarse una excavación arqueológica profunda, pudieran encontrarse las tumbas de los Patriarcas de Sagua La Grande, aquellos cortadores de árboles que tantos astilleros españoles abastecieron y cuya madera aun reluce en el Palacio de “El Escorial” en España.

En 1834 visitó a Sagua por varios días el Poeta Plácido (Gabriel de la Concepción Valdés 1809 - 1844 ); encantado con su caudaloso río, pasaba horas y horas en sus orillas observando su belleza, y donde a la vez recibía a las musas de la inspiración, con una piedra lanzada a su inmensidad observó las grandes ondas que esta producía para luego desaparecer en sus misteriosas profundidades.

De ahí que decidió bautizarlo con un nombre más poético que encontró, y este fue: “El Undoso”. Siendo Plácido un personaje tan importante en la isla de Cuba, los sagüeros se sintieron muy honrados con la inesperada visita y decidieron por tanto continuar llamándole “Undoso” al río y “Villa del Undoso” a la ciudad, la cual nacía por aquellos tiempos. En la actualidad ha continuado la tradición.



Ampliar en:  http://sagua-la-grande.tripod.com/

lunes, 27 de diciembre de 2010

Conquistadores en Sagua

Visita de Pánfilo de Narváez a los indios sagüeros.


“Llegaron a un pueblo que estaba en la ribera de la mar del Norte.Este pueblo estaba situado, con más precisión, en la desebocadura del río saguagrande, que tenía las casas sobre horcones dentro del agua y al que los siboneyes llamaban Carahate”.

Amediados de los años setentas (XX) con el derrumbe en el patio en una casa de San Juan de los Remedios apareció un túnel o pasadizo del cual nos enteramos en el acto y sin pérdidas de tiempo partimos hacia ese vecino pueblo con el objetivo de explorarlo y cartografiarlo.,pero luego de una larguísima odisea (que no es el sitio para contar) no pudimos hacerlo

No obstante el viaje a Remedios no fue del todo estéril; era la primera vez que lo visitábamos por lo que decidimos recorrer hasta el último rincón de esta interesantísima ciudad colonial.El director del Museo de Historia nos permitió hospedarnos allí por varios días y entre visitas y conversaciones con los más destacados intelectuales de la ciudadsurgió un tema, hasta el momento desconocido para mí, me refiero al “paso de la expedición de Pánfilo de Narváez por el Territorio indio de Sabaneque” y cuyo punto exacto se han venido disputando remedianos y sagüeros desde fechas muy lejanas. Los hijos de Remedios, en su gran mayoría, afirman que el sitio de estancia de Narváez junto al Padre Las Casas estuvo en Caibarién, mientras que por otra parte los sagüeros afirman que todo ocurrió en el Territorio de Sagua La Grande, debate muy deportivo y poco científico.

El asunto es que contándose con muy datos históricos no es de extrañar que casi 500 años después los hechos se muestren muy confusos,pero también no es menos cierto que existe un poco de capricho regionalista entre los los defensores de ambas tesis.


Veamos según el padre Fray Bartolomé de las Casa, que fue lo que sucedió por aquellos días de 1511 cuando después de pasar Cuyba y Camagüey el grupo de Narváez continuó avanzando hacia el oeste:


“Pasaron así algunos pueblos de aquella provincia (de Camagüey) por el camino que llevaban, y porque la gente de los pueblos que estaban a los lados del camino, codiciosa de ver gente tan nueva, y en especial por ver tres o cuatro yeguas que allí se llevaban, de que toda la tierra estaba espantada, y las nuevas dellas por toda la isla volaban, llegáronse muchos a verlas en un pueblo grande llamado el CAONAO, penúltima luenga, y el día que los españoles llegaron al pueblo, en la mañana parándose a almorzar en un arroyo seco, aunque algunos charquillos tenía de agua, el cual estaba lleno de piedras amoladeras, y antojóseles a todos de afilar en ellas sus espadas; y acabado su almuerzo, danse a andar su camino del Caonao. En el camino había dos o tres leguas de un llano sin agua, donde sed en algún trabajo; y allí trajeron algunos indios de los pueblos algunas calabazas con agua y algunas cosas de comer. Llegaron al pueblo de Caonao a hora de vísperas, donde se halló mucha gente que tenían aparejada mucha comida del pan de cacabí (casabe) y de mucho pescado, porque tenían junto un gran río y también cerca la mar”.

Hasta aquí la descripción de una aldea indígena llamada Caonao a la cual arribaron al pasar algunos pueblos después de salir de Camagüey, sin duda alguna un poblado hacia la costa norte de la provincia de camagüey donde más adelante el padre Las Casas describe la histórica “Matanza de Caonao” que todos conocemos en los cursos escolares de Historia, donde fueron salvajemente asesinados infinidad de aborígenes que ingenuamente observaban con asombro los caballos que traían los conquistadores españoles. Un triste e imborrable acontecimiento para nuestra historia.

De Caonao la expedición de Narváez partió hacia “Sabaneque” bordeando la costa y pasando algunos poblados indígenas hasta que después de pasar UN GRAN RIO se encontró un extenso y curioso caserío donde los bohíos reposaban en horcones sobre el agua al que los indios llamaban “Carahates”. (con esa descripción me vino a la mente Isabela de Sagua la cual es la única de Cuba que desde épocas inmemoriales conserva este estilo “algo veneciano” de “calles acuáticas” y “aceras muelles”; ¿ No sería esta idea arquitectónica una continuación (españolizada) de los primeros palafitos indios descritos por los cronistas?.

La controversia sobre el emplazamiento de este palafito comenzó con el historiador Ignacio de Urrutia el cual imaginó el sitio en Cayo Conuco mientras que otros historiadores como Guiteras y Guerra lo ubicaban al oeste del río Sagua La Grande.Pero quizás Urrutia desconocía un dato curioso, al oeste del río Sagua La Grande existe y siempre existió un pueblito llamado Carahatas.


Y continúa Las Casas su relato:…”y llegaron a un pueblo (que estaba en la ribera del mar del norte y dentro las casas sobre horcones en el agua) llamado Carahate, penúltima luenga, al cual puso (cambió) el padre Casa-harta, porque fue cosa maravillosa la abundancia de comidas de muchas cosas que allí tuvieron, de pan y caza y pescado y sobre todo de papagayos, que, si no me he olvidado en obra de quince días que allí estuvieron, se comieron más de diez mil papagayos, los más hermosos del mundo, que por alguna manera era lástima matallos”…

Como vemos en esta descripción el poblado se llamaba “Carahates” y allí permanecieron los españoles por quince días algo que sí coincide perfectamente con la pequeña población actual llamada Carahatas. Personalmente estuve por casi un año en Cayo Conuco y Caibarién donde realicé los trabajos de taxidermia para el planeado “Museo del Mar” y aprovechando mi estancia en la región entrevisté a muchísimos vecinos en los cuales nunca encontré vestigios de alguna tradición en cuanto a ese trascendental acontecimiento, pero cosa curiosa, en Caratas sí existe una cautivadora energía en la tradición oral que conservan los más ancianos del caserío los cuales conocen la hitoria e incluso “el sitio donde acamparon las tropas”. Muy cerca de allí se encuentra el área que ocupó ‘Carahatas La Vieja” hasta finales del siglo pasado (XIX) y un poco más hacia el río Sagua está la “Punta Pavía” donde se levantaba el poblado primitivo del cual los vecinos de Caratas estuvieron sacando horcones hasta principios de este siglo (XX) los cuales eran aprovechados para surtir los hornos de la zona. Es curioso que a finales de los años 1970 cuando visitamos Pavía ó Carahates, aun quedaban algunos de los enormes troncos semi-enterrados en el suelo fangoso (y en la actualidad no tienen por qué haber desaparecido).

Por el relato de Diego Velásquez sabemos que los conquistadores salieron de Carahates y después de 4 días(descansando de noche) llegaron a Matanzas, travesía un poco dudosa de haberse realizado desde Conuco teniendo en cuenta que avanzaban remando en canoas unas veces y en otras ocasiones marchaban por tierra por bosques tupidos y ciénagas fatigosas.


Quizás en un futuro se pueda hacer esta travesía en canoa de tronco hueco a modo de prueba comparativa.Otra prueba material de peso serían las excavaciones arqueológicas ya que obviando la habitual exageración en las crónicas de la época, en un sitio así tendrían que encontrarse abundantes restos de dieta si se tiene en cuenta que 50 españoles y 100 indios cargadores comiendo por 15 días,sin contar a los cientos de residentes locales, los cuales según Las Casas mataron diez mil papagayos para alimentar a los “ilustres visitantes”, y quien sabe si algunos objetos españoles pudieron quedar abandonados en el sitio. Se sabe además que el sitio estaba en “Sabaneque” y cuando se despeje por fín la duda de “Sabana” y Sabaneque” veremos que estas son dos provincias distintas y no una como se ha explicado hasta ahora.

A continuación la descripción del Historiador Guiteras:


“Llegaron a un pueblo que estaba en la ribera de la mar del Norte.Este pueblo estaba situado, con más precisión, en la desebocadura del río saguagrande, que tenía las casas sobre horcones dentro del agua y al que los siboneyes llamaban Carahate”.


De Pedro Suárez Tintín