EL JINETE SIN CABEZA
En la llanura de Jumagua,.al oeste de la Villa del Undoso, se levanta el Jardín de los Gemelos, unos hermosos mogotes muy parecidos entre sí que en sus verticales laderas del lado norte poseen un solitario camino que serpentea separándolos de la enigmática laguna que entre helechos, ninfeas y enredaderas, exhibe el típico panorarama de un cuento de hadas. En las mañanas de Jumagua una densa neblina abraza al cerrado bosque limitando la visión a unos pocos metros por delante de nuestra nariz .El silencio de sus aves es absoluto.¿Aún nadie ha despertado en las verdes ciénagas o acaso alguna extraña energía los sosega?.
Desde épocas lejanas algunos campesinos que se adentraban en este sendero del pantano regresaban horrorizados a sus hogares contándole a sus alarmados familiares que entre la confusa niebla se paseaba un jinete sin cabeza.Uno de los testigos de este insólito acontecimiento que ha vivido hasta nuestros tiempos, Don Juan Morales vivía a principios de siglo en Chinchila (muy cerca de las lomas) y nos contó lo siguiente: “Aquello fue como en 1937;yo había ido con mi carretón y dos amigos para derribar una palma y sacarle sus tablas y llegamos al borde del pantano como a las seis y media de la mañana, aún no había amanecido y nos sentatamos un rato a tomar café y converzar un poco en la espera de que aclarara un poco pero sin que nos cogiera el sol de media mañana.A eso de las siete ya penetraba alguna luz entre los árboles pero la neblina era muy cerrada, entramos un poco el carretón por el camino hasta que ya era muy estrecho y no nos permitía continuar por lo que amarramos la bestia a una mata de tamarindo y continuamos a pié.De pronto sentimos los cascos de un caballo que venía avanzando hacia nosotros y decidimos echarnos a un lado para que este pasara sin golpearnos. Se iba acercando poco a poco y de vez en cuando sentíamos sus resoplidos;no víamos nada por la neblina pero cuando ya estaba a unos cuantos pasos de nosotros,pasó por delante de nuestros ojos un enorme caballo negro con manchas blancas y sobre él un hombre muy bien vestido y grandes botas con muchas hebillas pero lo espantoso de todo aquello era que aquel tipo solo tenía un corto cuello y NO TENIA CABEZA…”
“ Nosotros estábamos tiesos de miedo y no sabíamos que hacer, pero el jinete sin notar nuestra presencia, continuó su camino con su pecho empinado y sus manos en las riendas.Aquello es lo más extraño que yo he visto en mi vida. Nos asustamos tanto que decidimos irnos a casa y buscar otro palmar donde cortar nuestras tablas.”
Hasta aquí la historia del señor Juan,pero el suceso lo repiten en Sagua y Jumagua otros protagonistas que han coincidido con el fantasma en el estrecho trillo de las ciénagas.
“ En cierta oportunidad un campesino se encontraba metido en las frías aguas del pantano buscando algún ganado extraviado y su pequeño hijo de 8 años lo esperaba en la orilla comiendo algunas ciruelas silvestres. Entretenido el padre en acorralar a sus vacas,sintió de pronto los agudos gritos de su hijo y sin pérdida de tiempo comenzó su dificil lucha por avanzar sobre el fangoso fondo que atrapaba sus piernas hasta las mismas rodillas. Mientras lo hacía le gritaba a su hijo que le explicara lo que sucedía,pero el chico solo hacía gritar y gritar ahogado en llanto y no respondía a las súplicas del padre…”
“Al llegar al borde de la ciénaga por fín el pobre hombre pudo ver a su asustado hijo que gemía apretujado contra el tronco de un árbol y al registrar su cuerpo comprobó que este no estaba herido,pero aún así continuaba chillando sin emitir una sola palabra.Tardó el padre un largo tiempo en consolarlo hasta que por fín,con cierto hipo que produce el terror,le explicó que había pasado por allí UN HOMBRE A CABALLO.Desconsolado por una respuesta tan poco aclaratoria el padre le impugnó agitándole por los hombros:¿Y porqué te vás a asustar por un simple guajiro a caballo?-a lo que este contestó: -! Porque no tenía cabeza !…
El jinete sin cabeza de las ciénagas del Mogote ha mantenido alejados del sitio a muchos intrusos por largos años,de ahí que este sea uno de los pocos bosques del norte de Las Villas que siempre ha mantenido el mismo panorama a los ojos de muchas generaciones.A primera vista nos parece estar viviendo una escena de la Era Secundaria que solo necesitaría de grandes reptiles para convertirlo en un Parque Cretácico.Se conserva el mismo largo y tortuoso sendero de la leyenda,las ciruelas silvestres del chico, la neblina del siniestro pantano,sus helechos,lianas y nínfeas,sus infinitos palmares y quien sabe si aún realiza su eterno recorrido la aterradora aparición del caballero decapitado que a tantos ingénuos visitantes expulsó de la faz de sus dominios.
¿Te atreverías tu solo a recorrer el camino del pantano?
Localización: Camino entre la Ladera Norte de la cordillera de mogotes y las Ciénagas. Atrévete…
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sábado, 1 de octubre de 2011
viernes, 5 de agosto de 2011
La Campana de la Suerte
Los Mogotes de Jumagua, rosaleda de bellezas y cautivantes enigmas nos brinda su toque místico en la interesante tradición de “tocar la campana para un buen viaje por la cueva”;este inevitable ritual se remonta a los orígenes de Sagua cuando los ataques de fuerzas oscuras requerían de talismanes y conjuros para la protección del osado viajero. Los pocos aventureros que se adentraban en la Cueva del Murciélago nunca dejaban de sonar la campana incrustada en el alto techo de la caverna usando como medio una piedra suelta y buena puntería.Cuando alguno del grupo de profanos lograba golpearla con su disparo,entonces ya no era necesario que el resto de la comitiva lo intentara de nuevo,la suerte estaba echada,su profunda vibración avanzaba como tornado por todos los rincones del oscuro mundo interior barriendo consigo cualquier vestigio de energías malignas, espectros , gnomos o espíritus burlones de los que está plagado la caverna en espera de alguna entretenida víctima.
En la actualidad los jóvenes jumaguólogos han continuado la tradición aunque con piedras más pequeñas porque no se pretende perder a la campana sino salvarla para el futuro sin que tampoco se pierda esta encantadora fábula de buena suerte que ya ha acompañado a muchas generaciones de sagüeros. La llamada campana en sí no es más que una alargada estalactita que pende del techo calcáreo justo en la misma entrada del gran salón o vestíbulo central desde donde parten 5 ramificaciones o cuevas anexas hacia el mundo subterráneo; ellas son: 1-Cueva del Baúl, 2-Cueva de la Botella, 3-Cueva del Calor, 4-Cueva del Volcán y 5-Cueva del Campamento,donde las cuatro primeras,en alguno de sus tentáculos, se comunican entre sí. La del Campamento es la única aislada al oeste del gran salón, limpia de guano de murciélago y por tanto muy apta para acampar.
Esta estalactita (quizás con zonas huecas en su interior) emite un peculiar sonido al ser golpeada en el sitio apropiado y al principio de nuestras exploraciones (1970) logramos en dos ocasiones el verdadero sonido que de ella todos esperan,pero con el tiempo y nuestra toma de responsabilidad de una consciencia rotectora, decidimos que nunca más abusaríamos de la milenaria campana con lluvias de pedradas de una libra cada una. A partir de ese momento permitimos una sola y pequeña piedrecilla de unos gramos por cada expedición aunque esta durara varios días y hasta el día de hoy la tradición se ha mantenido “Y los fantasmas tampoco molestan al moderno visitante pues al parecer ellos le temen más al ritual y la tradición que a la misma vibración”.La cueva donde esta se encuentra fue llamada ocasionalmente como Cueva de la Campana, aunque su nombre oficial sea Cueva del Murciélago, aún hoy algunos prefieren usar este nombre para identificarla.
Junto con La Campana,La Virgen es parte fundamental de estos umbrosos dominios en las entrañas de la loma.Veamos en el próximo capítulo a este segundo guardian de la montaña.
Localización: Loma # 3 (W-E) o Loma del Abono.
Del Libro Mitos y Leyendas de Sagua La Grande de Pedro Suárez Tintín
En la actualidad los jóvenes jumaguólogos han continuado la tradición aunque con piedras más pequeñas porque no se pretende perder a la campana sino salvarla para el futuro sin que tampoco se pierda esta encantadora fábula de buena suerte que ya ha acompañado a muchas generaciones de sagüeros. La llamada campana en sí no es más que una alargada estalactita que pende del techo calcáreo justo en la misma entrada del gran salón o vestíbulo central desde donde parten 5 ramificaciones o cuevas anexas hacia el mundo subterráneo; ellas son: 1-Cueva del Baúl, 2-Cueva de la Botella, 3-Cueva del Calor, 4-Cueva del Volcán y 5-Cueva del Campamento,donde las cuatro primeras,en alguno de sus tentáculos, se comunican entre sí. La del Campamento es la única aislada al oeste del gran salón, limpia de guano de murciélago y por tanto muy apta para acampar.
Esta estalactita (quizás con zonas huecas en su interior) emite un peculiar sonido al ser golpeada en el sitio apropiado y al principio de nuestras exploraciones (1970) logramos en dos ocasiones el verdadero sonido que de ella todos esperan,pero con el tiempo y nuestra toma de responsabilidad de una consciencia rotectora, decidimos que nunca más abusaríamos de la milenaria campana con lluvias de pedradas de una libra cada una. A partir de ese momento permitimos una sola y pequeña piedrecilla de unos gramos por cada expedición aunque esta durara varios días y hasta el día de hoy la tradición se ha mantenido “Y los fantasmas tampoco molestan al moderno visitante pues al parecer ellos le temen más al ritual y la tradición que a la misma vibración”.La cueva donde esta se encuentra fue llamada ocasionalmente como Cueva de la Campana, aunque su nombre oficial sea Cueva del Murciélago, aún hoy algunos prefieren usar este nombre para identificarla.
Junto con La Campana,La Virgen es parte fundamental de estos umbrosos dominios en las entrañas de la loma.Veamos en el próximo capítulo a este segundo guardian de la montaña.
Localización: Loma # 3 (W-E) o Loma del Abono.
Del Libro Mitos y Leyendas de Sagua La Grande de Pedro Suárez Tintín
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miércoles, 9 de marzo de 2011
La Balsa de Noé
¿Sabía usted que en una época ya muy lejana, una famila sagüera escapó de una horrible inundación hacia Los Mogotes de Jumagua sobre una balsa de troncos?
Cuando se habla de inundaciones los sagüeros solo mencionan las dos grandes históricas que han quedado grabadas en la pared de la farmacia de Esparza frente al Casino Español en las calles Céspedes y Padre Varela ocurridas en 1894 y 1906 respectivamente en cuya crecida las aguas del río se unieron a la Laguna de los Hoyuelos al otro lado de la línea férrea actual. Pero ya por esas épocas muy pocos ancianos recordaban el horroroso diluvio de 1837 cuando las constantes aguas de Mayo mezclaron de forma inusual el Río,Laguna de los Hoyuelos y Mogotes de Jumagua.
Nunca antes la naciente población sagüera había comtemplado semejante cataclismo, aunque quizás, en la prehistoria este sí fuese un espectáculo común para nuestros indios. En esta ocasión no existió un techo donde refugiarse, ni una pared donde marcar los niveles de las aguas.
Por esos tiempos ya Sagua tenía 148 casas (entre ellas 41 de mampostería) que rodeaban a la hermosa iglesia de gruesos tablones de madera y reluciente tejado erigida en lo que hoy es el anfiteatro. En círculos concéntricos se abarrotaban:25 carpinterías, 7 zapaterías, 2 herrerías, 2 tejares, 6 panaderías, 2 billares, 10 tiendas de ropa, 5 carnicerías, 3 fondas-bodegones, 1 botica, 1 sastrería, 1 talabartería, además del cuartel español, 1 cementerio (en el sitio que hoy ocupa el banco Canadá), una valla de gallos (que luego se trasladó a Padre Varela y Salvador Herrera, propiedad del ilustre trovador de los campos de Cuba Don Francisco Poveda) y un correo entre otros establecimientos menores.
Desde principios Mayo, los aguaceros alarmaron a la población que no vió un solo momento de tregua. En pocos días el río se salió de su cauce y avanzando por las calles de Colón, Intendente Ramírez (hoy Solís) y el área del actual parque, se fucionó con la laguna que a su vez ya se unía a las ciénagas que se forman en Jumagua. El núcleo urbano se convertía entonces en un pequeño islote en medio de la gigantesca sabana ocupada por la laguna y la pobre gente atemorizada trasladaba sus pertenencias a los tejados de las viviendas y negocios.
No se dejó para la historia una estadística de las muertes y pérdidas materiales pero sí el curioso acontecimiento que protagonizó Don Pedro de Aguila el cual, preocupado por tan apocaliptico diluvio,construyó una gran balsa de troncos donde logró escapar a las lomas del Mogotes con toda su familia, pertenencias y su perro.
La hazaña de este pintoresco sagüero debe ser recordada en alguna placa de nuestra querida ciudad, así como los muertos de tan terrible catástrofe publicada en periódicos de fín de siglo pero luego silenciada en la oscuridad del siglo XX.
Muchos monumentos nos quedan por erigir, uno de ellos para este balsero terrestre.
Cuando se habla de inundaciones los sagüeros solo mencionan las dos grandes históricas que han quedado grabadas en la pared de la farmacia de Esparza frente al Casino Español en las calles Céspedes y Padre Varela ocurridas en 1894 y 1906 respectivamente en cuya crecida las aguas del río se unieron a la Laguna de los Hoyuelos al otro lado de la línea férrea actual. Pero ya por esas épocas muy pocos ancianos recordaban el horroroso diluvio de 1837 cuando las constantes aguas de Mayo mezclaron de forma inusual el Río,Laguna de los Hoyuelos y Mogotes de Jumagua.
Nunca antes la naciente población sagüera había comtemplado semejante cataclismo, aunque quizás, en la prehistoria este sí fuese un espectáculo común para nuestros indios. En esta ocasión no existió un techo donde refugiarse, ni una pared donde marcar los niveles de las aguas.
Por esos tiempos ya Sagua tenía 148 casas (entre ellas 41 de mampostería) que rodeaban a la hermosa iglesia de gruesos tablones de madera y reluciente tejado erigida en lo que hoy es el anfiteatro. En círculos concéntricos se abarrotaban:25 carpinterías, 7 zapaterías, 2 herrerías, 2 tejares, 6 panaderías, 2 billares, 10 tiendas de ropa, 5 carnicerías, 3 fondas-bodegones, 1 botica, 1 sastrería, 1 talabartería, además del cuartel español, 1 cementerio (en el sitio que hoy ocupa el banco Canadá), una valla de gallos (que luego se trasladó a Padre Varela y Salvador Herrera, propiedad del ilustre trovador de los campos de Cuba Don Francisco Poveda) y un correo entre otros establecimientos menores.
Desde principios Mayo, los aguaceros alarmaron a la población que no vió un solo momento de tregua. En pocos días el río se salió de su cauce y avanzando por las calles de Colón, Intendente Ramírez (hoy Solís) y el área del actual parque, se fucionó con la laguna que a su vez ya se unía a las ciénagas que se forman en Jumagua. El núcleo urbano se convertía entonces en un pequeño islote en medio de la gigantesca sabana ocupada por la laguna y la pobre gente atemorizada trasladaba sus pertenencias a los tejados de las viviendas y negocios.
No se dejó para la historia una estadística de las muertes y pérdidas materiales pero sí el curioso acontecimiento que protagonizó Don Pedro de Aguila el cual, preocupado por tan apocaliptico diluvio,construyó una gran balsa de troncos donde logró escapar a las lomas del Mogotes con toda su familia, pertenencias y su perro.
La hazaña de este pintoresco sagüero debe ser recordada en alguna placa de nuestra querida ciudad, así como los muertos de tan terrible catástrofe publicada en periódicos de fín de siglo pero luego silenciada en la oscuridad del siglo XX.
Muchos monumentos nos quedan por erigir, uno de ellos para este balsero terrestre.
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