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viernes, 25 de febrero de 2011

El Niño y la Virgen

LEYENDA DE SAGUA LA GRANDE
Eran las 2 de la madrugada del 4 de Septiembre de 1888 y el pintoresco Puerto de Isabela de Sagua comenzó a sentir las fuertes ráfagas del anunciado ciclón al cual muchos no habían hecho caso a pesar de que las autoridades lo había advertido hasta la saciedad; un tren llevó a Sagua un grupo de familias y por las fuertes ráfagas se volcó cerca del alambique, un segundo tren no regresó debido a oposición de los isabelinos que se negaban a abandonar su querido hogar y las trágicas consecuencias no se hicieron esperar.

A las 9 de la mañana del día siguiente ya quedaban muy pocos edifificios en pie y habían ocurrido muchas desgracias humanas, las madres aparecían por todas partes en macabra escena con su hijos abrazados, los cuerpos flotaban por todas partes.

Unas 500 personas que se refugiaron en la Iglesia de Madera vieron con horror como las grandes puertas cedieron al poderoso meteoro a pesar del gran esfuerzo de los bomberos por mantetenerlas selladas.Los bellos edificios desaparecieron, la estación ferroviaria llevada a ruina, el tren de Isabela volcado como un juguete, hundidos el Casino Español y de Artesanos, y por todas las calles el siniestro silbido del monstruo arrastraba zines, tablones, ladrillos y materiales que se estrellaban con contra las pocas estructutas que quedaban en pie.

El río se salió de su cauce y la Isabela comenzó a desaparecer cuando sus aguas se unieron con las del mar. Aquello nunca antes lo habían visto los pobladores de la Boca de Sagua. Tristemente decenas de las más conocidas familias isabelinas desaparecieron totalmente para siempre, pero en una de ellas sucedió lo curioso y legendario que es el motivo principal de esta narración.


Se cuenta que entre tanto cadáver flotando por todas partes la Comandancia de la Marina encontró a un niño de 8 años flotando vivo sobre una tabla de salvación el cual, al ser rescatado les contó como una mujer bellísima que flotaba sobre el mar con largo velo blanco, lo guío en sus propios brazos hacia la Aduana de Isabela de Sagua.

“Esta mujer era La Virgen del Carmen, la patrona de los isabelinos”

El niño llamado Juan Acosta fue adoptado y criado por el Comandante Don Manuel de Dueñas y durante la primera mitad del siglo XX se le conoció como “Juan el Muerto” debido a su milagrosa salvación. A Don Juan se le conoció en Isabela como un verdadero lobo de mar conocedor profundo e inteligente de sus grandes secretos y se le admiró y respetó por haberse convertido en una especie de exégesis o versión de los náufragos de la Caridad del Cobre o del mito mejicano de Juan Diego y la Virgen de Guadalupe en territorio sagüero.

¿En qué se diferencia nuestro Juan el Muerto y su vida ejemplar de otros videntes o testigos de la Inmaculada?.La Iglesia tomó muy buenas notas de este fascinante suceso pero después de la muerte de Don Juan a mediados de nuestro siglo XX, el férreo materialismo que ha invadido a nuestra sociedad, no ha permitido que la nueva generación se entere de acontecimiento tan trascendental para sagüeros e isabelinos.

Nunca olviden las leyendas pues la providencia las coloca dentro de cada capítulo de nuestra historia de forma casi imperceptible para que las próximas generaciones las liberen de la didascálica botella por muchas razones esotéricas que no podemos comprender…

Para ampliar sobre cada caso:
ARCHIVO SABANEQUE

viernes, 11 de febrero de 2011

El Güije del Undoso

La criatura del río Sagua


Cuando va cayendo la tarde los pescadores y flecheros del Charco La Palma se van retirando como antípodas de los vampiros; por el día respetan al río pero por la noche se les une el temor al Güije esa extraña criatura mitológica de la cultura fluvial que aunque también se le ha visto por el día, su verdadero reino es el de la oscuridad.

Yo nací en Gonzalo de Quesada # 48 a unas dos cuadras del Charco La Palma por lo que me puedo considerar un ribereño, toda mi generación qu e nació a finales de los cincuentas se crió en el Undoso y hasta nadábamos mejor en nuestro río que cuando íbamos a Uvero, pero cuando llegaba la noche se nos ponía la carne de gallina el solo pensar encontrarnos cara a cara con El Güije. Nos parábamos en la barranca de Colón y Brito para mirar aquella “boca de lobo” pero hasta ahí llegaba el camino.Por muchas generaciones se cultivó esta leyenda que hasta cierto modo tranquilizaba a las madres de la cultura del río cuyo principal temor lo era recibir la noticia de un hijo ahogado.Algunos de mis amigos de infancia murieron producto de esas cercanas aguas que tanto nos atraían, pero la gran mayoría lo respetaba sobre todo debido “Al Remolino” y al “Güije”.


La tradición contaba que aquí vivía desde tiempos remotos un extraño ser de color negro, con rabo y ciertos rasgos humanoides que aunque anfibio podia permanecer mucho tiempo fuera del agua. Por ser una leyenda tan antigua y tan popular está rodeada de tantas variantes que sería muy dificil hacerlas coincidir a todas, pero a modo general podemos decir que incluso muchos afirman que los hay hembras pues muchos valientes testigos amparados en la oscuridad de la noche y en los tupidos matorrales que aquí abundan, llegaron a verlos sentados a orillas del cayito con su pareja al lado.

Pero lo más interesante de todo es que en cierta ocasión se capturó uno y todo el público sagüero pudo admirarlo ya que lo tenían amarrado en el ala izquierda de la Cárcel (por la calle Salvador Herrera) y cientos de personas, a través de la cerca de malla, pudieron verlo comiendo lagartijas. Se trataba de una figura repugnante que nadie quería recordar, amenazaba al público con agresivas mordidas al aire y en cierto momento se temió que reventara la soga con la que estaba amarrado porque se ponía muy furioso y con chillidos ensordecedores se revolcaba como un rabioso gato acosado y le costó mucho trabajo a los guardias meterlo en un tanque de agua para su posterior traslado.

Muchas muertes ha ocasionado este monstruo en las aguas de su dominio y los bañistas le temen. Algunos que lograron escapar vieron sus afilados colmillos y largas garras a punto de atraparlos para siempre. Al parecer los Jueves y Viernes Santos son los días preferidos del Güije para cazar seres humanos, por lo que se recomienda precaución a los sagüeros en estas fechas sobre las demás.

Han quedado para la historia los nombres de los capitanes José Vicente y Francisco Almeida personas respetables que narraron a sus superiores que vieron al Güije mientras perseguían a un bandido y que incluso le dispararon sin poderlo matar.Al sentir el ruido de sus armas, la criatura se zambulló en el río profiriendo espantosos aullidos.

En la descripción más antigua sobre el güije, se le concibe como una criatura que solo puede ser vista los Jueves y Viernes Santos calentándose bajo al sol y no se le puede mirar pues instantaneamente se caería bajo sus garras.


En la actualidad la contrucción de la Presa Alacranes ha reducido mucho el caudal del Río Sagua La Grande y “El Remolino” no es muy notable, ¿Acaso ha sido taponada la cueva subacuática debido a la basura que allí se ha vertido por dos siglos?.De ser así el Güije estaría encerrado en esta botella geológica esperando por un Aladino que lo libere. Sin embargo en tiempos actuales algunos pescadores fluviales insisten en haber visto al Güije y nos preguntamos ¿No será que estos seres extraordinarios tienen como morada al mundo astral y en nada los afecta nuestro ambiente material?… debe ser así…púes de lo contrario,“la contaminación actual de nuestro río “no hay Güije que la soporte”.



Del libro: "Mitos y Leyendas de Sagua La Grande" de Pedro Suárez Tintín
Copyright Tintin Collection 1998