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lunes, 19 de diciembre de 2011

Los últimos piratas de Sagua La Grande


Caza de Piratas del Caribe en el siglo XIX

Nuevas investigaciones sobre los últimos piratas, corsarios y bucaneros de Sabaneque capturados por la Armada Americana.

En 1825 Sagua La Grande apenas tenía 13 años de fundada, pero ya respiraba aires de Villa con su gran iglesia de tablones, ayuntamiento, contaba además con su primer hotel con fonda, tenía un médico cirujano, una farmacia, y sobre todo, ya exportaba desde décadas pasadas maderas para los astilleros de La Habana y España, sogas de majagua, tabaco, mieles y frutas, entre otros productos. Claro que la población era aún muy reducida y solo abarcaba un caserío junto al río; todo lo demás era pura selva virgen y algunas plantaciones en las haciendas que lo rodeaban.

“La barcaza “cazadora de piratas”: “Gallinipper” de origen norteamericano, recorría por estos tiempos la costa norte cubana en busca de los últimos piratas del Caribe y en uno de estos recorridos a lo largo de toda la costa, hacia el Este de la Isla de Cuba, el Capitán McKeever llegó a la boca del Río Sagua La Grande donde en silencio dobló hacia su interior en busca de un campamento de bucaneros. Entre lo alto del tupido follaje de la rivera avistó los mástiles de la embarcación que usaban estos piratas para sus fechorías por los cayos de Sabaneque y sin pérdida de tiempo los atacó completamente desapercibidos”.

“Los tripulantes de la goleta pirata, anclada en una de las orillas del río Sagua, gritaron que se rendían ante un ataque tan inesperado pero cuando el “Gallinipper” se acercó a ellos, comenzaron a dispararles ferozmente de forma traicionera. El combate fluvial fue acalorado pero finalmente la goleta fue capturada y la base de los piratas completamente destruída”…

Este es uno de los numerosísimos relatos que han dormido por casi dos siglos en los archivos de la Armada Americana sin que ningún historiador cubano se huviera percatado de su existencia. En ocasiones 30 años de la vida de un pueblo se comprimen a solo un segundo de información histórica, y es que fueron precisamente más de tres décadas el tiempo que duraron las operaciones “caza-piratas” del gobierno norteamericano en las costas cubanas, evento que cambia muchísimo la visión que se tiene de vida en la Cuba colonial de principios del siglo XIX.

La primera guerra fluvial surgió en contra de los piratas que desde mucho tiempo atrás infestaban el Caribe y el Golfo de México perjudicando por tanto a los habitantes de estas áreas y a la navegación mercante y de pesca. A principios de 1820 los archivos de la Armada registran casi 3000 ataques de Corsarios los cuales habían sido realizados a buques mercantes. La pérdida financiera era asombrosa; el asesinato y la tortura común, el temor en las poblaciones costeras era inenarrable.

Es por esto que en 1822 los Estados Unidos de América forman el famoso Escuadrón “West India” dirigido por el Commodoro Mr. James Biddle para hacer frente a los piratas del archipiélago cubano. Tantos miles de cayos, tantos ríos, arroyos, y oscuras selvas hacían muy dificil esta actividad de capturas. Era una lucha muy incómoda y desigual teniendo en cuenta que siempre los “escondidos” tienen mayor ventaja que los “buscadores”, pero además se hacía muy engorroso, costoso y peligroso el adentrarse en parajes desconocidos de la costa cubana de principios del siglo XIX, bahías no dibujadas en escala apropiada para la navegación, ríos y lagunas completamente ocultos por la abundante selva tropical, los mosquitos, el intenso calor del caribe, todo sumado a un enemigo implacable con sofisticados trucos y trampas para los “cazadores” y perfecto conocedor del terreno y sus aguas fluviares y marinas. El Comodoro Biddle había comenzado atrevidas incursiones en barcas con tripulaciones que operaban durante días, lo mismo bajo el ardiente sol cubano que bajo peligrosas tormentas tropicales. Llegaron a inexploradas ensenadas, extrañas lagunas y pequeños ríos en Bahías traicioneras para atrapar a los delincuentes. El Teniente James Ramage narra el asalto a una guarida de piratas cerca de Bahia Honda en el occidente de Cuba, describiendo como el Teniente Curtis descubre y ataca uno de los campamentos piratas en la costa y capturan una Goleta, pero los piratas escapan tierra adentro.

Para lograr una eficiencia en tan arriesgada empresa naval surge la historia del primer buque de vapor de la marina de E.U. para luchar en aguas costeras y fluviales. El barco “Sea Gull” que había sido construido por la Empresa de Vapores Fluviales “Connecticut Steam Boat Company Hartford” de Connecticut y lanzado en noviembre de 1818, fue comprado en diciembre de 1922 por la Armada para su uso como buque contra los piratas que operaban a lo largo de la costa cubana. “See Gull” fue el segundo buque de vapor de la Armada de los Estados Unidos y el primero en servir activamente como un buque de guerra. También la barcaza “Gallinipper” fue uno de los cinco barcos equipado con velas y bancos de doble remos en enero de 1823 para el servicio con el capitán David Porter del Escuadrón “West India” que era conocida como:" Flota Mosquito", instalado en el marco de un acto del Congreso aprobó 20 de diciembre 1822 para las Indias Occidentales y el Golfo de Mexico para la represión de la piratería. David Porter personalmente organiza este comando y lo establece en Key West. La "Flota Mosquito" se le llamaba así en alusíón a la pequeñez de los buques, lo cual les permitía maniobrar más fácilmente en áreas complejas de canaletes, esteros, ríos, arrecifes y cayos que eran donde se escondían los piratas desde siglos anteriores. Los cayos de Sabana-Camagüey siempre fueron los preferidos de estos “Hermanos de la Costa” debido a su estratégica posición con respecto a la “Ruta del Oro”.

El 14 de febrero de 1823, una escuadra compuesta por 12 buques, zarpó de Hampton Roads para su base en la isla de Thompson (más tarde llamado Key West o Cayo Hueso, Florida), a través de un tortuoso recorrido por el Caribe, mientras que “Gallinipper” y los demás barcos, a cargo del Teniente Newell, cargadas en dos goletas fletadas, llega a la base unos pocos días más tarde. Al llegar a Thompson's Island el 3 de abril, el capitán Porter desembarcó tiendas, almacenes, equipos y barcazas, más la dotación de la tripulación de Peacock. ”Gallinipper”, una de las más activas barcazas, participó con éxito en varias expediciones contra los piratas que operaban en la costa de Cuba. El 8 de abril de 1823 esta junto a las barcazas de “mosquitos”, bajo el mando del Teniente CK Stribling, capturan a una goleta pirata cerca de La Habana donde dos de sus tripulantes fueron muertos y uno capturado, los otros pudieron escapar tierra adentro.

En julio de 1823, el Teniente WH Watson al comando de “Gallinipper”, con la ayuda de “mosquitos”, capturó la goleta pirata “Catilina” y un campamento cerca de Sigaumpa Bay. “Catilina” era comandada por el famoso pirata Diaboleto el cual perdió cerca de un tercio de su tripulación en el combate, de aproximadamente 75.

En junio el Commodoro David Porter regresó a Washington en el “Sea Gull”, haciendo el viaje en nueve días. En julio de 1824, el teniente Isaac McKeever asumió el mando y regresó a las Indias Occidentales abordo del mismo, patrullando las costas cubanas hasta marzo de 1825. En este momento, con la barcaza “Gallinipper” y la incorporación de la fragata “Dartmouth” y dos goletas armadas británicas, dieron muerte a ocho piratas y la captura de 19.

En abril de 1825 el teniente Isaac McKeever a bordo del “USS Sea Gull”, descubrió y destruyó otro campamento bucanero al este de Matanzas, Cuba y de ahí continúa su búsqueda hacia la desembocadura del río Sagua La Grande donde se encuentra con un reducto de piratas.

Tardó más de 30 años la extinción total de los últimos piratas de las aguas cubanas, y poco a poco comenzó a llegar la calma en el Caribe. Históricamente el valor de “Flota Mosquito” es innegable.
De los archivos del Centro Histórico Naval (Naval Historical Center) de los Estados Unidos de América sobre sus guerras ribereñas y la creación del “Escuadrón West Indies”.


miércoles, 29 de diciembre de 2010

El caso de Evangelina Cossio

EL CONSUL DE SAGUA Y EVANGELINA COSSIO



Todos los cubanos conocen la fascinante aventura de escape de la prisión de la señorita Evengelina Cossio Cisneros el 8 de Octubre de 1897, durante la Guerra de Independencia. Fue la única mujer condenada a prisión por revolucionaria y reclamada por toda la prensa americana; pero lo interesante de esta epopeya es que ahora surgen nuevos datos que vinculan más a Sagua La Grande con los acontecimientos.

Ahora se sabe que en todo el complejísimo plan para su rescate y fuga de Cuba estaba involucrado el cónsul norteamericano en Sagua.

Resulta ser que al mismo tiempo que se planea el rescate de Evangelina de la prisión, el cónsul americano en Sagua La Grande, Mr. Walter B. Barker, solicitó una licencia al Departamento de Estado para un breve descanso en Estados Unidos a finales de Septiembre. El telegrama existe y este es su texto (traducido): "a menos que mi presencia aquí sea esencial, mi salud requiere treinta días para visita Nueva York”. En otra carta enviada a la Embajada en La Habana se lee lo siguiente: "durante el verano entero he sufrido de salud deteriorada; el consejo del médico es que, nada más que un viaje redondo me beneficiaría... Si la licencia se me da, visitaré Nueva York y Washington solamente."


La jóven revolucionaria se fuga espectacularmente el día 8 de Octubre de 1897 cuando un corresponsal del diario “Journal” de Nueva York se encarga del primer paso del plan que era aserrar los barrotes de la prisión y ya Barker había obtenido su licencia para salir de Cuba.


El vapor “Seneca” salió de La Habana para Nueva York al día siguiente el 9 de octubre de 1897, después de que Evangelina hubiera sido pasada de contrabando a bordo del buque vestida como marinero y “coincidentemente” el cónsul de Sagua también se embarcó en este buque. Las inspecciones de los españoles sobre el barco no dieron ninguna indicación de que algo estuviera mal; Evangelina había sido escondida en un camarote y todos habían sido inspeccionados con detalles …menos uno…, la habitación del honorable consul americano, ¿quién se atrevería a penetrar en la habitación de un diplomático norteamericano?.

Al arribo a Nueva York toda la sociedad americana estalló en júbilo al conocer el asombroso y brillante plan de rescate, El acontecimiento ocupó la primera plana de todos los periódicos de la época. El Presidente Mr. William MacKinley la recibió en la Casa Blanca así como el Congreso y otras instituciones y sociedades que no la dejaron descansar con homenajes y reconocimientos. Barker dijo a un reportero que él no vió a Evangelina hasta el segundo día de viaje y que no sabía que Evangelina viajaba en el Sénaca; pero en otro diario que lo interrogó más a fondo este declaró: "por supuesto mi posición prohíbe discutir su caso." Evangelina dijo que ella había sido ocultada en un camarote del “Séneca” hasta que el buque zarpó de La Habana y que el amigo que la ocultó no lo podía identificar.

La clave está en El Diario “El Mundo” de Nueva York el cual ofreció una más completa investigación, interrogando al capitán y otros marineros, lo cual le permitió ofrecer una detallada versión de los acontecimientos que sucedieron en el viaje. Este periódico narra que Evangelina pasó mucho de su tiempo a bordo en la compañía de Barker y del sobrecargo de la nave. La principal fuente de “El Mundo” lo fue el capitán de la nave Mr. Frank Stevens, quien confesó al periódico esto: "después de la primera cena (Evangelina) tomó un descanso en la cubierta y saludó a algunos de los pasajeros; entre ellos estaba Walter B. Barker, cónsul de Estados Unidos en Sagua La Grande, ella se dirigió a él en español como si ya lo huviera hecho antes y él también le habló como viejo conocido, también se pasó mucho de su tiempo en la oficina del Sobrecargo, "no la vi otra vez hasta domingo ( el 10 de octubre de 1897). Lunes y martes ella pasó la mayoría de su tiempo con Sr. Barker y el sobrecargo”.


Indudablemente que Mister Barker tuvo que ver mucho con el plan de fuga de Evangelina Cisneros de la prisión de Isla de Pinos y su embarque en el Sénaca lo cual constituyó toda una hazaña para aquella época y todo el plan en sí fue una asombrosa obra maestra que además influyó mucho en los posteriores acontecimientos por la independencia cubana.

Pero, ¿por qué se escogió a Barker?, pues bien, el expediente consular muestra que durante su estancia en Sagua La Grande desde Agosto de 1896, este fue uno de los cónsules que más se enfrentaba a las autoridades españolas y las irritaba al punto que hasta el propio Gobernador de Cuba, Valeriano Weyler, emitió protestas al Gobierno Norteamericano por la conducta del diplomático; su apoyo a la causa cubana de la independencia era muy conocido en la Villa del Undoso, pero además, Evangelina vivía en Sagua La Grande con sus hermanas Flor María, Carmen y Clemencia además de su padre Don Agustín Cossío Serrano que se encontraba preso por esconder armamentos para la Brigada Sagua, factor que involucraría más al honorable cónsul americano. Es de destacar que unas de sus hermanas, Doña Clemencia Cossío Cisneros era la esposa del alcalde de Sagua La Grande Don Delfín Tomasino Bonet los cuales son los abuelos de Yoly Calvet Tomasino (nuestra pasada Primera Dama del Municipio de Sagua en el Exilio junto a su esposo Napoleón como Presidente).


El 13 de Noviembre de 1898 regresó el ex -cónsul a Sagua y su recibimiento en la Estación de Ferrocarriles fue un verdadero acontecimiento pués todo el pueblo sagüero se conglomeró allí para recibirlo y casi se lo llevan en brazos tras vivas y hurras a este gran amigo de los cubanos.


El 5 de Abril de 1899 se cambió el nombre de la Avenida de Jumagua por el de Calzada de Barker en grato recuerdo al cósul americano amigo de los sagüeros que tanto luchó por la causa cubana, y al que la Villa del Undoso considera sagüero, como a Evangelina, porque:

"No se es: de donde se nace, o: de donde se muere, sino: de donde se lucha".

martes, 28 de diciembre de 2010

El Segundo Teniente Gobernador de Sagua: Joaquín Fernández Casariego

Don Joaquín Fernández Casariego, (1814-1867). Se ha mantenido la tradición oral de que fue Casariego uno de los seres que más quiso a Sagua La Grande. Fue su Teniente Gobernador en dos etapas (1850-54) y (1857-60), siendo ambos mandatos de absoluta dedicación al progreso de la Villa del Undoso.


Era muy pobre el centro urbano cuando él llegó el 9 de Septiembre de 1850 y su gran obra de alcantarillado colocó de pronto a esta ciudad entre las más avanzadas de Europa en cuestión de desagües, protección de inundaciones y salubridad.

El río estaba muy obstruído por empalizadas y este lo limpió construyendo además el Muelle Real y la muralla protectora del actual Parque “El Pelón”. El paso del río para carretas y caballos.

Compuso la calle Colón y le construyó un puente para darle continuidad hacia Cocosolo.

Hizo el puente de Yabú y otros 7 más en el camino a Santa Calra los cuales hicieron notable el desarrollo económico local.

Construyó el Cementerio Viejo al cual le hizo una hermosa alameda y un puente.

El cementerio de Viana y la iglesia de Quemado fueron de su creación, y la parroquia de Sagua tuvo su existencia debido en gran parte de su presión e interés, como también lo habían sido años antes los ferrocarriles que tanto progreso le dió a la región y de los cuales fue administrador, así comola Carcel Pública y la Plaza del Recreo que fueron sus gestiones aunque terminadas después de su partida de Sagua.

En 1858 pavimentó la calle Martí desde Colón hasta Máximo Gómez lo cual benefició la comunicación con el paradero del ferrocarril.

Creó asociaciones piadosas al cuidado de señoras.

Fundó escuelas.

Proyectó la construcción del Hospital Civil y comenzó las reformas de los impuestos municipales entre otras pequeñas pero importantes reformas que permitieron el progreso de la Villa del Undoso.

Nació Casariego el 15 de Octubre de 1814 en Rivadeo, Galicia, España, estudiando hasta 2do año de Derecho e ingresando en el ejército en 1834. Participa en la Guerra Civil Española. En 1842 llega a Cuba, en 1849 Teniente Gobernador de Sancti Spiritus y en 1850 lo fue de Sagua por dos veces. Al irse en 1860 de Sagua estuvo hasta 1866 en La Habana como Jefe Superior de la Policía de la Isla, aunque en intermedio estuvo en Santo Domingo en Marzo de 1864 donde fue Jefe del Estado Mayor.

En 1866 pasa a Cárdenas como Teniente Gobernador y el 15 de Abril de 1867 regresa muy enfermo a Madrid, España donde fallece el 28 de Junio de 1867. Sus restos reposan en el Cementerio de la Sacramental de San Luis, Galería Central, nicho # 171 (para el sagüero que quiera irle a dar las gracias por su aporte al progreso de la Villa).


http://saguapersonajes.galeon.com/aficiones809254.html

El Primer Teniente Gobernador de Sagua La Grande

Don Francisco Fernández Villiers, primer Teniente Gobernador de Sagua

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Nace en La Habana el 26 de Septiembre de 1805, sus padres eran Don Eugenio Fernández Magallanes (Madrid, 15 de Noviembre de 1766) y su madre Doña Ana María Villiers Castro-Palomino (Habana14 de Mayo de 1780). Se casa con Doña Ana Ledón Herrera en Santa Clara el 23 de Julio de 1832 y de su matrimonio nacen los hijos: Ana Emilia (1833), Eugenio Ricardo (1934), Francisco (“Papaco”) (1835), y Juan José Rafael (1841). Se casa por segunda vez en Sagua La Grande con Doña Mariana Pichardo Pichardo el 11 de Febrero de 1853.

Después de una excelente carrera militar, el Comandante Don Francisco Fernández Villiers fue nombrado como el primer Teniente Gobernador Político Militar que tuvo Sagua La Grande, el 13 de Diciembre de 1844, por apreciación del Capitán General de la Isla de Cuba Don Leopoldo O’Donell que determinó que ya Sagua debía tener su Tenencia de Gobierno independiente de Villa Clara debido a su acelerado desarrollo particular.

Como todo Teniente Gobernador sus funciones en Sagua eran:


1- Gobernador politico militar.


2- Juez protector de la Real Renta de Lotería.


3-Juez en Comisión de la Renta de Correos.


4- Presidente de la Junta Municipal.


5-Presidente de la Junta de Caridad.


6-Presidente de la Junta Subalterna de Fomento.


7- Presidente de la Junta de Sanidad.


8- Presidente de la Comisión de Instrucción Primaria.


9- Subdelegado de la Real Hacienda.


10- Juez de bienes de difuntos.


El día 15 de Enero de 1945 llega Villiers a Sagua para ocupar su cargo, instalando su oficina en una casona que hacía esquina en las calles Padre Varela y Ribera. Es una etapa histórica pues durante esta transcurren los primeros eventos oficiales como la expedición del primer documento oficial que convertía Don Andrés Arceo en Anotador de Hipotecas el 29 de marzo de 1845, el primer documento o asiento de la venta de un esclavo el 12 de Junio, el primer gravámen que se impuso por Don Pedro Brito el 19 de Junio, se estableció la Escribanía de Marina y Gobierno no existente anteriormente, Villiers propuso y planeó el Puente de Cocosolo y el proyecto de una Cárcel en 1846, en este año se crea la Junta Municipal para la administración de fondos propios.

El 16 de Noviembre de 1846 fue la primera venta a censo de solar en lugar ubicado a urbanización, la autorización de “Importación” para el Puerto de Sagua que solo tenía permiso de Exportación, se crea un Corral de Consejo publico para animales sueltos en 1848, se arreglan los límites jurisdiccionales con Santa Clara, se establece Mr. Henry S. Broconne en el Puerto de Sagua como Agente Consular, en 1947 se desecó la parte baja del pueblo con una zanja, se construye el Puente de Madera sobre El Estero de Contreras (Cocosolo) llamado “Puente de la Tenería”, se crearon tres oficios de procuradores, se comenzó la composición de la calle Colón, comenzó a navegar por el río el “Vapor Sagua La Grande” de la casa Beronda, este fue el primer buque de esta clase construído en Cuba.

El 3 de Enero de 1950 termina el mandato de Villiers y lo substituyen provicionalmente (por unos días) 4 Tenientes Gobernadores que fueron: el geógrafo, historiador y Literato Don Jacobo de la Pezuela , Don Rafael Gonzalvo Don José Antonio Delgado, y Don Mattías Liévana el cual dió paso a Don Joaquín Fernández Casariego, el gobernante que más obras aportó a Sagua La Grande.


Fernandez Villier fallece el 1 de 1865.

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Para más personalidades de Sagua La Grande, ver el Website:

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Resumen tomado del
ARCHIVO SABANEQUE
1970 - 2010

Historia de Sagua La Grande

HISTORIA COLONIAL (Resumen)


Fundada oficialmente el 8 de Diciembre de 1812,aunque muchos investigadores del pasado y del presente coinciden que esto no debía mencionarse más, pues Sagua no necesitaba fundación en esa fecha en la que ya llevaba más de un siglo de fundada por sí sola. Las fundaciones oficiales no expresan la historia real de los pueblos, pues, de no haberlo hecho Don Juan Caballero en 1812, tendríamos que hacerlo nosotros hoy en día y por tanto la fecha oficial sería 16 de Febrero de 1998, fecha en que escribo estas líneas.

De todas formas desde 1796 en que se realizó la primera misa colectiva y pública en la casa de “el sordo” junto al río Sagua, ya todos los colonos sagüeros comenzaron a pensar en“oficializar”sus vidas (Ver: PRIMERAS IGLESIAS), pero allí vivían desde hacía tres siglos en los cortes de madera, conociéndose el sitio como «El Embarcadero»,pues este tramo del río donde hoy está el Puente “El Triunfo”, constituía una especie de “puerto interior”,geografía envidiable para cualquier otro corte de madera en el resto de la Isla de Cuba.

Toda la madera que se cortaba en la región, era facilmente transportada a la costa por medio del caudaloso río,a través de ”el embarcadero” de Sagua o Çagua que era el nombre que los aborígenes sagüeros daban al área a la llegada de los españoles. En la poca historia que se recogió, figura la expedición de Pánfilo de Narváez,que por el eje del río Sagua,pasó para detenerse en Carahatas en 1511 (Ver:EL VIEJO PUEBLO INDIO) y 79 años después aparecen Don Alonso de Zepeda (1590) por Jumagua y Don Antón Díaz (1591) por Amaro como los primeros colonos conocidos en la región de Sagua La Grande, aunque estas 8 décadas de vacío histórico están rellenos de interesantes leyendas y tradiciones orales,al igual que las otras 7 décadas que separan a Zepeda y Antón de la orden que el 6 de Junio 1650 dió el Cabildo de Remedios para trasladar el antiguo corral de Zepeda a una milla de Sagua.

Debe destacarse un caso no reportado con anterioridad en ninguna biografía y es el caso del hallazgo de una cachimba o pipa española encontrada por nuestro equipo arqueológico ”Sabaneque”en el Sitio Aborígen del Dorado (Río Sagua La Grande),lo cual muestra una temprana transculturación de los indios sagüeros con el colonizador español,quizás en los primeros años de 1500.

La pipa encontrada en las capas intermedias de la excavación, la conservamos hoy,con vista a futuros estudios. Otros eventos históricos que probaban la actividad o movimiento en la zona los fueron la petición de Don Melchor Francisco al Cabildo de Remedios en 1664 para trasladar su corral río arriba debido a las incursiones de los piratas.

Se habla de la mención que hace el historiador Don Manuel Dionisio González en su historia de Santa Clara, de una Ermita que se construyó en 1707 en “el camino del embarcadero”, pero quizás la referencia que usó del camino, sea de su época (siglo XIX) y no de 1707.

El día 2 de Junio de 1762 ,a solo 4 días del ataque a La Habana por los Ingleses (dice Don Jacobo de la Pezuela en su Historia de Cuba) “al desembarcar ya su vanguardia de las peligrosas angosturas del Canal Viejo de Bahama, avistó por el N.O. a tres embarcaciones españolas que iban a cargar maderas a Sagua, escoltadas por la fragata “Tetis”,de 32 cañones, y la urca “Fénix”,de 18, las que, después de una caza de 6 horas,fueron alcanzadas por las fragatas inglesas “Echo” y “Alarm” (de 28 y 32 cañones) trabándose por la tarde una refiega que terminó con la rendición de los buques españoles…”

El 30 de Abril de 1763, durante la dominación inglesa, Don Antonio María de la Torre,Teniente Gobernador de Remedios, envió una carta al Intendente de Marina Don Lorenzo Montalvo, haciéndole saber que él defendería las maderas que los ingleses trataban de extraer de las dos Saguas, principalmente la de Sagua La Chica que era su jurisdicción; lo cual agrega un dato más a la actividad de esta región en la misma mitad del siglo XVIII.

En 1792 existían, madereros, carboneros, vegueros, y una amplia población de piratas retirados (según tradición oral), además de presidiarios trabajando en los cortes y otra población variada en el embarcadero o surgidero de Sagua,según una vieja tradición oral; lo cual nos ha hecho suponer que, de ser así,estaría justificada la negación de la iglesia a mandar curas a dar misas a esos “impuros”, así como a establecer cementerios y mucho menos, autorizar “La Fundación Oficial”, (pagando justos por pecadores).”Los curas no pasaban más allá de Quemado de Güines”

Quizás esto pueda explicar el misterio de “los cementerios e iglesias de Sagua La Grande que incluso, siendo Sagua capital de una gran Jurisdicción en el centro de Cuba, aun tenía que ir a enterrar sus muertos en 1812 a uno de sus barrios (Quemado de Güines) distante a xx kilómetros de la población, donde vivía el único cura de la región.

Aunque la tradición oral cuenta que un “Cementerio Clandestino” (no católico), existió durante todo el siglo XVII (1700-1799) en el sitio que hoy da base al “Parque de la Independencia” ubicado entre las calles Colón, Padre Varela, Luz Caballero y Clara Barton. Quizás de efectuarse una excavación arqueológica profunda, pudieran encontrarse las tumbas de los Patriarcas de Sagua La Grande, aquellos cortadores de árboles que tantos astilleros españoles abastecieron y cuya madera aun reluce en el Palacio de “El Escorial” en España.

En 1834 visitó a Sagua por varios días el Poeta Plácido (Gabriel de la Concepción Valdés 1809 - 1844 ); encantado con su caudaloso río, pasaba horas y horas en sus orillas observando su belleza, y donde a la vez recibía a las musas de la inspiración, con una piedra lanzada a su inmensidad observó las grandes ondas que esta producía para luego desaparecer en sus misteriosas profundidades.

De ahí que decidió bautizarlo con un nombre más poético que encontró, y este fue: “El Undoso”. Siendo Plácido un personaje tan importante en la isla de Cuba, los sagüeros se sintieron muy honrados con la inesperada visita y decidieron por tanto continuar llamándole “Undoso” al río y “Villa del Undoso” a la ciudad, la cual nacía por aquellos tiempos. En la actualidad ha continuado la tradición.



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lunes, 27 de diciembre de 2010

Conquistadores en Sagua

Visita de Pánfilo de Narváez a los indios sagüeros.


“Llegaron a un pueblo que estaba en la ribera de la mar del Norte.Este pueblo estaba situado, con más precisión, en la desebocadura del río saguagrande, que tenía las casas sobre horcones dentro del agua y al que los siboneyes llamaban Carahate”.

Amediados de los años setentas (XX) con el derrumbe en el patio en una casa de San Juan de los Remedios apareció un túnel o pasadizo del cual nos enteramos en el acto y sin pérdidas de tiempo partimos hacia ese vecino pueblo con el objetivo de explorarlo y cartografiarlo.,pero luego de una larguísima odisea (que no es el sitio para contar) no pudimos hacerlo

No obstante el viaje a Remedios no fue del todo estéril; era la primera vez que lo visitábamos por lo que decidimos recorrer hasta el último rincón de esta interesantísima ciudad colonial.El director del Museo de Historia nos permitió hospedarnos allí por varios días y entre visitas y conversaciones con los más destacados intelectuales de la ciudadsurgió un tema, hasta el momento desconocido para mí, me refiero al “paso de la expedición de Pánfilo de Narváez por el Territorio indio de Sabaneque” y cuyo punto exacto se han venido disputando remedianos y sagüeros desde fechas muy lejanas. Los hijos de Remedios, en su gran mayoría, afirman que el sitio de estancia de Narváez junto al Padre Las Casas estuvo en Caibarién, mientras que por otra parte los sagüeros afirman que todo ocurrió en el Territorio de Sagua La Grande, debate muy deportivo y poco científico.

El asunto es que contándose con muy datos históricos no es de extrañar que casi 500 años después los hechos se muestren muy confusos,pero también no es menos cierto que existe un poco de capricho regionalista entre los los defensores de ambas tesis.


Veamos según el padre Fray Bartolomé de las Casa, que fue lo que sucedió por aquellos días de 1511 cuando después de pasar Cuyba y Camagüey el grupo de Narváez continuó avanzando hacia el oeste:


“Pasaron así algunos pueblos de aquella provincia (de Camagüey) por el camino que llevaban, y porque la gente de los pueblos que estaban a los lados del camino, codiciosa de ver gente tan nueva, y en especial por ver tres o cuatro yeguas que allí se llevaban, de que toda la tierra estaba espantada, y las nuevas dellas por toda la isla volaban, llegáronse muchos a verlas en un pueblo grande llamado el CAONAO, penúltima luenga, y el día que los españoles llegaron al pueblo, en la mañana parándose a almorzar en un arroyo seco, aunque algunos charquillos tenía de agua, el cual estaba lleno de piedras amoladeras, y antojóseles a todos de afilar en ellas sus espadas; y acabado su almuerzo, danse a andar su camino del Caonao. En el camino había dos o tres leguas de un llano sin agua, donde sed en algún trabajo; y allí trajeron algunos indios de los pueblos algunas calabazas con agua y algunas cosas de comer. Llegaron al pueblo de Caonao a hora de vísperas, donde se halló mucha gente que tenían aparejada mucha comida del pan de cacabí (casabe) y de mucho pescado, porque tenían junto un gran río y también cerca la mar”.

Hasta aquí la descripción de una aldea indígena llamada Caonao a la cual arribaron al pasar algunos pueblos después de salir de Camagüey, sin duda alguna un poblado hacia la costa norte de la provincia de camagüey donde más adelante el padre Las Casas describe la histórica “Matanza de Caonao” que todos conocemos en los cursos escolares de Historia, donde fueron salvajemente asesinados infinidad de aborígenes que ingenuamente observaban con asombro los caballos que traían los conquistadores españoles. Un triste e imborrable acontecimiento para nuestra historia.

De Caonao la expedición de Narváez partió hacia “Sabaneque” bordeando la costa y pasando algunos poblados indígenas hasta que después de pasar UN GRAN RIO se encontró un extenso y curioso caserío donde los bohíos reposaban en horcones sobre el agua al que los indios llamaban “Carahates”. (con esa descripción me vino a la mente Isabela de Sagua la cual es la única de Cuba que desde épocas inmemoriales conserva este estilo “algo veneciano” de “calles acuáticas” y “aceras muelles”; ¿ No sería esta idea arquitectónica una continuación (españolizada) de los primeros palafitos indios descritos por los cronistas?.

La controversia sobre el emplazamiento de este palafito comenzó con el historiador Ignacio de Urrutia el cual imaginó el sitio en Cayo Conuco mientras que otros historiadores como Guiteras y Guerra lo ubicaban al oeste del río Sagua La Grande.Pero quizás Urrutia desconocía un dato curioso, al oeste del río Sagua La Grande existe y siempre existió un pueblito llamado Carahatas.


Y continúa Las Casas su relato:…”y llegaron a un pueblo (que estaba en la ribera del mar del norte y dentro las casas sobre horcones en el agua) llamado Carahate, penúltima luenga, al cual puso (cambió) el padre Casa-harta, porque fue cosa maravillosa la abundancia de comidas de muchas cosas que allí tuvieron, de pan y caza y pescado y sobre todo de papagayos, que, si no me he olvidado en obra de quince días que allí estuvieron, se comieron más de diez mil papagayos, los más hermosos del mundo, que por alguna manera era lástima matallos”…

Como vemos en esta descripción el poblado se llamaba “Carahates” y allí permanecieron los españoles por quince días algo que sí coincide perfectamente con la pequeña población actual llamada Carahatas. Personalmente estuve por casi un año en Cayo Conuco y Caibarién donde realicé los trabajos de taxidermia para el planeado “Museo del Mar” y aprovechando mi estancia en la región entrevisté a muchísimos vecinos en los cuales nunca encontré vestigios de alguna tradición en cuanto a ese trascendental acontecimiento, pero cosa curiosa, en Caratas sí existe una cautivadora energía en la tradición oral que conservan los más ancianos del caserío los cuales conocen la hitoria e incluso “el sitio donde acamparon las tropas”. Muy cerca de allí se encuentra el área que ocupó ‘Carahatas La Vieja” hasta finales del siglo pasado (XIX) y un poco más hacia el río Sagua está la “Punta Pavía” donde se levantaba el poblado primitivo del cual los vecinos de Caratas estuvieron sacando horcones hasta principios de este siglo (XX) los cuales eran aprovechados para surtir los hornos de la zona. Es curioso que a finales de los años 1970 cuando visitamos Pavía ó Carahates, aun quedaban algunos de los enormes troncos semi-enterrados en el suelo fangoso (y en la actualidad no tienen por qué haber desaparecido).

Por el relato de Diego Velásquez sabemos que los conquistadores salieron de Carahates y después de 4 días(descansando de noche) llegaron a Matanzas, travesía un poco dudosa de haberse realizado desde Conuco teniendo en cuenta que avanzaban remando en canoas unas veces y en otras ocasiones marchaban por tierra por bosques tupidos y ciénagas fatigosas.


Quizás en un futuro se pueda hacer esta travesía en canoa de tronco hueco a modo de prueba comparativa.Otra prueba material de peso serían las excavaciones arqueológicas ya que obviando la habitual exageración en las crónicas de la época, en un sitio así tendrían que encontrarse abundantes restos de dieta si se tiene en cuenta que 50 españoles y 100 indios cargadores comiendo por 15 días,sin contar a los cientos de residentes locales, los cuales según Las Casas mataron diez mil papagayos para alimentar a los “ilustres visitantes”, y quien sabe si algunos objetos españoles pudieron quedar abandonados en el sitio. Se sabe además que el sitio estaba en “Sabaneque” y cuando se despeje por fín la duda de “Sabana” y Sabaneque” veremos que estas son dos provincias distintas y no una como se ha explicado hasta ahora.

A continuación la descripción del Historiador Guiteras:


“Llegaron a un pueblo que estaba en la ribera de la mar del Norte.Este pueblo estaba situado, con más precisión, en la desebocadura del río saguagrande, que tenía las casas sobre horcones dentro del agua y al que los siboneyes llamaban Carahate”.


De Pedro Suárez Tintín