Los Mogotes de Jumagua, rosaleda de bellezas y cautivantes enigmas nos brinda su toque místico en la interesante tradición de “tocar la campana para un buen viaje por la cueva”;este inevitable ritual se remonta a los orígenes de Sagua cuando los ataques de fuerzas oscuras requerían de talismanes y conjuros para la protección del osado viajero. Los pocos aventureros que se adentraban en la Cueva del Murciélago nunca dejaban de sonar la campana incrustada en el alto techo de la caverna usando como medio una piedra suelta y buena puntería.Cuando alguno del grupo de profanos lograba golpearla con su disparo,entonces ya no era necesario que el resto de la comitiva lo intentara de nuevo,la suerte estaba echada,su profunda vibración avanzaba como tornado por todos los rincones del oscuro mundo interior barriendo consigo cualquier vestigio de energías malignas, espectros , gnomos o espíritus burlones de los que está plagado la caverna en espera de alguna entretenida víctima.
En la actualidad los jóvenes jumaguólogos han continuado la tradición aunque con piedras más pequeñas porque no se pretende perder a la campana sino salvarla para el futuro sin que tampoco se pierda esta encantadora fábula de buena suerte que ya ha acompañado a muchas generaciones de sagüeros. La llamada campana en sí no es más que una alargada estalactita que pende del techo calcáreo justo en la misma entrada del gran salón o vestíbulo central desde donde parten 5 ramificaciones o cuevas anexas hacia el mundo subterráneo; ellas son: 1-Cueva del Baúl, 2-Cueva de la Botella, 3-Cueva del Calor, 4-Cueva del Volcán y 5-Cueva del Campamento,donde las cuatro primeras,en alguno de sus tentáculos, se comunican entre sí. La del Campamento es la única aislada al oeste del gran salón, limpia de guano de murciélago y por tanto muy apta para acampar.
Esta estalactita (quizás con zonas huecas en su interior) emite un peculiar sonido al ser golpeada en el sitio apropiado y al principio de nuestras exploraciones (1970) logramos en dos ocasiones el verdadero sonido que de ella todos esperan,pero con el tiempo y nuestra toma de responsabilidad de una consciencia rotectora, decidimos que nunca más abusaríamos de la milenaria campana con lluvias de pedradas de una libra cada una. A partir de ese momento permitimos una sola y pequeña piedrecilla de unos gramos por cada expedición aunque esta durara varios días y hasta el día de hoy la tradición se ha mantenido “Y los fantasmas tampoco molestan al moderno visitante pues al parecer ellos le temen más al ritual y la tradición que a la misma vibración”.La cueva donde esta se encuentra fue llamada ocasionalmente como Cueva de la Campana, aunque su nombre oficial sea Cueva del Murciélago, aún hoy algunos prefieren usar este nombre para identificarla.
Junto con La Campana,La Virgen es parte fundamental de estos umbrosos dominios en las entrañas de la loma.Veamos en el próximo capítulo a este segundo guardian de la montaña.
Localización: Loma # 3 (W-E) o Loma del Abono.
Del Libro Mitos y Leyendas de Sagua La Grande de Pedro Suárez Tintín
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viernes, 5 de agosto de 2011
La Campana de la Suerte
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viernes, 29 de julio de 2011
La Virgen de la Cueva
Leyendas de Sagua La Grande
Se pierde en la oscuridad de los tiempos la primera mención de la Virgen en la cueva de su nombre en los Mogotes de Jumagua.Pero no es un fenómeno único de Sagua La Grande pues en el resto de la Isla abundan las”Cuevas de la Virgen” en cantidades industriales ya que al parecer el capricho de nuestra Madre Natura dibuja muchas veces el cuerpo de una mujer en las estalagmitas o formaciones secundarias de nuestras cavernas que nuestros antepasados lo asociaban con la escultura de una mujer.
En 1973 efectuamos la primera cartografía que se le realizaba a esta cueva y la bautizamos (por derecho cartográfico) con el nombre de “Cueva del Murciélago” debido a la enorme colonia que han establecido estos Quirópteros en su interior, pero anexando el nombre “De La Virgen” a nuestra propuesta ya que este no se puede obviar debido a que esta caverna ha tenido muchos nombres generacionales sin que en ninguna época se le omitiera el anexo De La Virgen.
Algo místico rodea, porsupuesto, a ese nombre para que se le suprima así de fácil y aún más, “La Virgen”se ha asociado con cada uno de los nombres ocasionales que ha tenido la caverna como es su primer ejemplo “Cueva del Caldero” que a pesar de subsistir por varias décadas du-rante el surgimiento de Sagua como pueblo,la virgen siempre amparó a los visitantes de los “hechizos del caldero” (ver: CUEVA DEL CALDERO) y convirtiéndose en amuleto o protección a los intrusos que en ella se adentraban. La tradición estableció que: “Todo aquel que penetre en dicha cueva debe pasar por el lado izquierdo de la virgen para así tener buena suerte en su estancia subterránea”.
Aún en la actualidad todo explorador que la visita cumple respetuosamente el ritual establecido por más de dos siglos de tradición.Por un lado se respeta a la Virgen y por otro La Virgen nos da buena suerte.Durante la época media del siglo XIX la cueva cambió ocasionalmente su nombre a “Cueva del Muerto” pero aún así la virgen seguía cumpliendo su papel protector para evitar otros posibles muertos y durante la Guerra de Independencia se le conoció como : “Cueva del Gato” debido a un agresivo felino que allí vivió pero tampoco en esta ocasión la patrona de la caverna desapareció para los adoradores del gato.Por eso aunque su nombre geográfico oficial actual sea: “Cueva Del Murciélago”,la Virgen continúa vigilante de que sus do-minios subterráneos sean bienvenidos al curioso visitante del siglo XXI.
La estalagmita con figura humana que representa a la virgen se encuentra en la parte superior del gran salón central a partir del cual se ramifican otras cuevas.En 1970 la virgen estaba cubierta de piedras hasta más de la mitad de su altura total y solo aparentaba tener dos pies de alto por lo que me dí a la tarea,(toda una mañana) de limpiarla de las enormes piedras que la cubrían y al final pude descubrir la gran estructura que hoy conocemos.No puedo imaginar quien,cuando y por qué la cubrió totalmente de rocas,pero quizás varias generaciones del siglo XX no la pudieron admirar en su máximo explendor.
El Salón de la Virgen,dentro de Cueva del Murciélago,constituye la caverna más hermosa que poseen nuestros Mogotes de Jumagua la cual debemos proteger para el disfrute de nuestras futuras generaciones.Por millones de años,desde el Cretácio Superior, se venían esculpiendo estas maravillosas estatuas naturales. No permitamos que desaparesca este paraíso sagüero…
Localización: Ubicada en la Loma # 3 (W-E) o Loma del Abono.
Se pierde en la oscuridad de los tiempos la primera mención de la Virgen en la cueva de su nombre en los Mogotes de Jumagua.Pero no es un fenómeno único de Sagua La Grande pues en el resto de la Isla abundan las”Cuevas de la Virgen” en cantidades industriales ya que al parecer el capricho de nuestra Madre Natura dibuja muchas veces el cuerpo de una mujer en las estalagmitas o formaciones secundarias de nuestras cavernas que nuestros antepasados lo asociaban con la escultura de una mujer.
En 1973 efectuamos la primera cartografía que se le realizaba a esta cueva y la bautizamos (por derecho cartográfico) con el nombre de “Cueva del Murciélago” debido a la enorme colonia que han establecido estos Quirópteros en su interior, pero anexando el nombre “De La Virgen” a nuestra propuesta ya que este no se puede obviar debido a que esta caverna ha tenido muchos nombres generacionales sin que en ninguna época se le omitiera el anexo De La Virgen.
Algo místico rodea, porsupuesto, a ese nombre para que se le suprima así de fácil y aún más, “La Virgen”se ha asociado con cada uno de los nombres ocasionales que ha tenido la caverna como es su primer ejemplo “Cueva del Caldero” que a pesar de subsistir por varias décadas du-rante el surgimiento de Sagua como pueblo,la virgen siempre amparó a los visitantes de los “hechizos del caldero” (ver: CUEVA DEL CALDERO) y convirtiéndose en amuleto o protección a los intrusos que en ella se adentraban. La tradición estableció que: “Todo aquel que penetre en dicha cueva debe pasar por el lado izquierdo de la virgen para así tener buena suerte en su estancia subterránea”.
Aún en la actualidad todo explorador que la visita cumple respetuosamente el ritual establecido por más de dos siglos de tradición.Por un lado se respeta a la Virgen y por otro La Virgen nos da buena suerte.Durante la época media del siglo XIX la cueva cambió ocasionalmente su nombre a “Cueva del Muerto” pero aún así la virgen seguía cumpliendo su papel protector para evitar otros posibles muertos y durante la Guerra de Independencia se le conoció como : “Cueva del Gato” debido a un agresivo felino que allí vivió pero tampoco en esta ocasión la patrona de la caverna desapareció para los adoradores del gato.Por eso aunque su nombre geográfico oficial actual sea: “Cueva Del Murciélago”,la Virgen continúa vigilante de que sus do-minios subterráneos sean bienvenidos al curioso visitante del siglo XXI.
La estalagmita con figura humana que representa a la virgen se encuentra en la parte superior del gran salón central a partir del cual se ramifican otras cuevas.En 1970 la virgen estaba cubierta de piedras hasta más de la mitad de su altura total y solo aparentaba tener dos pies de alto por lo que me dí a la tarea,(toda una mañana) de limpiarla de las enormes piedras que la cubrían y al final pude descubrir la gran estructura que hoy conocemos.No puedo imaginar quien,cuando y por qué la cubrió totalmente de rocas,pero quizás varias generaciones del siglo XX no la pudieron admirar en su máximo explendor.
El Salón de la Virgen,dentro de Cueva del Murciélago,constituye la caverna más hermosa que poseen nuestros Mogotes de Jumagua la cual debemos proteger para el disfrute de nuestras futuras generaciones.Por millones de años,desde el Cretácio Superior, se venían esculpiendo estas maravillosas estatuas naturales. No permitamos que desaparesca este paraíso sagüero…
Localización: Ubicada en la Loma # 3 (W-E) o Loma del Abono.
ARCHIVO SABANEQUE
1970 - 2011
Del libro: Mitos y Leyendas de Sagua La Grande de Pedro Suárez Tintín
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domingo, 24 de julio de 2011
El Manantial de la Lechuza
Al pie de la primera loma de los Mogotes de Jumagua(de Oeste a Este), existe un manatial de agua potable y refrescante, que proveniente del enorme “telmo calizo” del subsuelo, escapa al enorme calor que en esta región se percibe durante todo el año,y esto provoca por tanto que sea un sitio muy visitado por campesinos y exploradores del área que se detienen allí para calmar su sed y la de sus animales.
El agua hace su afloración en una gruta y cuéntase que desde lejanos tiempos los visitantes de esta gruta del manantial eran sorprendidos por una gigantesca “lechuza con orejas” (¿Siguapa o Buho?) que aleteaba desesperadamente para escapar de las personas que allí se acercaban. Los testigos la describían como de un metro de altura, pero otros, quizás más exagerados, afirmaban que era del tamaño de una persona normal.
Esta leyenda la recogimos personalmente durante nuestras exploraciones espeleológicas, en boca de campesinos de la zona, pero consultado nuestro amigo Juan Morales,en la ciudad de Sagua, nos agregó que con él trabajó un tal Céspedes, en los años de juventud vividos en Chinchila, el cual le contó que en su casa se conservó por mucho tiempo una pluma de esta lechuza o siguapa gigante la cual media poco más de medio metro y que había sido recogida por su abuelo cuando trataron de capturarla; siendo él un muchacho,vino un do-tor de La Habana y se la llevó para estudiarla.
Teniendo en cuenta este acontecimiento legendario y el hecho coincidente de que cuando comenzamos las cartografías espeleológicas en 1972, encontramos una pequeña lechuza allí, decidimos nombrarla en los planos como: “Gruta de la Lechuza” o “Manantial de la Lechuza” en vista a que perdure tan bella leyenda que da su toque mágico a esta otra cueva del Mogote.
Localización: Loma # 1 (W-E) o Loma de la Baliza (Ladera Sur).
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domingo, 12 de junio de 2011
La Bruja del Caldero
Desde los orígenes de Sagua La Grande en 1796 ya se le temía a la Cueva de la Virgen en las alturas de uno de sus empinados Mogotes de Jumagua cuya generación le llamaba “Cueva del Caldero”. Aquí muchos atrevidos sagüeros se han llevado el susto de sus vidas al encontrarse cara a cara con una espantosa negra conga de unas 300 libras de peso repleta de collares y amuletos que sentada sobre una roca muy cerca de la Virgen abraca con sus piernas un enorme caldero de contenido dudoso.
Cuenta la tradición que este horrible espectro de bruja vigila desde hace varios siglos un gran tesoro escondido en dicha cueva por negros esclavos que convertidos en cimarrones trajeron aquí muchas bolsas de oro,plata y joyas que arrebataron a su antiguo amo después de asesinarlo y escapar al monte.La hechicera africana siempre está concentrada en los brebajes de su enigmático caldero pero al penetrar algún profano a sus dominios inmediatamente lo detecta y levantando su enfurecido rostro lo intercepta con unos brillantísimos ojos que ate-rrorizan al visitante que huye despavorido.
En cierta ocasión un nativo de Jumagua contó aterrorizado a su familia lo que había visto en dicha cueva y acto seguido cayó fulminado por el espanto de la vision,sus ojos muy abiertos no se podían cerrar y la noticia selló definitivamente el contacto de los campesinos con la diabólica caverna que por muchas décadas fue ignorada. Pero a mediados del siglo XIX un trampero de nueva generación,incrédulo de los tradicionales “Cuentos de Viejas” penetró en el gran salón y comprobó que los excrementos de jutías eran abundantes por lo que allí haría su zafra con estos sabrosos edentados por lo que colocó sus trampas comprobando que al día siguiente su caza había sido fructífera y jactancioso declaró que” tantos años de superstición habían sido provechosos para él ya que la cueva,al no ser visitada,se había llenado de Jutías.
En cierta noche de reunión familiar unos amigos del afortunado cazador le propusieron una apuesta tentadora si entraba a la famosa Cueva del Caldero dadas las 12 de la noche en punto y se mantenía allí por media hora, y este,ante la nueva y tan fácil ganancia aceptó en el acto.Cuenta la tradición que en esta ocasión la suerte no acompañó al osado trampero y que 60 minutos despúes sus amigos, preocupados por su tardanza, encontraron su cadáver extremadamente pálido a la entrada de la hechizada caverna.A partir de entonces no solo el sitio sino “las 12:00 P.M.” constituyen el tabú principal de la legendaria Cueva del Caldero.
Más de 100 años después nuestro equipo espeleológico la cartografió incorporándola a la geografía nacional como “Cueva del Murciélago” y confeccionando el catálogo de su fauna interior, pero no bastando todo esto,se me ocurrió que una investigación nos faltaba y la fría noche del 8 de enero de 1975 me monté en mi bicicleta y solo comunicándoselo a mi amigo Guillermo Morales López, partí con una colcha, linterna y cantimplora de agua rumbo a las lomas del Mogote con el objetivo de “mirar a los ojos de la negra conga”.
Serían las 11:00 pm cuando penetré en la cueva que tantas veces había estudiado materialmente pero a la que jamás había observado con ojos metafísicos y me instalé como pude entre las congeladas rocas mirando de frente el altar de la virgen donde según la tradición aparecía el espantoso espectro de la hechicera. Por fín llegó las 12 de la noche y mi corazón aumentó su ritmo, por primera vez sentí algo de temor, ya era tarde para retirarme, estaba en la hora crítica y medio petrificado no sé por qué razón pues tenía a mi favor el no creer en esos inframundos sobrenaturales. Pasaron los minutos y con ellos la hora del climax, pero la negra no aparecía; yo me repetía constantemente “aquí no hay nada, esto no es real”, y otras oraciones que me infundían valor,pasando así más de una hora sin que nada ocurriera, hasta que por fín quedé profundamente dormido con extraños sueños que de nada vale aquí contar…
Esa fue mi noche en la Cueva del Caldero. Para los creyentes del espiritismo y otras doctrinas espirituales les digo que con esto yo no demuestro ni niego nada, solo cumplí con mi impulso investigativo y quizás, apoyando sus postulados,”No ví porque no creí” ya que al igual que “Ver Para Creer” podemos afirmar : “Creer Para Ver”. Me ha dicho un amigo que a lo mejor allí estaba la negra gritando ante mi rostro y yo no conectaba su frecuencia, una forma muy humorística de explicar el fenómeno.”¿Y si encontraron el tesoro?, ya no tendría objetivo su presencia allí”-me dice otro. Pero de todos los análisis el más interesante lo ha expuesto otro amigo: “¿Y porqué no lo haces de nuevo, a lo major la próxima no te va muy bien?…
Localización: Loma # 3 (W-E) o Loma del Abono (Ladera Sur).
Cuenta la tradición que este horrible espectro de bruja vigila desde hace varios siglos un gran tesoro escondido en dicha cueva por negros esclavos que convertidos en cimarrones trajeron aquí muchas bolsas de oro,plata y joyas que arrebataron a su antiguo amo después de asesinarlo y escapar al monte.La hechicera africana siempre está concentrada en los brebajes de su enigmático caldero pero al penetrar algún profano a sus dominios inmediatamente lo detecta y levantando su enfurecido rostro lo intercepta con unos brillantísimos ojos que ate-rrorizan al visitante que huye despavorido.
En cierta ocasión un nativo de Jumagua contó aterrorizado a su familia lo que había visto en dicha cueva y acto seguido cayó fulminado por el espanto de la vision,sus ojos muy abiertos no se podían cerrar y la noticia selló definitivamente el contacto de los campesinos con la diabólica caverna que por muchas décadas fue ignorada. Pero a mediados del siglo XIX un trampero de nueva generación,incrédulo de los tradicionales “Cuentos de Viejas” penetró en el gran salón y comprobó que los excrementos de jutías eran abundantes por lo que allí haría su zafra con estos sabrosos edentados por lo que colocó sus trampas comprobando que al día siguiente su caza había sido fructífera y jactancioso declaró que” tantos años de superstición habían sido provechosos para él ya que la cueva,al no ser visitada,se había llenado de Jutías.
En cierta noche de reunión familiar unos amigos del afortunado cazador le propusieron una apuesta tentadora si entraba a la famosa Cueva del Caldero dadas las 12 de la noche en punto y se mantenía allí por media hora, y este,ante la nueva y tan fácil ganancia aceptó en el acto.Cuenta la tradición que en esta ocasión la suerte no acompañó al osado trampero y que 60 minutos despúes sus amigos, preocupados por su tardanza, encontraron su cadáver extremadamente pálido a la entrada de la hechizada caverna.A partir de entonces no solo el sitio sino “las 12:00 P.M.” constituyen el tabú principal de la legendaria Cueva del Caldero.
Más de 100 años después nuestro equipo espeleológico la cartografió incorporándola a la geografía nacional como “Cueva del Murciélago” y confeccionando el catálogo de su fauna interior, pero no bastando todo esto,se me ocurrió que una investigación nos faltaba y la fría noche del 8 de enero de 1975 me monté en mi bicicleta y solo comunicándoselo a mi amigo Guillermo Morales López, partí con una colcha, linterna y cantimplora de agua rumbo a las lomas del Mogote con el objetivo de “mirar a los ojos de la negra conga”.
Serían las 11:00 pm cuando penetré en la cueva que tantas veces había estudiado materialmente pero a la que jamás había observado con ojos metafísicos y me instalé como pude entre las congeladas rocas mirando de frente el altar de la virgen donde según la tradición aparecía el espantoso espectro de la hechicera. Por fín llegó las 12 de la noche y mi corazón aumentó su ritmo, por primera vez sentí algo de temor, ya era tarde para retirarme, estaba en la hora crítica y medio petrificado no sé por qué razón pues tenía a mi favor el no creer en esos inframundos sobrenaturales. Pasaron los minutos y con ellos la hora del climax, pero la negra no aparecía; yo me repetía constantemente “aquí no hay nada, esto no es real”, y otras oraciones que me infundían valor,pasando así más de una hora sin que nada ocurriera, hasta que por fín quedé profundamente dormido con extraños sueños que de nada vale aquí contar…
Esa fue mi noche en la Cueva del Caldero. Para los creyentes del espiritismo y otras doctrinas espirituales les digo que con esto yo no demuestro ni niego nada, solo cumplí con mi impulso investigativo y quizás, apoyando sus postulados,”No ví porque no creí” ya que al igual que “Ver Para Creer” podemos afirmar : “Creer Para Ver”. Me ha dicho un amigo que a lo mejor allí estaba la negra gritando ante mi rostro y yo no conectaba su frecuencia, una forma muy humorística de explicar el fenómeno.”¿Y si encontraron el tesoro?, ya no tendría objetivo su presencia allí”-me dice otro. Pero de todos los análisis el más interesante lo ha expuesto otro amigo: “¿Y porqué no lo haces de nuevo, a lo major la próxima no te va muy bien?…
Localización: Loma # 3 (W-E) o Loma del Abono (Ladera Sur).
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jueves, 2 de junio de 2011
El Gato Cavernícola
¿Se imaginan la ferocidad de un gato acorralado en la oscuridad de una caverna?
Los visitanes de las cuevas del Mogote durante la década final del siglo XIX afirmaban que existía una cueva en lo alto de la montaña donde “se hacía muy dificil penetrar” debido al acoso de un enfurecido gato jíbaro que habitaba en sus densas tinieblas.
En una ocasión durante la Guerra de independencia, un conocido trampero de jutías que residía en Chinchila fue herido gravemente en la cara cuando el fantasma negro le saltó desde una de sus estratégicas atalayas rocosas y con ferocidad arácnida lo hizo huir despavoridamente.
Aunque su horrorizante expresión ya había hecho correr a más de un profano con espanto, este sangriento ataque al cazador de jutías bastó para disparar la fama del “Monstruo de Cueva De la Virgen" la cual automaticamente se cambió a “Cueva del Gato” donde inprovisadas partidas de caza se organizaron con el objetivo de capturarlo y exhibirlo triunfalmente por las calles de Sagua en los arreos del caballo, pero el escurridizo y peludo mamífero sabía guardar distancia de las muchedumbres y nunca fue visto por las expediciones de caza.
El horror de adentrarse en dicha cueva de forma solitaria calaba hasta la médula de los tramperos y nunca más se penetró en “La Cueva Del Gato” sin la compañía de otros.
Hasta el día de hoy (cien años después) no se ha sabido más de la suerte de aquel engendro troglodita que tanto asustó a nuestros abuelos.
Localización: Loma # 3 (W-E) o Loma del Abono.
Los visitanes de las cuevas del Mogote durante la década final del siglo XIX afirmaban que existía una cueva en lo alto de la montaña donde “se hacía muy dificil penetrar” debido al acoso de un enfurecido gato jíbaro que habitaba en sus densas tinieblas. El viejo cazador de majáes Ciriaco Rojo, residente de la Villa Del Undoso entre 1898 –1974, contaba que él, en los años 20, habló con varios “cueveros” que habían sido atacados por este siniestro felino y que “todos coincidían en que se trataba de un enorme ejemplar de color negro el cual, de ninguna forma, dejaba entrar a los intrusos a su dominio subterráneo de Cueva de la Virgen, enorme templo de estalagmitas gigantes que hoy conocemos como Cueva del Murciélago.
En una ocasión durante la Guerra de independencia, un conocido trampero de jutías que residía en Chinchila fue herido gravemente en la cara cuando el fantasma negro le saltó desde una de sus estratégicas atalayas rocosas y con ferocidad arácnida lo hizo huir despavoridamente.
Aunque su horrorizante expresión ya había hecho correr a más de un profano con espanto, este sangriento ataque al cazador de jutías bastó para disparar la fama del “Monstruo de Cueva De la Virgen" la cual automaticamente se cambió a “Cueva del Gato” donde inprovisadas partidas de caza se organizaron con el objetivo de capturarlo y exhibirlo triunfalmente por las calles de Sagua en los arreos del caballo, pero el escurridizo y peludo mamífero sabía guardar distancia de las muchedumbres y nunca fue visto por las expediciones de caza.
El horror de adentrarse en dicha cueva de forma solitaria calaba hasta la médula de los tramperos y nunca más se penetró en “La Cueva Del Gato” sin la compañía de otros.
Hasta el día de hoy (cien años después) no se ha sabido más de la suerte de aquel engendro troglodita que tanto asustó a nuestros abuelos.
En 1970 realizamos la primera exploración científica de esta interesante cueva del Mogote y con su cartografía la bautizamos como “Cueva Del Murciélago” (exploraciones del Grupo Espeleológico Sabaneque de Sagua) debido al incredible habitat de quirópteros que aquí existe, pero siempre sin ignorar los muchos nombres que nuestros antepasados dieron ocasionalmente debido a los abundantes acontecimientos que en este sitio ocurrieron a través de la historia .
La "Cueva Del Murciélago", "Del Gato" o "De La Virgen" constituye la caverna más hermosa que pueden mostrar los sagüeros con orgullo.
La apretada población de murciélagos que hoy habita esta caverna debe vivir muy feliz de que ya no exista aquel juguetón felino que en una ocasión ocupó el mismo territorio de sus desafortunados abuelos.Pensamos que la vida de cualquier predator es posible en estos reinos subterráneos donde los murciélagos vuelan a ras de piso. Un ejemplo claro es la adaptación del Majá de Santa María a una de las galerías profundamente oscuras de esta cueva donde su única y absoluta dieta lo constituyen los quirópteros. El Gato de la Virgen pudo ser posible y tal acontecimiento no necesariamente habita en el mundo de las leyendas…
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martes, 17 de mayo de 2011
La Madre Agua
“ EL MAGÜI ” O “MADRE AGUA”(La leyenda más popular del Mogote)
Desde la época de nuestros bisabuelos (quizás más atrás en el tiempo) existe la fascinante leyenda sobre un enorme reptil que habita en las profundidades de Cueva del Agua en El Mogote, la Madre Agua como le dicen los guajiros de la región ha sido vista por pocos aunque muy buscada por muchos.En el argot espeleológico la malcriamos con el nombre de “Magüi”, con el mismo derecho que los Escoceses miman a su “Nessi” del Lago Ness o los Tibetanos a su “Yetti” de los Himalayas.El Magüi de Jumagua es un ofidio que tiene ”el grosor exacto de una palma” y según los cuentos que hemos colectado entre los nativos del área “este temible animal puede engullirse un ternero completo sin mucho esfuerzo”.Su cabeza presenta dos pretuberancias en la región frontal y sus escamas están distribuidas inversamente a como se presentan en el resto de los “majaes”,es decir “de atrás hacia delante”.Esta extraña disposición de escamas a lo largo del cuerpo no permite que penetre proyectil alguno cuando es disparado en su huída, afirman los viejos cazadores que “si alguien lograra dispararle de frente sería muy fácil capturarle”,pero lamentablemente para estos, todos los disparos a través de la historia se habían efectuado en su retiro al interior de Cueva del Agua que constituye la entrada a su reino subacuático.
La leyenda incluye además que “cualquiera puede ver sus huellas si visita la caverna” pues en la época de bajante el rastro de su enorme cuerpo queda grabado en el blando fango del piso y de forma zigzagueante se pierde en las tinieblas de su interior.
Todos estos cuentos en torno al ”majá con tarros del Mogote” se lo hacía repetir decenas de veces a mi abuelo Ciriaco Rojo el cual fue un viejo cazador de majaes durante la primera mitad del siglo XX en las cuevas del Mogote para vender la manteca muy codiciada en las Boticas de Sagua. Yo me quedaba como anonadado mientras él, entre cuento y cuento, se tomaba su traguito de ron. No sé si el deseo de hacer sentir bien a sus nietos hace que los abulitos exageren sus historias, pero aunque así fuese, de no ser por aquellas fantasías yo no hubiera conocido a esta interesante y misteriosa región con la que tanto tiene que ver mi vida toda. Encontrar el Monstruo del Mogote fue la primera inquietud de mi joven mente. Con el tiempo aquello se convirtió en obsesión, tal como Byrne busca a su Big Foot. Los Primeros viajes a Cueva del Agua se vieron obstaculizados por el creciente nivel del manto freático pero fueron muy útiles en la recopilación de fábulas locales entre las que abundaban relatos sobre El Magüi.
La impresión de mis primeros viajes por los Mogotes fue que los habitantes de la región estaban convencidos de que aquí vive un enorme majá que causa estragos entre su ganado. Como segundo punto, que según afirman, ”yendo a la cueva cuando está seca, pueden verse sus huellas a lo largo de sus laberintos”.De esto se podría por tanto deducir tres conclusiones:
1-La Historia del Monstruo Magüi puede ser parte del mito local tan necesario en las poblaciones alejadas de la civilización donde la monotonía de sus actividades diarias exigen un tema que endulce esa fatigosa rutina.
2-La historia puede tener un fundamento real a partir de alguna especie de boa continental que haya sido introducida por algún viajero (por ejemplo un marino mercante).Es conocido lo pequeña que son las anacondas y pitones en su estado juvenil y el gran tamaño que alcanzan en su estado adulto.
3-La última (y más remota) posibilidad es la de una especie nativa que haya sobrevivido desde la Era Secundaria (período Cretácico) y en la actualidad esté limitada a los territorios de Jumagua, Chinchila y Ciénagas del Norte o cuyos últimos ejemplares se hayan extinguido durante los finales del siglo XIX o en la primera mitad del siglo XX ,períodos a los que pertenecen la mayoría de estos reportes.
Durante muchos viajes posteriores vimos muchas huellas que penetraban en la Cueva del Agua y casi creímos que teníamos en nuestras manos a el magüi. La primera vez que esto ocurrió, seguimos unas enormes huellas del grosor exacto de una palma que de una forma sinuosa desaparecía en las tinieblas interiores. Nuestro corazón latía con doble intensidad,..”seguimos la huella muy cerca el uno del otro (dejé escrito en mis notas de campo) como para sentirnos más seguros. El rastro se hacía más marcado producto de la mayor humedad del fango lo que dificultaba nuestros pasos. Por fín llegamos a la pared final que se percibe desde la entrada y la huella torcía
a la izquierda”…
…”Continuamos y a pocos pasos ENCONTRAMOS POR FIN A LA MADRE AGUA”.
Esto sin duda lo escribí con rabia irónica pues la supuesta Madre-Agua no era más que una palma que al parecer la había introducido poco a poco el mismo manto freático en su descenso. Pudimos comprobar por la gran cantidad de sedimentos que desde épocas remotas la Cueva del Agua ha estado arrastrando palmas, troncos y ramas a su interior e indudablemente, todos los años en los meses de diciembre y enero, que es cuando las aguas desaparecen, pueden verse las huellas de los arrastres hacia esta especie de caño o tragante que forma la caverna. Lejos de encontrarnos a el gigantesco magüi nos tropezamos varias veces con la Boa más pequeña del mundo, nuestro Majá de Santa María.
Aunque,”no se confien mucho de este largo silencio”, en cualquier momento despierta el colosal ofidio de su dilatado y rejuvenecedor letargo y pueden pasar el susto de sus vidas si se atreven a robarles las jicoteas y ranas del interior de su guarida.La Cueva del Agua es de su exclusiva propiedad y nadie debe penetrar en sus dominios.
Pero, Ojo ;”El Magüi” ha sido visto también en las Ciénagas del Norte y !oigan bien!: “En el Charco La Palma del río Sagua La Grande,¿Se comunicará esta cueva con el Undoso?…
Localización: Loma # 4 (W-E) o Loma de la Cueva del Agua.
Desde la época de nuestros bisabuelos (quizás más atrás en el tiempo) existe la fascinante leyenda sobre un enorme reptil que habita en las profundidades de Cueva del Agua en El Mogote, la Madre Agua como le dicen los guajiros de la región ha sido vista por pocos aunque muy buscada por muchos.En el argot espeleológico la malcriamos con el nombre de “Magüi”, con el mismo derecho que los Escoceses miman a su “Nessi” del Lago Ness o los Tibetanos a su “Yetti” de los Himalayas.El Magüi de Jumagua es un ofidio que tiene ”el grosor exacto de una palma” y según los cuentos que hemos colectado entre los nativos del área “este temible animal puede engullirse un ternero completo sin mucho esfuerzo”.Su cabeza presenta dos pretuberancias en la región frontal y sus escamas están distribuidas inversamente a como se presentan en el resto de los “majaes”,es decir “de atrás hacia delante”.Esta extraña disposición de escamas a lo largo del cuerpo no permite que penetre proyectil alguno cuando es disparado en su huída, afirman los viejos cazadores que “si alguien lograra dispararle de frente sería muy fácil capturarle”,pero lamentablemente para estos, todos los disparos a través de la historia se habían efectuado en su retiro al interior de Cueva del Agua que constituye la entrada a su reino subacuático.
La leyenda incluye además que “cualquiera puede ver sus huellas si visita la caverna” pues en la época de bajante el rastro de su enorme cuerpo queda grabado en el blando fango del piso y de forma zigzagueante se pierde en las tinieblas de su interior.
Todos estos cuentos en torno al ”majá con tarros del Mogote” se lo hacía repetir decenas de veces a mi abuelo Ciriaco Rojo el cual fue un viejo cazador de majaes durante la primera mitad del siglo XX en las cuevas del Mogote para vender la manteca muy codiciada en las Boticas de Sagua. Yo me quedaba como anonadado mientras él, entre cuento y cuento, se tomaba su traguito de ron. No sé si el deseo de hacer sentir bien a sus nietos hace que los abulitos exageren sus historias, pero aunque así fuese, de no ser por aquellas fantasías yo no hubiera conocido a esta interesante y misteriosa región con la que tanto tiene que ver mi vida toda. Encontrar el Monstruo del Mogote fue la primera inquietud de mi joven mente. Con el tiempo aquello se convirtió en obsesión, tal como Byrne busca a su Big Foot. Los Primeros viajes a Cueva del Agua se vieron obstaculizados por el creciente nivel del manto freático pero fueron muy útiles en la recopilación de fábulas locales entre las que abundaban relatos sobre El Magüi.
La impresión de mis primeros viajes por los Mogotes fue que los habitantes de la región estaban convencidos de que aquí vive un enorme majá que causa estragos entre su ganado. Como segundo punto, que según afirman, ”yendo a la cueva cuando está seca, pueden verse sus huellas a lo largo de sus laberintos”.De esto se podría por tanto deducir tres conclusiones:
1-La Historia del Monstruo Magüi puede ser parte del mito local tan necesario en las poblaciones alejadas de la civilización donde la monotonía de sus actividades diarias exigen un tema que endulce esa fatigosa rutina.
2-La historia puede tener un fundamento real a partir de alguna especie de boa continental que haya sido introducida por algún viajero (por ejemplo un marino mercante).Es conocido lo pequeña que son las anacondas y pitones en su estado juvenil y el gran tamaño que alcanzan en su estado adulto.
3-La última (y más remota) posibilidad es la de una especie nativa que haya sobrevivido desde la Era Secundaria (período Cretácico) y en la actualidad esté limitada a los territorios de Jumagua, Chinchila y Ciénagas del Norte o cuyos últimos ejemplares se hayan extinguido durante los finales del siglo XIX o en la primera mitad del siglo XX ,períodos a los que pertenecen la mayoría de estos reportes.
Durante muchos viajes posteriores vimos muchas huellas que penetraban en la Cueva del Agua y casi creímos que teníamos en nuestras manos a el magüi. La primera vez que esto ocurrió, seguimos unas enormes huellas del grosor exacto de una palma que de una forma sinuosa desaparecía en las tinieblas interiores. Nuestro corazón latía con doble intensidad,..”seguimos la huella muy cerca el uno del otro (dejé escrito en mis notas de campo) como para sentirnos más seguros. El rastro se hacía más marcado producto de la mayor humedad del fango lo que dificultaba nuestros pasos. Por fín llegamos a la pared final que se percibe desde la entrada y la huella torcía
a la izquierda”…
…”Continuamos y a pocos pasos ENCONTRAMOS POR FIN A LA MADRE AGUA”.
Esto sin duda lo escribí con rabia irónica pues la supuesta Madre-Agua no era más que una palma que al parecer la había introducido poco a poco el mismo manto freático en su descenso. Pudimos comprobar por la gran cantidad de sedimentos que desde épocas remotas la Cueva del Agua ha estado arrastrando palmas, troncos y ramas a su interior e indudablemente, todos los años en los meses de diciembre y enero, que es cuando las aguas desaparecen, pueden verse las huellas de los arrastres hacia esta especie de caño o tragante que forma la caverna. Lejos de encontrarnos a el gigantesco magüi nos tropezamos varias veces con la Boa más pequeña del mundo, nuestro Majá de Santa María.
Aunque,”no se confien mucho de este largo silencio”, en cualquier momento despierta el colosal ofidio de su dilatado y rejuvenecedor letargo y pueden pasar el susto de sus vidas si se atreven a robarles las jicoteas y ranas del interior de su guarida.La Cueva del Agua es de su exclusiva propiedad y nadie debe penetrar en sus dominios.
Pero, Ojo ;”El Magüi” ha sido visto también en las Ciénagas del Norte y !oigan bien!: “En el Charco La Palma del río Sagua La Grande,¿Se comunicará esta cueva con el Undoso?…
Localización: Loma # 4 (W-E) o Loma de la Cueva del Agua.
sábado, 14 de mayo de 2011
El misterio de los restos humanos
ABUNDANTES RESTOS HUMANOS EN UNA CUEVA
Un hallazgo,por demás curioso, interesante y, si cabe, misterioso, se sucedió por Marzo -1858. El descubrimiento de unos restos humanos por las cercanías de Santo Domingo.Fue tema de mil comentarios y de raras apreciaciones.
A mera casualidad se debió el descubrimiento de una gran cantidad de huesos humanos pertenecientes á treinta ó cuarenta cadáveres,lo menos,hacinados en una cueva situadas en terrenos del potrero Casimbas,de la propiedad de Don Pedro Nolasco Abreu, partido de Santo Domingo y cuartón de Yabú.
Habiendo visto el mayoral del indicado potrero levantarse varias auras,y sospechando pudiese haberse muerto algún animal, se dirigió hacia la cueva llamada Siguapa, donde halló algunos nidos y huevos de aquellas aves carnivoras .Registró con más proligidad y fue descubriendo un gran montón de huesos hacinados.Viendo que eran de seres humanos, lo puso inmediatamente en conocimiento de la autoridad local, la cual pasó, acompañada de facultativos y de testigos al reconocimiento de aquel raro hallazgo.
De su actuación resultó que los huesos estaban colocados unos sobre otros en el fondo de la cueva; que entre ellos llegaron a contarse 513 muelas; y que según del Lcdo.D. José Chamorro, facultativo del reconocimiento,pudieron pertenecer como a treinta cadáveres que contarían más de cuarenta años de hallarse en aquel punto.De la declaración de antiguos vecinos resultó no haber sido nunca aquel punto destinado a cementerio, ni tener la menor noticia de suceso ni ocurrencia alguna que pudiese motivar aquella reunión de despojos humanos.
Su origen en nuestro concepto puede atribuirse a una de las tres causas siguientes:
-Primera, a sepulcro de indígenas
-Segunda, a depósito de cadáveres de asesinados
-Tercera, a centro de algún palenque de negros cimarrones.
Lo primero parece convenir por ser aquella una montaña llena de cuevas; pero tropieza con el inconveniente del corto tiempo de 40 años que atribuyeron a los huesos encontrados, los facultativos que los reconocieron.
Lo Segundo no se explica porque en aquella época no se dijo, ni hay noticia de que existiese por allí ninguna banda de foragidos que asesinase a tanto número. La última suposición pues parece la más probable.Las lomas y sus cuevas convidaban a un palenque .Los negros huídos de la parte occidental de la Isla, si no la única, a lo menos la más poblada de aquella raza, seguía en su fuga rumbo al oriente, porque existía entre ellos la creencia de que hacia allí encontrarían su país.Nada extraño fuera pues que refugiados en las cuevas de aquellas lomas, hubiesen ido pereciendo y formando el montón de huesos que da lugar a estas conjeturas.
No es de echarse tampoco al oído la reflexión de un antiguo vecino y conocedor de aquellos terrenos.Según su informe no distaba mucho la cueva a que nos referimos, del que por la época marcada de 40 o más años era camino central de la Isla, o al menos por el que se viajaba con frecuencia a tierra adentro.
Sabido es que careciéndose entonces de vapores, ferrocarriles y demás vías de comunicación, que el notable progreso del siglo, puso a nuestra elección y comodidad, se cruzaban por aquel camino los comerciantes de ganados, los litigantes, y una infinidad de viajeros, que bien pudieron desaparecer paulativamente bajo el puñal del asesino en asecho, y ocupar un puesto en la cueva Siguapa, sin que su falta alarmase ni llamase notablemente la atención; tanto por el corto número de víctimas respecto al de viajeros, cuando porque, careciéndose entonces de poblaciones y aún de vecinos en el largo transcurso de muchas leguas, y escasa por consiguiente la política rural, y los agentes de seguridad pública en tan dilatados desiertos, podían a mansalva acampar cuadrillas de salteadores para perpetrar impunemente los más atroces crímenes.
Un hallazgo,por demás curioso, interesante y, si cabe, misterioso, se sucedió por Marzo -1858. El descubrimiento de unos restos humanos por las cercanías de Santo Domingo.Fue tema de mil comentarios y de raras apreciaciones.
A mera casualidad se debió el descubrimiento de una gran cantidad de huesos humanos pertenecientes á treinta ó cuarenta cadáveres,lo menos,hacinados en una cueva situadas en terrenos del potrero Casimbas,de la propiedad de Don Pedro Nolasco Abreu, partido de Santo Domingo y cuartón de Yabú.
Habiendo visto el mayoral del indicado potrero levantarse varias auras,y sospechando pudiese haberse muerto algún animal, se dirigió hacia la cueva llamada Siguapa, donde halló algunos nidos y huevos de aquellas aves carnivoras .Registró con más proligidad y fue descubriendo un gran montón de huesos hacinados.Viendo que eran de seres humanos, lo puso inmediatamente en conocimiento de la autoridad local, la cual pasó, acompañada de facultativos y de testigos al reconocimiento de aquel raro hallazgo.
De su actuación resultó que los huesos estaban colocados unos sobre otros en el fondo de la cueva; que entre ellos llegaron a contarse 513 muelas; y que según del Lcdo.D. José Chamorro, facultativo del reconocimiento,pudieron pertenecer como a treinta cadáveres que contarían más de cuarenta años de hallarse en aquel punto.De la declaración de antiguos vecinos resultó no haber sido nunca aquel punto destinado a cementerio, ni tener la menor noticia de suceso ni ocurrencia alguna que pudiese motivar aquella reunión de despojos humanos.
Su origen en nuestro concepto puede atribuirse a una de las tres causas siguientes:
-Primera, a sepulcro de indígenas
-Segunda, a depósito de cadáveres de asesinados
-Tercera, a centro de algún palenque de negros cimarrones.
Lo primero parece convenir por ser aquella una montaña llena de cuevas; pero tropieza con el inconveniente del corto tiempo de 40 años que atribuyeron a los huesos encontrados, los facultativos que los reconocieron.
Lo Segundo no se explica porque en aquella época no se dijo, ni hay noticia de que existiese por allí ninguna banda de foragidos que asesinase a tanto número. La última suposición pues parece la más probable.Las lomas y sus cuevas convidaban a un palenque .Los negros huídos de la parte occidental de la Isla, si no la única, a lo menos la más poblada de aquella raza, seguía en su fuga rumbo al oriente, porque existía entre ellos la creencia de que hacia allí encontrarían su país.Nada extraño fuera pues que refugiados en las cuevas de aquellas lomas, hubiesen ido pereciendo y formando el montón de huesos que da lugar a estas conjeturas.
No es de echarse tampoco al oído la reflexión de un antiguo vecino y conocedor de aquellos terrenos.Según su informe no distaba mucho la cueva a que nos referimos, del que por la época marcada de 40 o más años era camino central de la Isla, o al menos por el que se viajaba con frecuencia a tierra adentro.
Sabido es que careciéndose entonces de vapores, ferrocarriles y demás vías de comunicación, que el notable progreso del siglo, puso a nuestra elección y comodidad, se cruzaban por aquel camino los comerciantes de ganados, los litigantes, y una infinidad de viajeros, que bien pudieron desaparecer paulativamente bajo el puñal del asesino en asecho, y ocupar un puesto en la cueva Siguapa, sin que su falta alarmase ni llamase notablemente la atención; tanto por el corto número de víctimas respecto al de viajeros, cuando porque, careciéndose entonces de poblaciones y aún de vecinos en el largo transcurso de muchas leguas, y escasa por consiguiente la política rural, y los agentes de seguridad pública en tan dilatados desiertos, podían a mansalva acampar cuadrillas de salteadores para perpetrar impunemente los más atroces crímenes.
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