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viernes, 12 de agosto de 2011

La Cueva del Mono



Leyendas de Jumagua

Allá por el año 1880 se corrió la voz en Las Jumaguas de que había un hombre completamente peludo viviendo en una de las cuevas del Mogote. Algunos guajiros que recorrían el trillo sur de la cordillera lo veían cada mañana asomando su enorme cuerpo por una gruta al Este de la Cueva del Agua y salían espantados en sus caballos “como alma que lleva el Diablo”.


Esta caverna, en lo alto de la loma, es la única que puede divisarse en la distancia debido a la blancura de sus rocas a diferencia de las demás siempre ocultas por la tupida vegetación lo cual hacía que muchos testigos más alejados del área también pudieran verlo en ocasiones, siendo esta cantidad de reportes la prueba definitiva de su existencia real quedando solo la discusión de si se trataba de un simio o aquello era en realidad un ser humano.


Algunos testigos le habían visto golpeando su pecho como lo hacen los gorillas africanos y hasta caminar en sus cuatro patas lo cual lo alejaba un poco de la humanidad, pero otros insistían en que se trataba de un perfecto hombre peludo como traído de la edad de piedra.


Sin duda alguna la riqueza imaginativa de nuestros campos del siglo XIX daban el toque mitológico tan necesario en esta alejada geografía sin teatros ni bibliotecas donde los prodigios, apariciones y curiosidades contituían, no sin temor, su mayor atracción.


Eran los tiempos que en Sagua se inauguraba el ferrocarril a Jumagua y algunos de los obreros de la vía férrea llevaron la extraña noticia a la ciudad donde inmediatamente fue publicada por algunos periódicos locales siendo por tanto “El Cuadrumano del Mogote” la sensación de aquellos tiempos. Esta, entre otras interesantes anécdotas, fueron rescatadas del olvido por nuestro equipo de exploraciones que durante la década de 1970 visitó el hogar de viejos vecinos del área de los Mogotes de Jumagua para así registrar cuidadosamente el rico folklore de tan fascinante región del centro de Cuba, naciendo así la Jumaguología y convirtiéndonos nosotros en los primeros Jumaguólogos.


Aún hoy los jóvenes Jumaguólogos buscan el esqueleto del “Mono” que por allí habitó en su tiempo, pero, ¿Existirá en materia o solo se trató de un habitante de la portentosa imaginacón?.


En este caso,”buscarlo es más importante que hallarlo”…


Localización: Loma # 5 (W-E) o Loma del Mono.


Del libro: "Mitos y Leyendas de Sagua La Grande de PSTintin

miércoles, 2 de marzo de 2011

Los Chinos Esclavos


Historias de Ultratumba

En una casa de la calle Independencia en Isabela de Sagua, muchos vecinos de diferentes épocas ven aparecer en algunas oscuras noches de luna nueva, la repetida y sangrienta escena, que de forma fantasmal, muestra a unos endiablados chinos con una cabeza sangrienta en sus manos.La terrible manifestación ha asustado a muchos dueños del lugar los cuales han decidido mudarse al igual que a vecinos ya que en algunas épocas este lugar ha sido un abandonado solar.

Algunos testigos, ajenos en sus historias, coinciden en que los asiáticos se ven enfurecidos con la punta exterior de sus cejas muy elevadas hacia la frente y el rostro completamente enrojecido.Misterios del universo que en muchas ocasiones sorprende a la ciencia pues de forma insólita, ninguno de estos videntes ha sabido de antemano que allí se fusilaron durante la época colonial a 8 chinos que se dice asesinaron a su mayoral que los trataba cruelmente.

Cuenta la historia que a mediados del siglo XIX estos chinos esclavos trabajaban bajo brutales condiciones en este sitio que era el batey de la casa Larrondo y que un buen día, no soportando más los maltratos de su severo amo, todos decidieron combinarse para ajusticiarlo y con los instrumentos con que elaboraban, lo destrozaron a guatacasos y picotazos dejándolo tirado en el lugar hasta que la guardia tomó cartas en el asunto y el Jefe de la Plaza de apellido Ponce de León declaró culpable a 8 de los chinos los cuales fueron fusilados y enterrados instantaneamente en el mismo paraje del asesinato.

Muchos años después se descubrieron los esqueletos de los desafortunados cuando se realizaba una excavación para construir un pozo.


Al parecer los salvajes acontecimientos de sangre liberan una intensa y desconocida energía que impregna los átomos del lugar con una aterradora película que hemos de ver repetidamente en el transcurso de los siglos, dicen algunos. Pero los estudiosos del más allá afirman que las pobres almas sin rumbo de los principales actores del pecado, quedan atrapadas sin descanso a veces por largos siglos, hasta que algún sortilegio, exorcismo o noble gesto libertador rompe el círculo vicioso a que son sometidas las almas en pena.

El ciclo de los chinos esclavos de la Isabela aún no se ha roto y el espanto ha de seguir, quien sabe, por cuanto tiempo más…

del libro Mitos y Leyendas de Sagua de Pedro Suárez Tintín

miércoles, 2 de febrero de 2011

La Leyenda del Sábalo


Sagua La Grande es una población pródiga en leyendas, una de las más conocida es la del “Charco del Sábalo”.

El caudaloso río Sagua tiene su parte más profunda al comenzar la calle Colón, antiguamente calle Real, y era aquella parte profunda del río la que los antiguos sagüeros llamaban “charco del sábalo”.


Entre ellos había la creencia de que allí habitaba un sábalo de grandes dimensiones; muchos pescadores que lo vieron le calcularon un tamaño y peso enorme.

Era un pez que no intentaba hacer daño, jamás hizo mal a nadie y cuando estaba cerca de la orilla o en la superficie del río y se aproximaba algún hombre o animal, el ruido de las aguas denunciaban que un cuerpo de gran peso se revolvía en ella, y lentamente se alejaba, calmándose las aguas.

Durante el día se ocultaba en la oscuridad que proyectaban los güines que crecían espesos en la orilla del río, o debajo del cantil que tenía el charco en su parte más profunda.

Aseguraban los vecinos que de noche se oían grandes bufidos que daba el animal al salir de las aguas.

Cuando perseguía la lisa u otro pez, parece que para alimentarse, y se acercaba a la orilla, por el paso del “paso real”, la ola o marejada que levantaba en las aguas, era sorprendente.

Varias personas intentaron pescar al sábalo, pero él no les hacía caso a la “carnada” que le tiraban, y un día un pescador famoso, y gran nadador sagüero, llamado Pepe Artigas, se propuso pescarlo,pero con un arpón, y cuando lo tuvo al alcance de su poderoso y certero brazo,el taimado sábalo le dió un coletazo al agua, empapando al pescador, y lo único que éste pudo lograr,fue arancarle una gran escama,que era del tamaño de un plato pequeño.

Parece que con el transcurso de los años,el sábalo,aprovechando una de las crecidas del río se fue al mar,y no se le vió más, y el único recuerdo que se guarda de esta leyenda es el nombre que se le dió a ese lugar del río: ”El Charco del Sábalo”.

Hasta aquí lo recopilado por los estudiantes del Instituto, pero debemos agregar que las tallas de los sábalos en el río Sagua La Grande son algo anormales si se compara con las de otros ríos de la región Sabana y Sabaneque según afirman los pescadores fluviales.Yo recuerdo en 1973 ó 74 la imágen de Juan, un pescador residente en la calle Solís entre Brito y Gonzalo de Quesada, salir del Charco La Palma con un enorme sábalo a sus espaldas que arrastraba la cola por la calle y detrás de él corrían gran cantidad de muchachos no ocostumbrados a ver semejantes tamaños en nuestro pequeño río.En la actualidad estas poblaciones de sábalos ya comienzan a disminuir.



Para ver las leyendas de Sagua La Grande, ir al Website:



ARCHIVO SABANEQUE
1970 - 2011

miércoles, 26 de enero de 2011

La Capa del Cementerio

Era una noche lluviosa de 1854, no había parado de diluviar en todo el día y los perturbadores truenos hacían santiguar a las abuelas,que a la luz de las velas, tejían con largas agujetas.Toda Sagua estaba encerrada en sus viviendas a punto de dormir pues no era mucho el entretenimiento casero que existía y los jóvenes más inquietos tenían que crear su distracción diaria para así poder saciar esa llama de aventura tan propia de la edad.Todos los farolillos de carbón del frente de las casas estaban apagados y la Villa del Undoso hundida en tiniemblas densas.


Los únicos seres vivientes que osaban transitar por las oscuras calles lo eran algunos perros vagabundos y un grupo de muchachones,que sin nada que hacer,planeaban algún reto entre la iglesia de madera y la Plaza del Recuerdo en las esquinas de las calles Progreso y Esperanza. Todos con capas de agua y un farolito que protegían del atronador diluvio.Allí esperaban a las 12 de la noche,hora siniestra en que la mano del demonio asecha al débil para alimentarse con la energía de su pánico.

Faltando solo 15 minutos para la hora más temida del siglo XIX,el grupo de 6 jóvenes comenzó a caminar por toda la calle de Colón y al llegar a Aurora bajaron a buscar el Barrio de Rodas tramo fangoso donde aún estaba por construir las calles asfaltadas.A partir del límite de Virtudes comenzaba la larga y temida alameda del Cementerio, lugar jamás visitado de noche, y mucho menos “a las doce”.Los muchachos intentaban acompañar a Celestino y Fermín,los dos desafortunados que les había tocado por sorteo,penetrar en el camposanto y clavar una estaca en la tumba de un odioso español de la policía local que se decía estaba endemoniado poco antes de morir.


Al llegar a la calle Virtudes terminó el apoyo de la comitiva y ambos tuvieron que continuar solitarios a lo largo de la recta avenida de álamos y gigantescos árboles que formaban una aterradora garganta forestal hacia el “más allá”.La ruta del cementerio iluminada por los constantes relámpagos y el aplastante golpe del temporar tenía ya muy alterado a Fermín que era el elegido para la satánica misión de profanación que de no ser por su honor ya se huviera retirado del supuesto juego.

Al llegar al gran portón Celestino abrió la verja de hierro y esperó que su amigo pasara primero, ya era muy grande el terror que los dominaba pero tenían que continuar.Con pasos muy medidos se adentraron en el cementerio donde una gran elípse de mármol negro anunciaba en letras doradas:

“Spectamos hic,donee veniat immutatio nostra”.Un camino conducía hacia la derecha en medio de hermosos y decorados sepulcros de gente de mejor condición social,pero al final del camino comenzaban las cruces de hierro clavadas en tierra donde debían encontrar el reducto de su víctima. La cerrada lluvia apenas les permitía leer las inscripciones en lápidas y cruces,pero el sitio ya lo conocían de antemano y esto les permitió localizarlo sin error a equivocarse.Allí estaba la sepultura del loco al que debían desafiar y mirando su reloj de bolsillo Celestino señaló a Fermín que ya debía comenzar.

El jóven tembloroso casi a punto de estallar comenzó a clavar la estaca con una piedra que apenas podia controlar por sus encrispados nervios, y luego de varios golpes el tronco quedó firme en el fango de la fosa.

Vamos,vamos ya-le dijo Celestino-ya terminastes tu mission,vámonos de aquí…

Pero no había terminado de dar su orden cuando un espantoso grito le congeló la sangre en cada una de las arterias de su cuerpo.La cara de Fermín había quedado con una expresión de verdadero espanto y la boca abierta no emitía ninguna frase.Su amigo completamente fuera de sí soltó el farol y corrió a tacto por todo el estrecho camino de tumbas ,hasta que encontrado la entrada salió disparado por la recta avenida de Concha gritado a todo pulmón:-“Corran,corran…

Los amigos que allí esperaban,horrorizados con la actitud del infeliz colega,salieron disparados en distintas direcciones hasta llegar a sus casas donde se metieron en sus camas y sin poder dormir ni un solo segundo en todo el resto de la noche ,esperaron impaciente al día siguiente.

La noticia de la mañana fue impactante;había aparecido el cadáver del jóven Fermín en una tumba conocida del Cementerio de Sagua y sus ojos muy abiertos expresaban que algo espantoso debió haberle sucedido.No se le halló ninguna herida en su cuerpo y la autopsia no revelaba venenos ni otros tipos de posibles causas artificiales.No cabía dudas que el muchacho había muerto de miedo,un infarto instantáneo lo había furminado.Nadie ofreció testimonios y ninguno de los amigos de aventura se atrevió a hablar por el momento.

A pocos pasos de su cadaver se encontró su capa clavada a una estaca de madera…

Nota: Existen dos versiones más de este relato en Sagua La Grande, pero teniendo en cuenta que la aquí narrada es la más antigua de las tres,deducimos por tanto,que ambas son deformaciones agregadas con el tiempo.

Tomado del Archivo Sabaneque