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domingo, 24 de abril de 2011

El secuestro de Hemenway en Sagua

Jamiguel, le decían cariñosamente los sagueros del siglo 19 a este bondadoso gringo que tanto amaba y ayudaba a los pobres de Sagua La Grande, pero a pesar de su bondad, en una ocasión estuvo secuestrado por otros sagüeros los cuales pidieron dinero a cambio de su libertad. Augustus Hemenway fue uno de los comerciantes más influyentes de Boston.

Nació en Salem en 1805, y como muchos muchachos de ese período lo obligaron a ir a trabajar cuando era muy joven y con su espíritu de comerciante comenzó sus negocios propios en ciudades de la costa en Maine los cuales ramificó hacia fuera, y antes de 1836 ya estaba en el negocio bajo la firma de A. Hemenway y Co. Poseyó ocho grandes naves que construyó para su propio negocio, que manejó desde Valparaíso, donde tenía sus almacenes.

Los nombres de estos barcos eran: "City of Valparaiso," "City of Santiago," "Independence," "Magellan," "San Carlos," "Prospero," "Sunbeam," y "Quintero." Negociaba además con cualquier producto americano que él consideraba vendible en la costa oeste de América del Sur. Además de su negocio de Valparaíso, Hemenway poseyó un township entero en Maine con su propio aserradero en Machias.

Fue en este aserradero donde Don Augustus cortó los tablones que sirvieron para levantar su finca en Sagua La Grande, Cuba donde poseía una plantación y un trapiche o ingenio azucarero cerca del río en el sitio actual de San Jorge, uno de sus retiros más amados de América.

Una tarde del invierno, mientras marchaba de Sagua al ingenio de St. George, unos insurrectos lo capturaron y lo escondieron para pedir dinero a cambio; el encargado de la Finca que lo acompañaba estaba aterrorizado pero Don Agustín en cambio,con su sangre fría , pasó toda la noche fumando y conversando con los secuestradores hasta que con la salida del sol, su encargado del ingenio el Sr. Bartlett, fue al banco de Sagua de donde extrajo los fondos necesarios para pagar la libertad de su patrón.

Este capítulo de su vida en Sagua termina felizmente, pero Hemenway nunca más hizo el camino de Sagua a San Jorge a Caballo sino que optó por hacerlo en el tren recién inaugurado.

Muere a finales de los 1860s. Se dice que en los alrededores de su casa junto al río Sagua se encuentra enterrada la momia de su antecesor azucarero Don Jorge Battle (Ver: “La Momia de Sagua” en próximos capítulos).

martes, 19 de abril de 2011

Las Curaciones de Jiquiabo



El acontecimiento más grande de la Sagua de 1882 lo fueron “los milagros de la vieja de Jiquiabo” como le llamaban popularmente en toda la jurisdicción.

Todavía se cuenta su fama en Sagua La Grande pues los hijos de aquella generación aun viven.

Nos cuentan los abuelos que la gente de Sagua, Sitiecito, Cifuentes, Santo Domingo y Quemado de Güines, entre otros poblados de los alrededores, acudían en cientos a este oculto caserío al sudoeste de la Villa del Undoso, con el fín de poner a sus enfermos en manos de una vieja curandera que de pronto adquirió verdadera fama cuando, con unos simples trapitos, comenzó a realizar asombrosas curaciones.

Se dice que muchos inválidos caminaron, muchos ciegos vieron nuestros verdes campos por primera vez y muchos locos expulsaron sus demonios al ser exorcizado por la pequeña brujilla de los campos de Sagua.

Doña Antonia Otero era natural de Galicia, pero antes de radicarse en Jiquiabo, vivió en algunos años en Sagua en la calle Cruz (hoy Padre Varela) donde tenía un pequeño negocio y donde además ya comenzaba a destacarse con sus dones naturales de sanación.

Establecida entre los palmares y las viejas ceibas de Jiquiabo, encontró su mejor sitio donde poder albergar a sus numerosos enfermos los cuales llegaron a ser cientos ya que sus mismos familiares cargaban con catres, colchas y almohadas que luego dejaban en el sitio a manera de donación cuando sus seres queridos eran curados.


Con el tiempo se construyeron largas barracas sin paredes, o techos de guano para la protección de los emfermos y todo este revuelo llegó a llamar la atención de los gobiernos locales y la iglesia sin atreverse a intervenir ellos en el asunto,debido a la enorme popularidad de la anciana, a la que ya muchos llamaban; “Nuestra Señora de Jiquiabo” debido a los asombrosos milagros médicos que la ciencia no podía explicar.

El cura párroco de Santo Domingo fue el testigo más cercano de estos milagros los cuales le hicieron apoyar fervientemente la noble causa, redactando incluso folletos a favor de “La Vieja”, e invitando a los vecinos y visitantes a que acudieran a ella.


Su fama la llevó a que el alcalde de Cárdenas la invitara unos días a su propia casa y le permitiera vender sus famosos “trapitos” y otros productos de curación, aunque algunos católicos más conservadores nunca aceptaron oficialmente estos insólitos acontecimientos y la llamaban “La Bruja de Jiquiabo”.


La peregrinación a Jiquiabo fue un hecho muy conocido a finales del siglo XIX.

sábado, 26 de marzo de 2011

El tráfico de esclavos en Sagua La Grande

LOS BARCOS NEGREROS


(De cuando la terrible trata negrera aún existía en Sagua)

Este es un hecho que aunque Pepe los contaba junto a sus leyendas,hay que apartarlo como un un hecho real, histórico y registrado legalmente en los archivos del gobierno de Sagua. Los primeros periódicos lo comentaron y luego Don Antonio Miguel Alcover y Beltrán hizo un resumen en su brillante “Historia de Sagua”.

Contaba Don Pepe, que encontrándose en el área de Las Pozas fue localizado a presentarse ante un grupo organizado por el Teniente Gobernador Don Joaquín Fernández Casariego que iba a la cacería de un grupo de negreros que se preparaban para partir hacia Africa. Don Pepe era muy conocido en toda la región como un lobo de mar conocedor de la cayería Sabaneque mejor que nadie y Casariego, que deseaba el plan perfecto, decidió usar sus buenos oficios.

De La Habana había salido el 19 de Abril de 1852 una goleta costera equipada con pertrechospara el bergantín “Brasil” alias “Emperatriz”, que se escondía en un punto de Falcón en Cayo Bahía de Cádiz preparándose con el bergantín “Palmira” alias “Celmiral”, para marchar ambos rumbo a Africa para continuar con la odiada trata negrera que ya iba quedando en el pasado.

Con gran dignidad Casariego quería impedir este crimen a toda costa, y preparó una buena expedición para que su plan fuera perfecto y poder atrapar a los delincuentes. Para esto eligió al Teniente de Caballería Don Pedro Pastors y al Teniente de la 2da Compañía de Mérito Don Mariano Marcuello con una tropa de 24 soldados, además del Licenciado José Ignacio Rodríguez como asesor legal, y de esta forma partieron el 27 de Abril de 1852 a bordo del famoso Vapor “Sagua La Grande” que había sido el primero construído en Cuba por los sagüeros “Beronda Hno. y Cía.”.

El vapor iba dirigido por el patrón Don José Silva, pero bajo la respetada opinión de Don Pepe, que según expresó despues Casariego:”era de su absoluta confianza para la ejecución de sus operaciones”, a diferencia de Silva que no tenía mucho espíritu de cooperación y que luego declaró que”se le obligó por la fuerza a conducir el barco”.

A las 5 de la tarde de haber zarpado localizaron al bergantín “Emperatriz” y lo abordaron, comprobando que no poseían papeles, ni jefe o capitán alguno,por lo que los 47 hombres allí sorprendidos fueron detenidos y conducidos al vapor, haciéndose cargo Don Pepe Beltrán del bergantín que lo condujo con algunos soldados hasta el ingenio Delta en el río Sagua La Grande.En los Falcones encontraron el otro bergantín sin tripulación.

Todo el éxito de la misión se debió a las habilidades de Don Pepe al rodear el cayo por recovecos que el solo conocía.Los prisioneros fueron alojados en la casa del Dr. Alejandro Largargett que estaba el la calle Ribera y Clara Barton ya que la primitiva cárcel no tenía la suficiente capacidad para tantas personas.

Don Joaquín Fernández Casariego demostró una vez más su integridad como gobernante y ser humano, el pueblo le aplaudió aquel gesto de piedad y valentía a la vez, y Don Pepe orgulloso narraba su hazaña por todas las tabernas de la jurisdicción.


del ARCHIVO SABANEQUE
1970 - 2011


 

jueves, 24 de marzo de 2011

Leyenda de la Serpiente Marina

José Antonio debe ser su nombre, pues aparecía oficialmente como Antonio Beltrán y le decían Pepe.Don Pepe Beltrán era un viejo pescador semi-inválido al que todos acudían en la Sagua de finales del siglo XIX para oir sus historias marinas.


Algunas las había vivido en carne propia pero otro gran caudal lo había acumulado transmitido por sus colegas de pesca y vida oceánica.

En una de sus hitorias nos relata el viejo lobo de mar como sus amigos que pescaban mar. afuera, peces de profundidad, vieron en una ocasión una enorme sepiente marina muy cerca de Cayo Piedra del Obispo, al noroeste de Isabela de Sagua a partir del cual el océano comienza a profundizarse hasta las entrañas abismales de sus dominios. Los viejos pescadores no podían creer aquello que estaban viendo; para ellos no existía ningún animal marino que no conociesen e identificasen al instante y esta visión se salía de su lógica y rutina marina.

Delante de ellos se elevó por más de 5 metros sobre la superficie del mar una enorme cabeza muy impresionante “del tamaño de una chalana o bote pequeño” cuyas mandíbulas estaban abundantemente pobladas de agresivos y afilados dientes como los de una picúa gigante,algo curvados hacia adentro de la cavidad bucal. Sus ojos eran tan amenazantes como su repulsiva boca haciéndolos temblar por unos segundos cuando, con vista fija en ellos, tal parecía que el mostruo planeaba atacarlos de un segundo a otro.


Aquella mirada del diablo marino les pareció eterna y los tenía casi hipnotizados, ninguno se movía ni hablaba, pero estaban conscientes que ese era el fín…¿Cual de ellos sería el primero?.Pasó un siglo de petrificación mirando aquellos ojos de fuego que despedía el animal y de pronto, como regalo del destino,una manada de delfines saltaron por su lado izquierdo provocando que la bestia les quitara la atención para concentrarse en los benditos salvadores.


Con habilidad asombrosa el gran reptil precipitó su cabeza contra la cuadrilla de cetáceos que a su vez escaparon hacia las profundidades con velocidad vertiginosa.Entonces los asustados pescadores pudieron observar como un largo cuerpo de serpiente se curvó en interminable zambullida que duró el suficiente tiempo como para calcularle “unos 30 metros de longitud o más”.


Ese mismo día los afortunados hombres decidieron regresar a tierra para contar su incredible aventura.

Todos los colegas de la costa se enteraron del insólito episodio y no dudaron ni por un instante de la veracidad del relato, pues, estos lobos de mar jamás, en muchas décadas, habían desertado de sus funciones de pesca, por lo que “algo grande y real” debió ocurrirles para que su limpio e envidiable record quedara manchado por primera vez.


La serpiente marina ha sido observada en nuestros mares desde la época de la conquista al igual que otros horrores mitológicos del misterioso océano atlántico…

lunes, 21 de marzo de 2011

El Fantasma del Hotel

Leyendas Sagüeras

Existe un viejo edificio abandonado de tres pisos en la calle Carmen Ribalta, entre E.J. Varona y Luis Mesa frente al Parque “El Escolar” de Sagua (Parque de las Madres, Parque Infantil (antiguo Hotel “La Unión”) donde un extraño fenómeno ocurre desde principios del siglo XX.. En algunas noches aquí se escuchan gritos y quejidos horripilantes que someten al más valiente de los hombres.


El Hotel en sí es algo raro y su figura exterior provoca la impresión de que este tiene vida propia.

En los primeros años del siglo ya este era un Hotel en decadencia donde solo acudían personas de muy baja condición social.Cuenta la tradición oral que “Panterita” allí vivía con su amante pero una noche enterado de la traición de la misma,entró enfurecido a la habitación y sin mucha explicación la apuñaló muchas veces con salvaje desesperación provocando gritos de horror que la dejaron exánime en el piso. Los vecinos ante tanto escándalo llamaron a la policía que al llegar encontraron a la occisa pero Panterita había escapado.

Desde aquel siniestro acontecimiento los vecinos y transeúntes que pasan por la edificación en el silencio de la noche perciben los alaridos de la muerte por lo que,nadie que aquí se muda,resiste por mucho tiempo.Varias familias que no tenían conocimientos de este homicidio coincidieron en marcharse a los pocos días de establecerse.

Investigaciones personales con vecinos del área coinciden en que “todos los niños siempre han sentido un extraño temor a este repulsivo hospedaje”.

Al parecer el extraño eco del espanto aquí se repetirá por los siglos de los siglos…

sábado, 19 de marzo de 2011

La India Sencion

( Recopilación Magazine “La Lucha” - Sagua La Grande-1926 )


“Próximo al lugar donde hoy se alza la estatua del Conde Moré, en los jardines de la Estación de los Ferrocarriles Unidos, y sobre una pequeña eminencia que casi bordeaba la laguna con sus aguas cuando crecía y que,años más tarde,cuando allí llegó el poblado,los trabajos que se realizaron para la nivelación del terreno hicieron desaparecer, se levantaba,allá por los años de 1814 a 1816, una casita de yagua y guano que nadie habitaba y que nadie tampoco quería habitar por el supersticioso temor que infundían aquellos lugares en los sencillos vecinos del”.

“En aquella casita había vivido la madre de la niña “Sención” y allí había sobrellevado resignada hasta su muerte el dolor y la vergüenza del pecado horrible que la hija maldita cometiera Allí también vivió Sención cuando llegó con su familia a Sagua, en la postrimería del siglo diez y ocho o en los primeros años del diez y nueve. Era una familia de color, compuesta por el padre, la madre y Ascensión o “Sención”, como le decían a la hija, una joven de 16 a 18 años , algo montaraz, que pintan como un soberbio tipo de mestiza, aunque su pelo lacio, de color negro brillante de azabache, y los rasgos de su fisonomía denunciaban que, a la par del europeo y el africano, el indio reclamaba también un puesto entre sus progenitors.Por eso la llamaban India”.

“De esta familia sólo se supo entonces que eran de tierra adentro, que tanto el padre como la madre adoraban a la muchacha, a la que tenían “muy consentida”, y que habían venido a Sagua para alejarla de unos amores que no le convenían”.

“Por qué no le convenían aquellos amores no lo dice la tradición, ni dice tampoco cómo el amador pudo enterarse de que la india estaba en Sagua”.

“El hecho fué que, ocho o diez díaz después de la llegada aquí de la familia,la madre de Sención los sorprendió junto a la laguna en amoroso coloquio, y sorprendida ella a su vez, e indignada, los increpó rudamente”.


“El joven enamorado, pues hay que suponer que era joven y estuviera enamorado, recibió la represión sin protesta y se marchó enseguida, pero Sención, de carácter dominador y violento, sintiendo rebelarse en ella la salvaje fiereza de tres razas, se dirigió a su madre trémula, despidiendo fuego por los ojos y al tiempo que le gritaba:”Mamita: su merced me ha abochornado y no va a hacérmelo nunca más”,descargó su mano abierta sobre el rostro de la anciana…”

“Pero entonces ocurrió algo inexplicable o sencillamente milagroso.Mientras la madre le decía:

“Hija maldita, Dios te va a castigar” Sención se esforzaba inutilmente por retirar su mano,que parecía haberse soldado en el lugar de la cara donde dió el golpe”.

“Todos los empeños por separar la mano de la hija del rostro de la madre, resultaron completamente perdidos y, al fín, el padre,presa de la mayor consternación,fue a un ingenio distante en busca del emfermero, muy renombrado y que era al que se acudía por estos lugares en los casos de suma gravedad”.

“El enfermero ante el temor de que pudiera “irse en sangre” la anciana,se decidió por cortar la mano de Sención por la muñeca,y así lo hizo”.

“La India resistió la operación sin lanzar una queja;pero concluida,salió,sin ser vista,por el fondo de la casa y se dirigió a la laguna,en cuyas aguas desapareció”.

“Muchos años después solo habitaba aquella casita la madre infeliz,dedicada a tejer sombreros finos de yarey ,en lo que era muy experta, mientras en el lado izquierdo de su cara la mano cercenada, que con el tiempo se había vuelto de un rojo obscuro, dejaba ver sus cinco dedos y la parte colgante de la muñeca”.

“Y por muchos años también, todos los Viernes primero de luna, a las doce de la noche, se aparecía el “alma en pena” de la india Sención, emergiendo de las aguas, esbelta, más alta de lo que había sido con sus dos trenzas a uno y al otro lado del cuello cayéndole sobre el pecho, como ella las usaba en vida, con sus dos brazos levantados al cielo, y, en el lugar de la mano derecha , el muñón cubierto por los vendajes que el enfermero le pusiera…”

(Esta leyenda se desarrolla en la Laguna de los Hoyuelos durante la “fundación” oficial de Sagua La Grande a principios del siglo XIX ).

sábado, 5 de marzo de 2011

El Cabayo Bayo


En los alrededores de la Villa del Undoso Don Rafael Morejón era propietario de fincas de potreros y colonias de caña.”Era, en fín,la cabeza de una de las familias de aquel mundo patriarchal, ya desaparecido y olvidado en nuestros días”.Su amor principal era por los caballos pero en especial por uno de color blanco amarillento;bayo de cabos negros, con la crin y los cascos negros a los que llaman “Bayo” y que siendo su preferido le dedicaba varias horas en las tardes. La noble bestia,a la cual nombraba General, también le correspondía con extremo cariño y apego al oir su voz..Por las tardes salían a pasear siendo la admiración de todos con los que se cruzaban en su camino.Parecían todo un matrimonio,bien vestido el jinete, bien reluciente el animal.

“El día que me muera,espero que San Pedro me permita entrar montado para llevármelo conmigo, porque me temo que nadie va a cuidarlo como yo lo cuido”-comentaba a cada rato Don Rafael.

“Tenía un ayudante que se ocupaba de los caballos,de la yeguada y de General; pero el hombre no podia ensillar el caballo hasta que él no estuviera presente, ya que vigilaba detenidamente todo el trajín de colocarle el paño, el basto, la montura, apretarle la cincha y ponerle el bocado;cuidando que el paño no formara arrugas,la cincha no estuviera torcida o la barbada muy apretada.Aquello era un rito sagrado”.

Una tarde al regresar de uno de los rutinarios paseos Don Rafael se sintió mal y Luisa su hija que lo vió le preguntó:

“¿Qué le pasa papaíto …?¿Se siente mal?”

No, no es nada-repuso aquel hombre del que siempre se había dicho que era un roble-, sentí como un mareo, pero ya se me quitó”.

“Se levantó, poniéndose de pie para demostrar que nada le pasaba y hasta sacó del bolsillo de su gabán un señor tabaco para fumárselo.Lo sacó pero no llegó a encenderlo,porque el mareo se le presentó de nuevo.El tabaco se le cayó de la boca y tuvo que sentarse de nuevo en la caja de madera”


Benito, el hombre que cuidaba los caballos se acerco con precupación y entre él y la hija lo Intentaron llevar a su habitación pero Rafael dándose cuenta que el ayudante abandonaba el caballo Le dijo molesto:

“Benito, quédate con el caballo, estate al tanto para que no tome agua acabado de comer maíz”

“Y algo más suave añadió:”

“Cuídame a General”.

Aquel caballero se preocupaba más por su caballo que por su propia salud.Su esposa muy preocupada junto a la cama le daba toda clase de atenciones pero él solamente pensaba y hablaba de si Benito esyaba atendiendo bien a General.

“!Dios mío…! –fue la exclamación de su mujer- Ahí lo tienen, enfermo por primera vez en su vida, con mareos, con la edad que tiene, que ya no es un muchacho aunque él se lo siga creyendo, y está preocupado con el problema del agua del caballo”.

Por fin llegó el doctor Adolfo Rodríguez el más conocido galeno de Sagua La Grande el cual después de hablar un poco de las actualidades cubanas con el enfermo le preguntó:


“¿Cómo fue eso de los mareos que le dieron,don Rafael?”

“Cosa sin importancia-repuso el paciente,y empezó a contarle dónde él estaba, supervisando la comida de General,que acababa de regresar de su acostumbrado paseo y que en ese día no había tenido ningún incidente , nada que valiera la pena de recordar,quizás excepto una acalorada discusión con alguien que prefería no mencionar en el Liceo al mediodía, después de almorzar”.

Don Adolfito entonces le recomendó que a partir de ese momento iba a tener que llevar una vida más tranquila absteniéndose incluso de los paseos a caballo en las tardes, lo cual fue terrible para el doliente que con este golpe sintió que su condición empeoraba y muy dolido por su nueva vida murió a los pocos días.

Pasó el tiempo y su nieto, también llamado Rafael, haciéndole comprender a la abuela que General estaba engordando mucho por falta de movimiento,esta decidió regalárselo y el muchacho orgulloso lo sacó a la calle ante la mirada curiosa de la muchedumbre que siempre lo había asociado al viejo Rafael.

El nieto decidió llevarlo a la carretera para hacerlo correr un poco y quitarle lo arisco de su comportamiento, no hacía más que resoplar y emitir un sonido ronco como si se fuera a espantar.Al llegar a la amplia pista General sin pensarlo mucho se echó a correr y nada más pudo hacer el joven para detenerlo.Muy asustado vió como la bestia a velocidad vertiginosa se fue alejando de Sagua y de pronto haciendo una brusca curva penetró en el Cementerio.Entre tumbas y panteones no dejó de correr hasta que de repente se detuvo frente a una lápida que Rafelito leyó con horror:”Rafael Morejón Pereira y Familia”.!No podia creer que esta bestia pudiera haber ido directo a una tumba que no conocía!.¿Que extraño fenómeno aquí había ocurrido?.

Benito sí lo supo cuando este se lo explicó:

“Los caballos,al igual que los perros,ven,sienten y huelen a los muertos;y en el caso del amo,oyen la voz que los llama por lejos que esté”.


“Ante el silencio de su interlocutor que estaba mudo,terminó con estas palabras:”

-“Y en este caso es muy natural… don Rafael vivía enamorado de su caballo, lo quería como se puede querer a un cristiano, como si no fuera animal…por eso lo llamó,lo hizo ir a verlo al cementerio.Mira, muchacho, él –que en paz descanse-lo dijo muchas veces:que el día que se muriera,iba a llevárselo pal otro mundo, y parece que quiere cumplirlo”.


“El nieto de don Rafael, ante las explicaciones de Benito, se quedó deprimido, sintió el mismo terror que había experimentado en el cementerio cuando vió el nombre del panteón de su abuelo, y no pudo encontrarle explicación razonable al asunto. No pudo entonces,ni nunca”.

Pero más curioso aún lo fue el sueño que tuvo esa noche Ramón el esposo de Luisa donde vió nitidamente a Don Rafael venir a buscar a su caballo. Ante el horror de todos la bestia amaneció muerta al día siguiente, era como si el viejo huviera avisado por medio de sueño de que iría a buscar a su amado caballo para así tenerlos avisados de tan impactante final.

Amigos míos,cosas del más allá que no deben buscarle explicación.

No siempre el cariño es sano, porque “hay amores que matan”…

domingo, 20 de febrero de 2011

La Leyenda del Sábalo , Sagua La Grande

(Recopilada en 1940 por los alumnos del Instituto de Sagua la Grande)


Sagua La Grande es una población pródiga en leyendas, una de las más conocida es la del “Charco del Sábalo”.


El caudaloso río Sagua tiene su parte más profunda al comenzar la calle Colón, antiguamente calle Real, y era aquella parte profunda del río la que los antiguos sagüeros llamaban “charco del sábalo”.Entre ellos había la creencia de que allí habitaba un sábalo de grandes dimensiones; muchos pescadores que lo vieron le calcularon un tamaño y peso enorme.

Era un pez que no intentaba hacer daño,jamás hizo mal a nadie y cuando estaba cerca de la orilla o en la superficie del río y se aproximaba algún hombre o animal, el ruido de las aguas denunciaban que un cuerpo de gran peso se revolvía en ella, y lentamente se alejaba, calmándose las aguas.


Durante el día se ocultaba en la oscuridad que proyectaban los güines que crecían espesos en la orilla del río,o debajo del cantil que tenía el charco en su parte más profunda.


Aseguraban los vecinos que de noche se oían grandes bufidos que daba el animal al salir de las aguas.

Cuando perseguía la lisa u otro pez,parece que para alimentarse,y se acercaba a la orilla, por el paso del “paso real”, la ola o marejada que levantaba en las aguas, era sorprendente.


Varias personas intentaron pescar al sábalo, pero él no les hacía caso a la “carnada” que le tiraban, y un día un pescador famoso, y gran nadador sagüero, llamado Pepe Artigas, se propuso pescarlo,pero con un arpón, y cuando lo tuvo al alcance de su poderoso y certero brazo,el taimado sábalo le dió un coletazo al agua, empapando al pescador, y lo único que éste pudo lograr,fue arancarle una gran escama,que era del tamaño de un plato pequeño.


Parece que con el transcurso de los años,el sábalo,aprovechando una de las crecidas del río se fue al mar,y no se le vió más, y el único recuerdo que se guarda de esta leyenda es el nombre que se le dió a ese lugar del río: ”El Charco del Sábalo”.


Hasta aquí lo recopilado por los estudiantes del Instituto, pero debemos agregar que las tallas de los sábalos en el río Sagua La Grande son algo anormales si se compara con las de otros ríos de la región Sabana y Sabaneque según afirman los pescadores fluviales.Yo recuerdo en 1973 ó 74 la imágen de Juan, un pescador residente en la calle Solís entre Brito y Gonzalo de Quesada , salir del Charco La Palma con un enorme sábalo a sus espaldas que arrastraba la cola por la calle y detrás de él corrían gran cantidad de muchachos no ocostumbrados a ver semejantes tamaños en nuestro pequeño río.En la actualidad estas poblaciones de sábalos ya comienzan a disminuir.




Para ampliar sobre cada caso:
ARCHIVO SABANEQUE
1970 -2011