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domingo, 12 de junio de 2011

La Bruja del Caldero

Desde los orígenes de Sagua La Grande en 1796 ya se le temía a la Cueva de la Virgen en las alturas de uno de sus empinados Mogotes de Jumagua cuya generación le llamaba “Cueva del Caldero”. Aquí muchos atrevidos sagüeros se han llevado el susto de sus vidas al encontrarse cara a cara con una espantosa negra conga de unas 300 libras de peso repleta de collares y amuletos que sentada sobre una roca muy cerca de la Virgen abraca con sus piernas un enorme caldero de contenido dudoso.


Cuenta la tradición que este horrible espectro de bruja vigila desde hace varios siglos un gran tesoro escondido en dicha cueva por negros esclavos que convertidos en cimarrones trajeron aquí muchas bolsas de oro,plata y joyas que arrebataron a su antiguo amo después de asesinarlo y escapar al monte.La hechicera africana siempre está concentrada en los brebajes de su enigmático caldero pero al penetrar algún profano a sus dominios inmediatamente lo detecta y levantando su enfurecido rostro lo intercepta con unos brillantísimos ojos que ate-rrorizan al visitante que huye despavorido.


En cierta ocasión un nativo de Jumagua contó aterrorizado a su familia lo que había visto en dicha cueva y acto seguido cayó fulminado por el espanto de la vision,sus ojos muy abiertos no se podían cerrar y la noticia selló definitivamente el contacto de los campesinos con la diabólica caverna que por muchas décadas fue ignorada. Pero a mediados del siglo XIX un trampero de nueva generación,incrédulo de los tradicionales “Cuentos de Viejas” penetró en el gran salón y comprobó que los excrementos de jutías eran abundantes por lo que allí haría su zafra con estos sabrosos edentados por lo que colocó sus trampas comprobando que al día siguiente su caza había sido fructífera y jactancioso declaró que” tantos años de superstición habían sido provechosos para él ya que la cueva,al no ser visitada,se había llenado de Jutías.


En cierta noche de reunión familiar unos amigos del afortunado cazador le propusieron una apuesta tentadora si entraba a la famosa Cueva del Caldero dadas las 12 de la noche en punto y se mantenía allí por media hora, y este,ante la nueva y tan fácil ganancia aceptó en el acto.Cuenta la tradición que en esta ocasión la suerte no acompañó al osado trampero y que 60 minutos despúes sus amigos, preocupados por su tardanza, encontraron su cadáver extremadamente pálido a la entrada de la hechizada caverna.A partir de entonces no solo el sitio sino “las 12:00 P.M.” constituyen el tabú principal de la legendaria Cueva del Caldero.


Más de 100 años después nuestro equipo espeleológico la cartografió incorporándola a la geografía nacional como “Cueva del Murciélago” y confeccionando el catálogo de su fauna interior, pero no bastando todo esto,se me ocurrió que una investigación nos faltaba y la fría noche del 8 de enero de 1975 me monté en mi bicicleta y solo comunicándoselo a mi amigo Guillermo Morales López, partí con una colcha, linterna y cantimplora de agua rumbo a las lomas del Mogote con el objetivo de “mirar a los ojos de la negra conga”.

Serían las 11:00 pm cuando penetré en la cueva que tantas veces había estudiado materialmente pero a la que jamás había observado con ojos metafísicos y me instalé como pude entre las congeladas rocas mirando de frente el altar de la virgen donde según la tradición aparecía el espantoso espectro de la hechicera. Por fín llegó las 12 de la noche y mi corazón aumentó su ritmo, por primera vez sentí algo de temor, ya era tarde para retirarme, estaba en la hora crítica y medio petrificado no sé por qué razón pues tenía a mi favor el no creer en esos inframundos sobrenaturales. Pasaron los minutos y con ellos la hora del climax, pero la negra no aparecía; yo me repetía constantemente “aquí no hay nada, esto no es real”, y otras oraciones que me infundían valor,pasando así más de una hora sin que nada ocurriera, hasta que por fín quedé profundamente dormido con extraños sueños que de nada vale aquí contar…

Esa fue mi noche en la Cueva del Caldero. Para los creyentes del espiritismo y otras doctrinas espirituales les digo que con esto yo no demuestro ni niego nada, solo cumplí con mi impulso investigativo y quizás, apoyando sus postulados,”No ví porque no creí” ya que al igual que “Ver Para Creer” podemos afirmar : “Creer Para Ver”. Me ha dicho un amigo que a lo mejor allí estaba la negra gritando ante mi rostro y yo no conectaba su frecuencia, una forma muy humorística de explicar el fenómeno.”¿Y si encontraron el tesoro?, ya no tendría objetivo su presencia allí”-me dice otro. Pero de todos los análisis el más interesante lo ha expuesto otro amigo: “¿Y porqué no lo haces de nuevo, a lo major la próxima no te va muy bien?…


Localización: Loma # 3 (W-E) o Loma del Abono (Ladera Sur).

sábado, 19 de marzo de 2011

La India Sencion

( Recopilación Magazine “La Lucha” - Sagua La Grande-1926 )


“Próximo al lugar donde hoy se alza la estatua del Conde Moré, en los jardines de la Estación de los Ferrocarriles Unidos, y sobre una pequeña eminencia que casi bordeaba la laguna con sus aguas cuando crecía y que,años más tarde,cuando allí llegó el poblado,los trabajos que se realizaron para la nivelación del terreno hicieron desaparecer, se levantaba,allá por los años de 1814 a 1816, una casita de yagua y guano que nadie habitaba y que nadie tampoco quería habitar por el supersticioso temor que infundían aquellos lugares en los sencillos vecinos del”.

“En aquella casita había vivido la madre de la niña “Sención” y allí había sobrellevado resignada hasta su muerte el dolor y la vergüenza del pecado horrible que la hija maldita cometiera Allí también vivió Sención cuando llegó con su familia a Sagua, en la postrimería del siglo diez y ocho o en los primeros años del diez y nueve. Era una familia de color, compuesta por el padre, la madre y Ascensión o “Sención”, como le decían a la hija, una joven de 16 a 18 años , algo montaraz, que pintan como un soberbio tipo de mestiza, aunque su pelo lacio, de color negro brillante de azabache, y los rasgos de su fisonomía denunciaban que, a la par del europeo y el africano, el indio reclamaba también un puesto entre sus progenitors.Por eso la llamaban India”.

“De esta familia sólo se supo entonces que eran de tierra adentro, que tanto el padre como la madre adoraban a la muchacha, a la que tenían “muy consentida”, y que habían venido a Sagua para alejarla de unos amores que no le convenían”.

“Por qué no le convenían aquellos amores no lo dice la tradición, ni dice tampoco cómo el amador pudo enterarse de que la india estaba en Sagua”.

“El hecho fué que, ocho o diez díaz después de la llegada aquí de la familia,la madre de Sención los sorprendió junto a la laguna en amoroso coloquio, y sorprendida ella a su vez, e indignada, los increpó rudamente”.


“El joven enamorado, pues hay que suponer que era joven y estuviera enamorado, recibió la represión sin protesta y se marchó enseguida, pero Sención, de carácter dominador y violento, sintiendo rebelarse en ella la salvaje fiereza de tres razas, se dirigió a su madre trémula, despidiendo fuego por los ojos y al tiempo que le gritaba:”Mamita: su merced me ha abochornado y no va a hacérmelo nunca más”,descargó su mano abierta sobre el rostro de la anciana…”

“Pero entonces ocurrió algo inexplicable o sencillamente milagroso.Mientras la madre le decía:

“Hija maldita, Dios te va a castigar” Sención se esforzaba inutilmente por retirar su mano,que parecía haberse soldado en el lugar de la cara donde dió el golpe”.

“Todos los empeños por separar la mano de la hija del rostro de la madre, resultaron completamente perdidos y, al fín, el padre,presa de la mayor consternación,fue a un ingenio distante en busca del emfermero, muy renombrado y que era al que se acudía por estos lugares en los casos de suma gravedad”.

“El enfermero ante el temor de que pudiera “irse en sangre” la anciana,se decidió por cortar la mano de Sención por la muñeca,y así lo hizo”.

“La India resistió la operación sin lanzar una queja;pero concluida,salió,sin ser vista,por el fondo de la casa y se dirigió a la laguna,en cuyas aguas desapareció”.

“Muchos años después solo habitaba aquella casita la madre infeliz,dedicada a tejer sombreros finos de yarey ,en lo que era muy experta, mientras en el lado izquierdo de su cara la mano cercenada, que con el tiempo se había vuelto de un rojo obscuro, dejaba ver sus cinco dedos y la parte colgante de la muñeca”.

“Y por muchos años también, todos los Viernes primero de luna, a las doce de la noche, se aparecía el “alma en pena” de la india Sención, emergiendo de las aguas, esbelta, más alta de lo que había sido con sus dos trenzas a uno y al otro lado del cuello cayéndole sobre el pecho, como ella las usaba en vida, con sus dos brazos levantados al cielo, y, en el lugar de la mano derecha , el muñón cubierto por los vendajes que el enfermero le pusiera…”

(Esta leyenda se desarrolla en la Laguna de los Hoyuelos durante la “fundación” oficial de Sagua La Grande a principios del siglo XIX ).

sábado, 5 de marzo de 2011

El Cabayo Bayo


En los alrededores de la Villa del Undoso Don Rafael Morejón era propietario de fincas de potreros y colonias de caña.”Era, en fín,la cabeza de una de las familias de aquel mundo patriarchal, ya desaparecido y olvidado en nuestros días”.Su amor principal era por los caballos pero en especial por uno de color blanco amarillento;bayo de cabos negros, con la crin y los cascos negros a los que llaman “Bayo” y que siendo su preferido le dedicaba varias horas en las tardes. La noble bestia,a la cual nombraba General, también le correspondía con extremo cariño y apego al oir su voz..Por las tardes salían a pasear siendo la admiración de todos con los que se cruzaban en su camino.Parecían todo un matrimonio,bien vestido el jinete, bien reluciente el animal.

“El día que me muera,espero que San Pedro me permita entrar montado para llevármelo conmigo, porque me temo que nadie va a cuidarlo como yo lo cuido”-comentaba a cada rato Don Rafael.

“Tenía un ayudante que se ocupaba de los caballos,de la yeguada y de General; pero el hombre no podia ensillar el caballo hasta que él no estuviera presente, ya que vigilaba detenidamente todo el trajín de colocarle el paño, el basto, la montura, apretarle la cincha y ponerle el bocado;cuidando que el paño no formara arrugas,la cincha no estuviera torcida o la barbada muy apretada.Aquello era un rito sagrado”.

Una tarde al regresar de uno de los rutinarios paseos Don Rafael se sintió mal y Luisa su hija que lo vió le preguntó:

“¿Qué le pasa papaíto …?¿Se siente mal?”

No, no es nada-repuso aquel hombre del que siempre se había dicho que era un roble-, sentí como un mareo, pero ya se me quitó”.

“Se levantó, poniéndose de pie para demostrar que nada le pasaba y hasta sacó del bolsillo de su gabán un señor tabaco para fumárselo.Lo sacó pero no llegó a encenderlo,porque el mareo se le presentó de nuevo.El tabaco se le cayó de la boca y tuvo que sentarse de nuevo en la caja de madera”


Benito, el hombre que cuidaba los caballos se acerco con precupación y entre él y la hija lo Intentaron llevar a su habitación pero Rafael dándose cuenta que el ayudante abandonaba el caballo Le dijo molesto:

“Benito, quédate con el caballo, estate al tanto para que no tome agua acabado de comer maíz”

“Y algo más suave añadió:”

“Cuídame a General”.

Aquel caballero se preocupaba más por su caballo que por su propia salud.Su esposa muy preocupada junto a la cama le daba toda clase de atenciones pero él solamente pensaba y hablaba de si Benito esyaba atendiendo bien a General.

“!Dios mío…! –fue la exclamación de su mujer- Ahí lo tienen, enfermo por primera vez en su vida, con mareos, con la edad que tiene, que ya no es un muchacho aunque él se lo siga creyendo, y está preocupado con el problema del agua del caballo”.

Por fin llegó el doctor Adolfo Rodríguez el más conocido galeno de Sagua La Grande el cual después de hablar un poco de las actualidades cubanas con el enfermo le preguntó:


“¿Cómo fue eso de los mareos que le dieron,don Rafael?”

“Cosa sin importancia-repuso el paciente,y empezó a contarle dónde él estaba, supervisando la comida de General,que acababa de regresar de su acostumbrado paseo y que en ese día no había tenido ningún incidente , nada que valiera la pena de recordar,quizás excepto una acalorada discusión con alguien que prefería no mencionar en el Liceo al mediodía, después de almorzar”.

Don Adolfito entonces le recomendó que a partir de ese momento iba a tener que llevar una vida más tranquila absteniéndose incluso de los paseos a caballo en las tardes, lo cual fue terrible para el doliente que con este golpe sintió que su condición empeoraba y muy dolido por su nueva vida murió a los pocos días.

Pasó el tiempo y su nieto, también llamado Rafael, haciéndole comprender a la abuela que General estaba engordando mucho por falta de movimiento,esta decidió regalárselo y el muchacho orgulloso lo sacó a la calle ante la mirada curiosa de la muchedumbre que siempre lo había asociado al viejo Rafael.

El nieto decidió llevarlo a la carretera para hacerlo correr un poco y quitarle lo arisco de su comportamiento, no hacía más que resoplar y emitir un sonido ronco como si se fuera a espantar.Al llegar a la amplia pista General sin pensarlo mucho se echó a correr y nada más pudo hacer el joven para detenerlo.Muy asustado vió como la bestia a velocidad vertiginosa se fue alejando de Sagua y de pronto haciendo una brusca curva penetró en el Cementerio.Entre tumbas y panteones no dejó de correr hasta que de repente se detuvo frente a una lápida que Rafelito leyó con horror:”Rafael Morejón Pereira y Familia”.!No podia creer que esta bestia pudiera haber ido directo a una tumba que no conocía!.¿Que extraño fenómeno aquí había ocurrido?.

Benito sí lo supo cuando este se lo explicó:

“Los caballos,al igual que los perros,ven,sienten y huelen a los muertos;y en el caso del amo,oyen la voz que los llama por lejos que esté”.


“Ante el silencio de su interlocutor que estaba mudo,terminó con estas palabras:”

-“Y en este caso es muy natural… don Rafael vivía enamorado de su caballo, lo quería como se puede querer a un cristiano, como si no fuera animal…por eso lo llamó,lo hizo ir a verlo al cementerio.Mira, muchacho, él –que en paz descanse-lo dijo muchas veces:que el día que se muriera,iba a llevárselo pal otro mundo, y parece que quiere cumplirlo”.


“El nieto de don Rafael, ante las explicaciones de Benito, se quedó deprimido, sintió el mismo terror que había experimentado en el cementerio cuando vió el nombre del panteón de su abuelo, y no pudo encontrarle explicación razonable al asunto. No pudo entonces,ni nunca”.

Pero más curioso aún lo fue el sueño que tuvo esa noche Ramón el esposo de Luisa donde vió nitidamente a Don Rafael venir a buscar a su caballo. Ante el horror de todos la bestia amaneció muerta al día siguiente, era como si el viejo huviera avisado por medio de sueño de que iría a buscar a su amado caballo para así tenerlos avisados de tan impactante final.

Amigos míos,cosas del más allá que no deben buscarle explicación.

No siempre el cariño es sano, porque “hay amores que matan”…

miércoles, 2 de marzo de 2011

Los Chinos Esclavos


Historias de Ultratumba

En una casa de la calle Independencia en Isabela de Sagua, muchos vecinos de diferentes épocas ven aparecer en algunas oscuras noches de luna nueva, la repetida y sangrienta escena, que de forma fantasmal, muestra a unos endiablados chinos con una cabeza sangrienta en sus manos.La terrible manifestación ha asustado a muchos dueños del lugar los cuales han decidido mudarse al igual que a vecinos ya que en algunas épocas este lugar ha sido un abandonado solar.

Algunos testigos, ajenos en sus historias, coinciden en que los asiáticos se ven enfurecidos con la punta exterior de sus cejas muy elevadas hacia la frente y el rostro completamente enrojecido.Misterios del universo que en muchas ocasiones sorprende a la ciencia pues de forma insólita, ninguno de estos videntes ha sabido de antemano que allí se fusilaron durante la época colonial a 8 chinos que se dice asesinaron a su mayoral que los trataba cruelmente.

Cuenta la historia que a mediados del siglo XIX estos chinos esclavos trabajaban bajo brutales condiciones en este sitio que era el batey de la casa Larrondo y que un buen día, no soportando más los maltratos de su severo amo, todos decidieron combinarse para ajusticiarlo y con los instrumentos con que elaboraban, lo destrozaron a guatacasos y picotazos dejándolo tirado en el lugar hasta que la guardia tomó cartas en el asunto y el Jefe de la Plaza de apellido Ponce de León declaró culpable a 8 de los chinos los cuales fueron fusilados y enterrados instantaneamente en el mismo paraje del asesinato.

Muchos años después se descubrieron los esqueletos de los desafortunados cuando se realizaba una excavación para construir un pozo.


Al parecer los salvajes acontecimientos de sangre liberan una intensa y desconocida energía que impregna los átomos del lugar con una aterradora película que hemos de ver repetidamente en el transcurso de los siglos, dicen algunos. Pero los estudiosos del más allá afirman que las pobres almas sin rumbo de los principales actores del pecado, quedan atrapadas sin descanso a veces por largos siglos, hasta que algún sortilegio, exorcismo o noble gesto libertador rompe el círculo vicioso a que son sometidas las almas en pena.

El ciclo de los chinos esclavos de la Isabela aún no se ha roto y el espanto ha de seguir, quien sabe, por cuanto tiempo más…

del libro Mitos y Leyendas de Sagua de Pedro Suárez Tintín

sábado, 19 de febrero de 2011

El Charco La Palma

A lo largo de los 152 kilómetros del río más largo de la costa norte de Cuba, El Undoso, no existe ricón más misterioso y poético que el tradicionalmente llamado “Charco de la Palma”.El folclore local da fe de este incuestionable galardón.

La tradición ha acumulado tal cantidad de tragedias en torno a este oscuro foso que los espíritus desencarnados vagan tranquilamente en horas de la noche despreocupados y seguros de que ningún mortal osará hollar sus dominios.

Aun durante el día este es un sitio tabú para los vecinos de la zona, pues “el enorme remolino” que allí se forma atrae o “se traga” a cualquier objeto flotante que penetre en el óvalo central siendo común entre los bañistas la frase de: “no te alejes más;te coge el remolino”.


Mi inolvidable amigo Benito Serrano (uno de los últimos mambises de la brigada Sagua, mensajero de José Luis Robau) me contaba que antes de construirse la carretera (Desvío Sagua-Sitiecito) existía una cavidad junto al antiguo camino por donde podía escucharse el rumor de las aguas salvajes lo cual hacía suponer a sus mayores la presencia de un río subterráneo lo cual, según él,corroboraba una leyenda más antigua que aseguraba la existencia de una cueva en lo profundo del Charco La Palma. Uniendo estos dos datos se tendría como resultado la explicación del “remolino”,es decir,un desagüe subterráneo que en forma de embudo “se traga todo objeto que por allí pase”.

Muchos viejos vecinos de la calle Brito nos confirmaron que habían escuchado el cuento de la casimba que existía en el antiguo trillo del desvío donde sus padres acercaban el oido para escuchar al supuesto arroyo subterráneo o tragante del Charco. Si esto huviera sido real se podría entonces justificar las leyendas de objetos perdidos en un área relativamentetan pequeña.


Cuenta una de las leyendas que la carreta de un negro haitiano que en ocasiones descendía hasta la orilla del río, un día desapareció en medio del remolino con bueyes y dueño ante la mirada atónita de los que allí pescaban. Se buscó por algunos buzos amarrados por la cintura pero ni rastros de ella.”Se lo llevó el río subterráneo-decían los rescatistas.

En otra ocasión, después de la inundación de 1904 que se llevó el Puente de Madera de Sagua, el dueño de un terreno al otro lado del río puso un andarivel o cable de acero de una orilla a otra a través de uno de los bordes del Charco para pasar en una especie de balsa. Se cuenta que una tarde cuando regresaba de sus labores con otras dos personas y sacos de productos agrícolas un borde del remolino lo arrancó del cable y después de muchas vueltas en círculos con horrorizados gritos de los pobres hombres, la tenebrosa garganta del diablo se engulló a otra de sus tantas víctimas. Botes y nadadores desaparecidos a través de los tiempos en este círculo infernal son incontables.Se dice que en otra ocasión la balsa del andarivel de Céspedes se desprendió con varias personas durante una corriente rápida del río. A través del trayecto todos lograron lanzarse al agua y nadando hacia las orillas pudieron salvar sus vidas, pero el dueño, que no quería perder su embarcación se aferró a ella pensando que con el remo podría acercarla a uno de los bordes del furioso río. En pocos segundos atravesó la barranca de Salvador Herrera y la de Solís tropezando en ocaciones con tierra, pero ya era tarde, al levantar su horrorizada mirada ya estaba encima del temible Charco La Palma y en un último esfuerzo se lanzó al agua pero tanto su balsa como su dueño comenzaron el giro de la muerte hasta desaparecer en las oscuras profundidades.

"El Remolino” estaba más lento en algunas épocas de poca corriente y algunos valientes se bañaban por el lado del cayito (a contra-corriente) pero aun así los peligros no terminaban del todo;en esa sepultura del infierno existía otro temor para los vecinos del Undoso; allí en medio del siniestro embudo vivía una criatura sobrenatural cuya sola mención los hacía palidecer de pánico.

Cuando el sol comenzaba a caer y la penumbra se arrastraba por el Charco De La Palma ya nadie más merodeaba estos lóbregos parajes.La infinita soledad del oscuro reino se hacía en extremo propicia para que entonces emergiera de entre sus aguas una entidad humanoide no conocida en los catálogos zoológicos pero si clasificada en el feudo de la fábula como “El Güije”,el negrito anfibio de los ríos de Cuba que nunca ha mordido a nadie pero sí los ha matado del corazón…(Ver: El Güije).





Para ampliar sobre cada caso:
ARCHIVO SABANEQUE
1970 - 2011

viernes, 11 de febrero de 2011

El Güije del Undoso

La criatura del río Sagua


Cuando va cayendo la tarde los pescadores y flecheros del Charco La Palma se van retirando como antípodas de los vampiros; por el día respetan al río pero por la noche se les une el temor al Güije esa extraña criatura mitológica de la cultura fluvial que aunque también se le ha visto por el día, su verdadero reino es el de la oscuridad.

Yo nací en Gonzalo de Quesada # 48 a unas dos cuadras del Charco La Palma por lo que me puedo considerar un ribereño, toda mi generación qu e nació a finales de los cincuentas se crió en el Undoso y hasta nadábamos mejor en nuestro río que cuando íbamos a Uvero, pero cuando llegaba la noche se nos ponía la carne de gallina el solo pensar encontrarnos cara a cara con El Güije. Nos parábamos en la barranca de Colón y Brito para mirar aquella “boca de lobo” pero hasta ahí llegaba el camino.Por muchas generaciones se cultivó esta leyenda que hasta cierto modo tranquilizaba a las madres de la cultura del río cuyo principal temor lo era recibir la noticia de un hijo ahogado.Algunos de mis amigos de infancia murieron producto de esas cercanas aguas que tanto nos atraían, pero la gran mayoría lo respetaba sobre todo debido “Al Remolino” y al “Güije”.


La tradición contaba que aquí vivía desde tiempos remotos un extraño ser de color negro, con rabo y ciertos rasgos humanoides que aunque anfibio podia permanecer mucho tiempo fuera del agua. Por ser una leyenda tan antigua y tan popular está rodeada de tantas variantes que sería muy dificil hacerlas coincidir a todas, pero a modo general podemos decir que incluso muchos afirman que los hay hembras pues muchos valientes testigos amparados en la oscuridad de la noche y en los tupidos matorrales que aquí abundan, llegaron a verlos sentados a orillas del cayito con su pareja al lado.

Pero lo más interesante de todo es que en cierta ocasión se capturó uno y todo el público sagüero pudo admirarlo ya que lo tenían amarrado en el ala izquierda de la Cárcel (por la calle Salvador Herrera) y cientos de personas, a través de la cerca de malla, pudieron verlo comiendo lagartijas. Se trataba de una figura repugnante que nadie quería recordar, amenazaba al público con agresivas mordidas al aire y en cierto momento se temió que reventara la soga con la que estaba amarrado porque se ponía muy furioso y con chillidos ensordecedores se revolcaba como un rabioso gato acosado y le costó mucho trabajo a los guardias meterlo en un tanque de agua para su posterior traslado.

Muchas muertes ha ocasionado este monstruo en las aguas de su dominio y los bañistas le temen. Algunos que lograron escapar vieron sus afilados colmillos y largas garras a punto de atraparlos para siempre. Al parecer los Jueves y Viernes Santos son los días preferidos del Güije para cazar seres humanos, por lo que se recomienda precaución a los sagüeros en estas fechas sobre las demás.

Han quedado para la historia los nombres de los capitanes José Vicente y Francisco Almeida personas respetables que narraron a sus superiores que vieron al Güije mientras perseguían a un bandido y que incluso le dispararon sin poderlo matar.Al sentir el ruido de sus armas, la criatura se zambulló en el río profiriendo espantosos aullidos.

En la descripción más antigua sobre el güije, se le concibe como una criatura que solo puede ser vista los Jueves y Viernes Santos calentándose bajo al sol y no se le puede mirar pues instantaneamente se caería bajo sus garras.


En la actualidad la contrucción de la Presa Alacranes ha reducido mucho el caudal del Río Sagua La Grande y “El Remolino” no es muy notable, ¿Acaso ha sido taponada la cueva subacuática debido a la basura que allí se ha vertido por dos siglos?.De ser así el Güije estaría encerrado en esta botella geológica esperando por un Aladino que lo libere. Sin embargo en tiempos actuales algunos pescadores fluviales insisten en haber visto al Güije y nos preguntamos ¿No será que estos seres extraordinarios tienen como morada al mundo astral y en nada los afecta nuestro ambiente material?… debe ser así…púes de lo contrario,“la contaminación actual de nuestro río “no hay Güije que la soporte”.



Del libro: "Mitos y Leyendas de Sagua La Grande" de Pedro Suárez Tintín
Copyright Tintin Collection 1998

miércoles, 9 de febrero de 2011

El Barco Fantasma



Algunos pescadores actuales lo han visto.Se trata de un viejo galeón español en muy mal estado pero aún con todo su velamen y aparejos erectos; de ahí que los pescadores y marineros afirmen que este barco está atrapado en algún sitio y se desprende ocasionalmente con las tormentas.

Lo vió por primera vez Don José Beltrán, pescador natural de Corralillo, que en 1867 había arribado por unos días de mal tiempo a Bahía de Cádiz donde el torrero muy amablemente le acotejó unos camastros a él y sus 3 amigos en un ricón del majestuoso Faro para que esperaran el buen tiempo y pudieran continuar su fatigosa faena de pesca.

Era un mediodía oscurecido por la tempestad y todos, incluyendo el farero, dormían profunmente la soporífera siesta de truenos, pero Don José inquieto por su negocio de pesca observaba las furiosas olas desde lo alto de la torre como esperando que de un momento a otro se detuvieran ;ya todo el día anterior y la noche completa habían tenido la misma intensidad de vientos.Cabeceaba medio hipnotizado por la monotonía del escenario cuando de pronto vió una voluminosa estructura que avanzaba en la misma dirección del viento oeste muy cerca de ellos lo cual le hizo despertar completamente y poniéndose de pie abrió bien los ojos para estar seguro de lo que veía. Aquello era un barco, no cabía dudas, y estaba peligrosamente muy cerca de la orilla por lo que debía alertar al farero de lo que estaba ocurriendo.

Bajando a la velocidad de un rayo despertó a todos con sus gritos e inmediatamente los cinco subieron al domo superior desde donde aún se observaba el extraño barco avanzando muy lentamente hacia occidente.

Es muy raro- dijo el farero- tiene la figura de un galeón muy antiguo y sus velas están izadas; dentro de ese barco no puede haber nadie pues ningún capitán sería tan negligente.


Pero también es raro su lentitud con tanto viento- agregó el pescador- y sus velas apenas están hinchadas, parece un barco a la deriva…

O es una visión- ripostó otro de los pescadores…


Todos se miraron con cierto aire de espanto.Habían escuchado viejos relatos de mar hablando de barcos fantasmas pero como viejos pescadores de experiencia, nunca lo habían creido; ahora se encontraban ante un fenómeno que no podia tener otra explicación.Un barco muy cerca de la costa ,en medio de una tempestad, con el velamen activo y sin ninguna actividad humana visible ya se habría estrellado contra las salientes rocas de la orilla. No existía lógica en aquel extraño evento;además un galeón no era barco para navegar en esta época…


De pronto la rara nave comenzó a girar lentamente hacia el norte, giro que aprovechó el farero para escrutarla con más detalles con su potente catalejo por su parte posterior. Enfocando el cristal hacia la popa, pudo admirar un rico y complejo decorado de sus maderas, obra de arte admirable, pero lo que más le llamó la atención fueron unos grandes caracteres rojos que decían “Santa Lucía”, !El barco tenía nombre, su identidad lo hacía más real!. En medio del oscuro velo de la borrasca, el navío fue desapareciendo como tragado por el diluvio…


Esa es la estraña historia que contaba frecuentemente el viejo lobo de mar Don Pepe Beltrán cuando fue a vivir su retiro a Sagua La Grande en 1885. El barco fantasma se ha seguido viendo hasta los tiempos actuales por testigos vivientes. Pero de su boca también quedaron otros relatos de mar que le habían sido transmitidos por el farero del Cayo Bahía de Cádiz y otros amigos del océano.


 
Para ampliar sobre cada caso:
ARCHIVO SABANEQUE
 

Del libro: "Mitos y Leyendas de Sagua La Grande" de Pedro Suárez Tintín
Copyright Tintin Collection 1998