domingo, 12 de junio de 2011

La Bruja del Caldero

Desde los orígenes de Sagua La Grande en 1796 ya se le temía a la Cueva de la Virgen en las alturas de uno de sus empinados Mogotes de Jumagua cuya generación le llamaba “Cueva del Caldero”. Aquí muchos atrevidos sagüeros se han llevado el susto de sus vidas al encontrarse cara a cara con una espantosa negra conga de unas 300 libras de peso repleta de collares y amuletos que sentada sobre una roca muy cerca de la Virgen abraca con sus piernas un enorme caldero de contenido dudoso.


Cuenta la tradición que este horrible espectro de bruja vigila desde hace varios siglos un gran tesoro escondido en dicha cueva por negros esclavos que convertidos en cimarrones trajeron aquí muchas bolsas de oro,plata y joyas que arrebataron a su antiguo amo después de asesinarlo y escapar al monte.La hechicera africana siempre está concentrada en los brebajes de su enigmático caldero pero al penetrar algún profano a sus dominios inmediatamente lo detecta y levantando su enfurecido rostro lo intercepta con unos brillantísimos ojos que ate-rrorizan al visitante que huye despavorido.


En cierta ocasión un nativo de Jumagua contó aterrorizado a su familia lo que había visto en dicha cueva y acto seguido cayó fulminado por el espanto de la vision,sus ojos muy abiertos no se podían cerrar y la noticia selló definitivamente el contacto de los campesinos con la diabólica caverna que por muchas décadas fue ignorada. Pero a mediados del siglo XIX un trampero de nueva generación,incrédulo de los tradicionales “Cuentos de Viejas” penetró en el gran salón y comprobó que los excrementos de jutías eran abundantes por lo que allí haría su zafra con estos sabrosos edentados por lo que colocó sus trampas comprobando que al día siguiente su caza había sido fructífera y jactancioso declaró que” tantos años de superstición habían sido provechosos para él ya que la cueva,al no ser visitada,se había llenado de Jutías.


En cierta noche de reunión familiar unos amigos del afortunado cazador le propusieron una apuesta tentadora si entraba a la famosa Cueva del Caldero dadas las 12 de la noche en punto y se mantenía allí por media hora, y este,ante la nueva y tan fácil ganancia aceptó en el acto.Cuenta la tradición que en esta ocasión la suerte no acompañó al osado trampero y que 60 minutos despúes sus amigos, preocupados por su tardanza, encontraron su cadáver extremadamente pálido a la entrada de la hechizada caverna.A partir de entonces no solo el sitio sino “las 12:00 P.M.” constituyen el tabú principal de la legendaria Cueva del Caldero.


Más de 100 años después nuestro equipo espeleológico la cartografió incorporándola a la geografía nacional como “Cueva del Murciélago” y confeccionando el catálogo de su fauna interior, pero no bastando todo esto,se me ocurrió que una investigación nos faltaba y la fría noche del 8 de enero de 1975 me monté en mi bicicleta y solo comunicándoselo a mi amigo Guillermo Morales López, partí con una colcha, linterna y cantimplora de agua rumbo a las lomas del Mogote con el objetivo de “mirar a los ojos de la negra conga”.

Serían las 11:00 pm cuando penetré en la cueva que tantas veces había estudiado materialmente pero a la que jamás había observado con ojos metafísicos y me instalé como pude entre las congeladas rocas mirando de frente el altar de la virgen donde según la tradición aparecía el espantoso espectro de la hechicera. Por fín llegó las 12 de la noche y mi corazón aumentó su ritmo, por primera vez sentí algo de temor, ya era tarde para retirarme, estaba en la hora crítica y medio petrificado no sé por qué razón pues tenía a mi favor el no creer en esos inframundos sobrenaturales. Pasaron los minutos y con ellos la hora del climax, pero la negra no aparecía; yo me repetía constantemente “aquí no hay nada, esto no es real”, y otras oraciones que me infundían valor,pasando así más de una hora sin que nada ocurriera, hasta que por fín quedé profundamente dormido con extraños sueños que de nada vale aquí contar…

Esa fue mi noche en la Cueva del Caldero. Para los creyentes del espiritismo y otras doctrinas espirituales les digo que con esto yo no demuestro ni niego nada, solo cumplí con mi impulso investigativo y quizás, apoyando sus postulados,”No ví porque no creí” ya que al igual que “Ver Para Creer” podemos afirmar : “Creer Para Ver”. Me ha dicho un amigo que a lo mejor allí estaba la negra gritando ante mi rostro y yo no conectaba su frecuencia, una forma muy humorística de explicar el fenómeno.”¿Y si encontraron el tesoro?, ya no tendría objetivo su presencia allí”-me dice otro. Pero de todos los análisis el más interesante lo ha expuesto otro amigo: “¿Y porqué no lo haces de nuevo, a lo major la próxima no te va muy bien?…


Localización: Loma # 3 (W-E) o Loma del Abono (Ladera Sur).

jueves, 2 de junio de 2011

El Gato Cavernícola

¿Se imaginan la ferocidad de un gato acorralado en la oscuridad de una caverna?


Los visitanes de las cuevas del Mogote durante la década final del siglo XIX afirmaban que existía una cueva en lo alto de la montaña donde “se hacía muy dificil penetrar” debido al acoso de un enfurecido gato jíbaro que habitaba en sus densas tinieblas.

El viejo cazador de majáes Ciriaco Rojo, residente de la Villa Del Undoso entre 1898 –1974, contaba que él, en los años 20, habló con varios “cueveros” que habían sido atacados por este siniestro felino y que “todos coincidían en que se trataba de un enorme ejemplar de color negro el cual, de ninguna forma, dejaba entrar a los intrusos a su dominio subterráneo de Cueva de la Virgen, enorme templo de estalagmitas gigantes que hoy conocemos como Cueva del Murciélago.


En una ocasión durante la Guerra de independencia, un conocido trampero de jutías que residía en Chinchila fue herido gravemente en la cara cuando el fantasma negro le saltó desde una de sus estratégicas atalayas rocosas y con ferocidad arácnida lo hizo huir despavoridamente.


Aunque su horrorizante expresión ya había hecho correr a más de un profano con espanto, este sangriento ataque al cazador de jutías bastó para disparar la fama del “Monstruo de Cueva De la Virgen" la cual automaticamente se cambió a “Cueva del Gato” donde inprovisadas partidas de caza se organizaron con el objetivo de capturarlo y exhibirlo triunfalmente por las calles de Sagua en los arreos del caballo, pero el escurridizo y peludo mamífero sabía guardar distancia de las muchedumbres y nunca fue visto por las expediciones de caza.


El horror de adentrarse en dicha cueva de forma solitaria calaba hasta la médula de los tramperos y nunca más se penetró en “La Cueva Del Gato” sin la compañía de otros.


Hasta el día de hoy (cien años después) no se ha sabido más de la suerte de aquel engendro troglodita que tanto asustó a nuestros abuelos.

En 1970 realizamos la primera exploración científica de esta interesante cueva del Mogote y con su cartografía la bautizamos como “Cueva Del Murciélago” (exploraciones del Grupo Espeleológico Sabaneque de Sagua) debido al incredible habitat de quirópteros que aquí existe, pero siempre sin ignorar los muchos nombres que nuestros antepasados dieron ocasionalmente debido a los abundantes acontecimientos que en este sitio ocurrieron a través de la historia .

La "Cueva Del Murciélago", "Del Gato" o "De La Virgen" constituye la caverna más hermosa que pueden mostrar los sagüeros con orgullo.

La apretada población de murciélagos que hoy habita esta caverna debe vivir muy feliz de que ya no exista aquel juguetón felino que en una ocasión ocupó el mismo territorio de sus desafortunados abuelos.Pensamos que la vida de cualquier predator es posible en estos reinos subterráneos donde los murciélagos vuelan a ras de piso. Un ejemplo claro es la adaptación del Majá de Santa María a una de las galerías profundamente oscuras de esta cueva donde su única y absoluta dieta lo constituyen los quirópteros. El Gato de la Virgen pudo ser posible y tal acontecimiento no necesariamente habita en el mundo de las leyendas…

Localización: Loma # 3 (W-E) o Loma del Abono.

 

martes, 17 de mayo de 2011

La Madre Agua

“ EL MAGÜI ” O “MADRE AGUA”(La leyenda más popular del Mogote)



Desde la época de nuestros bisabuelos (quizás más atrás en el tiempo) existe la fascinante leyenda sobre un enorme reptil que habita en las profundidades de Cueva del Agua en El Mogote, la Madre Agua como le dicen los guajiros de la región ha sido vista por pocos aunque muy buscada por muchos.En el argot espeleológico la malcriamos con el nombre de “Magüi”, con el mismo derecho que los Escoceses miman a su “Nessi” del Lago Ness o los Tibetanos a su “Yetti” de los Himalayas.El Magüi de Jumagua es un ofidio que tiene ”el grosor exacto de una palma” y según los cuentos que hemos colectado entre los nativos del área “este temible animal puede engullirse un ternero completo sin mucho esfuerzo”.Su cabeza presenta dos pretuberancias en la región frontal y sus escamas están distribuidas inversamente a como se presentan en el resto de los “majaes”,es decir “de atrás hacia delante”.Esta extraña disposición de escamas a lo largo del cuerpo no permite que penetre proyectil alguno cuando es disparado en su huída, afirman los viejos cazadores que “si alguien lograra dispararle de frente sería muy fácil capturarle”,pero lamentablemente para estos, todos los disparos a través de la historia se habían efectuado en su retiro al interior de Cueva del Agua que constituye la entrada a su reino subacuático.


La leyenda incluye además que “cualquiera puede ver sus huellas si visita la caverna” pues en la época de bajante el rastro de su enorme cuerpo queda grabado en el blando fango del piso y de forma zigzagueante se pierde en las tinieblas de su interior.


Todos estos cuentos en torno al ”majá con tarros del Mogote” se lo hacía repetir decenas de veces a mi abuelo Ciriaco Rojo el cual fue un viejo cazador de majaes durante la primera mitad del siglo XX en las cuevas del Mogote para vender la manteca muy codiciada en las Boticas de Sagua. Yo me quedaba como anonadado mientras él, entre cuento y cuento, se tomaba su traguito de ron. No sé si el deseo de hacer sentir bien a sus nietos hace que los abulitos exageren sus historias, pero aunque así fuese, de no ser por aquellas fantasías yo no hubiera conocido a esta interesante y misteriosa región con la que tanto tiene que ver mi vida toda. Encontrar el Monstruo del Mogote fue la primera inquietud de mi joven mente. Con el tiempo aquello se convirtió en obsesión, tal como Byrne busca a su Big Foot. Los Primeros viajes a Cueva del Agua se vieron obstaculizados por el creciente nivel del manto freático pero fueron muy útiles en la recopilación de fábulas locales entre las que abundaban relatos sobre El Magüi.


La impresión de mis primeros viajes por los Mogotes fue que los habitantes de la región estaban convencidos de que aquí vive un enorme majá que causa estragos entre su ganado. Como segundo punto, que según afirman, ”yendo a la cueva cuando está seca, pueden verse sus huellas a lo largo de sus laberintos”.De esto se podría por tanto deducir tres conclusiones:


1-La Historia del Monstruo Magüi puede ser parte del mito local tan necesario en las poblaciones alejadas de la civilización donde la monotonía de sus actividades diarias exigen un tema que endulce esa fatigosa rutina.


2-La historia puede tener un fundamento real a partir de alguna especie de boa continental que haya sido introducida por algún viajero (por ejemplo un marino mercante).Es conocido lo pequeña que son las anacondas y pitones en su estado juvenil y el gran tamaño que alcanzan en su estado adulto.


3-La última (y más remota) posibilidad es la de una especie nativa que haya sobrevivido desde la Era Secundaria (período Cretácico) y en la actualidad esté limitada a los territorios de Jumagua, Chinchila y Ciénagas del Norte o cuyos últimos ejemplares se hayan extinguido durante los finales del siglo XIX o en la primera mitad del siglo XX ,períodos a los que pertenecen la mayoría de estos reportes.


Durante muchos viajes posteriores vimos muchas huellas que penetraban en la Cueva del Agua y casi creímos que teníamos en nuestras manos a el magüi. La primera vez que esto ocurrió, seguimos unas enormes huellas del grosor exacto de una palma que de una forma sinuosa desaparecía en las tinieblas interiores. Nuestro corazón latía con doble intensidad,..”seguimos la huella muy cerca el uno del otro (dejé escrito en mis notas de campo) como para sentirnos más seguros. El rastro se hacía más marcado producto de la mayor humedad del fango lo que dificultaba nuestros pasos. Por fín llegamos a la pared final que se percibe desde la entrada y la huella torcía


a la izquierda”…






…”Continuamos y a pocos pasos ENCONTRAMOS POR FIN A LA MADRE AGUA”.






Esto sin duda lo escribí con rabia irónica pues la supuesta Madre-Agua no era más que una palma que al parecer la había introducido poco a poco el mismo manto freático en su descenso. Pudimos comprobar por la gran cantidad de sedimentos que desde épocas remotas la Cueva del Agua ha estado arrastrando palmas, troncos y ramas a su interior e indudablemente, todos los años en los meses de diciembre y enero, que es cuando las aguas desaparecen, pueden verse las huellas de los arrastres hacia esta especie de caño o tragante que forma la caverna. Lejos de encontrarnos a el gigantesco magüi nos tropezamos varias veces con la Boa más pequeña del mundo, nuestro Majá de Santa María.


Aunque,”no se confien mucho de este largo silencio”, en cualquier momento despierta el colosal ofidio de su dilatado y rejuvenecedor letargo y pueden pasar el susto de sus vidas si se atreven a robarles las jicoteas y ranas del interior de su guarida.La Cueva del Agua es de su exclusiva propiedad y nadie debe penetrar en sus dominios.


Pero, Ojo ;”El Magüi” ha sido visto también en las Ciénagas del Norte y !oigan bien!: “En el Charco La Palma del río Sagua La Grande,¿Se comunicará esta cueva con el Undoso?…


Localización: Loma # 4 (W-E) o Loma de la Cueva del Agua.

sábado, 14 de mayo de 2011

El misterio de los restos humanos

ABUNDANTES RESTOS HUMANOS EN UNA CUEVA


Un hallazgo,por demás curioso, interesante y, si cabe, misterioso, se sucedió por Marzo -1858. El descubrimiento de unos restos humanos por las cercanías de Santo Domingo.Fue tema de mil comentarios y de raras apreciaciones.

A mera casualidad se debió el descubrimiento de una gran cantidad de huesos humanos pertenecientes á treinta ó cuarenta cadáveres,lo menos,hacinados en una cueva situadas en terrenos del potrero Casimbas,de la propiedad de Don Pedro Nolasco Abreu, partido de Santo Domingo y cuartón de Yabú.

Habiendo visto el mayoral del indicado potrero levantarse varias auras,y sospechando pudiese haberse muerto algún animal, se dirigió hacia la cueva llamada Siguapa, donde halló algunos nidos y huevos de aquellas aves carnivoras .Registró con más proligidad y fue descubriendo un gran montón de huesos hacinados.Viendo que eran de seres humanos, lo puso inmediatamente en conocimiento de la autoridad local, la cual pasó, acompañada de facultativos y de testigos al reconocimiento de aquel raro hallazgo.

De su actuación resultó que los huesos estaban colocados unos sobre otros en el fondo de la cueva; que entre ellos llegaron a contarse 513 muelas; y que según del Lcdo.D. José Chamorro, facultativo del reconocimiento,pudieron pertenecer como a treinta cadáveres que contarían más de cuarenta años de hallarse en aquel punto.De la declaración de antiguos vecinos resultó no haber sido nunca aquel punto destinado a cementerio, ni tener la menor noticia de suceso ni ocurrencia alguna que pudiese motivar aquella reunión de despojos humanos.


Su origen en nuestro concepto puede atribuirse a una de las tres causas siguientes:


-Primera, a sepulcro de indígenas


-Segunda, a depósito de cadáveres de asesinados


-Tercera, a centro de algún palenque de negros cimarrones.


Lo primero parece convenir por ser aquella una montaña llena de cuevas; pero tropieza con el inconveniente del corto tiempo de 40 años que atribuyeron a los huesos encontrados, los facultativos que los reconocieron.

Lo Segundo no se explica porque en aquella época no se dijo, ni hay noticia de que existiese por allí ninguna banda de foragidos que asesinase a tanto número. La última suposición pues parece la más probable.Las lomas y sus cuevas convidaban a un palenque .Los negros huídos de la parte occidental de la Isla, si no la única, a lo menos la más poblada de aquella raza, seguía en su fuga rumbo al oriente, porque existía entre ellos la creencia de que hacia allí encontrarían su país.Nada extraño fuera pues que refugiados en las cuevas de aquellas lomas, hubiesen ido pereciendo y formando el montón de huesos que da lugar a estas conjeturas.

No es de echarse tampoco al oído la reflexión de un antiguo vecino y conocedor de aquellos terrenos.Según su informe no distaba mucho la cueva a que nos referimos, del que por la época marcada de 40 o más años era camino central de la Isla, o al menos por el que se viajaba con frecuencia a tierra adentro.


Sabido es que careciéndose entonces de vapores, ferrocarriles y demás vías de comunicación, que el notable progreso del siglo, puso a nuestra elección y comodidad, se cruzaban por aquel camino los comerciantes de ganados, los litigantes, y una infinidad de viajeros, que bien pudieron desaparecer paulativamente bajo el puñal del asesino en asecho, y ocupar un puesto en la cueva Siguapa, sin que su falta alarmase ni llamase notablemente la atención; tanto por el corto número de víctimas respecto al de viajeros, cuando porque, careciéndose entonces de poblaciones y aún de vecinos en el largo transcurso de muchas leguas, y escasa por consiguiente la política rural, y los agentes de seguridad pública en tan dilatados desiertos, podían a mansalva acampar cuadrillas de salteadores para perpetrar impunemente los más atroces crímenes.

jueves, 5 de mayo de 2011

El Capitán Nemo de Sagua La Grande


El sagüero y el Nautilus. El submarino mambí.

Este insólito acontecimiento ocurrió durante la Guerra de Independencia cubana en 1897, cuando Mr. William Randolph Hearts, director del periódico “New York Journal” y gran amigo de la causa por la libertad de Cuba, se puso en contacto con el Comité Central Revolucionario de Nueva York” que dirigía José Martí, para informarles que en la bahía de Baltimore estaba fondeado un invento que pudiera servir a la maquinaria militar de los mambises y que él estaba dispuesto a comprárselo al inventor para donarlo a los cubanos.

Se trataba del “Nautilus”, uno de los primeros submarinos creado en Estados Unidos y bautizado así por su creador en memoria al imaginario sumergible de Julio Verne diseñado así para hundir barcos ingleses desde la sorpresa del abismo. Hearts le informó al Comité Cubano que podían pasar a evaluarlo y si acaso les servía, pues podían contar con él para atacar barcos españoles en la costa de Cuba.

El Comité, sorprendido por aquella propuesta, eligió al sagüero Emilio Núñez para que fuera a Baltimore y tratara de inspeccionar con detalles el submarino para saber si esta maquinaria les sería útil en la causa de la libertad. La elección de Don Emilio se debía a que este había sido por mucho tiempo el Jefe de las Operaciones Marinas, mano derecha de José Martí para las numerosas expediciones que se enviaban a Cuba, y su experiencia en el mar lo exponía como primer y único candidato. El General Emilio Núñez sería el capitán del submarino en la primera expedición que se dirigiría a Cuba en caso de que este resultara práctico, seguro y efectivo, así lo decidió el comité por la gran confianza que en él tenían.


En aquel verano de 1897, Don Emilio se dirigió al muelle donde estaba fondeado el “Nautilus”, iba acompañado por Mr. Caldec, periodista del “New York Journal” y una comitiva. Al llegar al sitio lo primero que observó era que el ingenio no era barco total, sino más bien coche, ya que tenía ruedas para trasladarse por el fondo marino, entonces junto al inventor penetraron en su interior. Según anotó, “la inmersión de producía por un sistema de admisión de agua en tanques especiales, agua que era luego expelida por el aire comprimido, del cual contaba con grandes depósitos”.


Después de cerrar las puertas y escotillas comenzaron a hundirse en la profundidad de la bahía, sus oídos comenzaron a sentir la presión de la inmersión. Entonces el inventor los llevó a la cámara de torpedos que en realidad eran minas que debían colocarse manualmente por un buzo en el casco del buque enemigo y no un proyectil que se lanzase desde el sumergible, un buzo preparado para la operación les mostró cada uno de los pasos. Un cuarto de hora que describe Don Emilio como algo inolvidable y angustioso a la vez por las dificultades que tuvo el hombre en colocar la mina y por la presión que sentían en sus oídos. Durante todo este tiempo la cabina se comenzó a llenarse de una espesa neblina que no les permitía verse unos a otros a pocos centímetros de distancia.


Al salir a la superficie el General tuvo que soltar una carcajada al observar la cara de horror que tenía el periodista; según él, su expresión “llegaba a los límites de lo cómico”. Caldec le comentó que no volvería montarse en un submarino otra vez aunque le regalaran el periódico donde trabajaba.


El informe de Núñez fue desfavorable para el submarino basado en el peligro y en las penalidades de maniobra que observó. Al Comité le bastó su palabra y pasó este capítulo cancelando la inusual idea de guerra naval.


En una oportunidad, durante la República, el General declaró: "¿Quién me iba a decir que progresarían tanto los submarinos cuando nos ofrecieron a los cubanos el "Nautilus" para combatir con él a la escuadra española?".

Y de esta forma termina este fascinante capítulo de la Guerra de Independencia donde un sagüero pudo haber sido “el Capitán Nemo” de una historia real.


El honorable y digno General de División Don Emilio Núñez Rodríguez, héroe de mil batallas, fue muy querido y admirado durante la República donde participó en muchas esferas de la vida social y política llegando incluso a ser Vice-Presidente de Cuba. Desde la capital de la Isla siempre mencionaba a su Sagua La Grande y defendía proyectos y progresos para amada Villa del Undoso.

Fue Núñez quien tuvo el honor de izar por primera vez la bandera cubana en el Morro el 20 de Mayo de 1902. Entre sus altos cargos estuvo el de Gobernador Provincial de La Habana.


El 22 de Abril de 1913 el presidente Menocal lo designa Ministro de Agricultura, Comercio y Trabajo.


El 6 de Diciembre de 1913 el Presidente de Cuba Don Mario García Menocal lo designa como Presidente de la comisión para la construcción del monumento al Maine. El 9 de Diciembre de 1913 fue elegido Presidente del Consejo Nacional de Veteranos de Cuba, siendo reelecto un año después el 7 de Diciembre de 1914, los vicepresidentes fueron los generales Gerardo Machado, Manuel Alfonso, Fernando Freyre de Andrade, Pedro E. Betancourt y el coronel Cosme de la Torriente.


El 18 de Enero de 1916 la Asamblea Nacional del Partido Conservador lo postuló como vicepresidente junto al presidente Menocal y durante el segundo período de Menocal (1917-1921) es Vice-Presidente de la República de Cuba.

En las tres Guerras, fue uno de los más bravos combatientes que tuvo la jurisdicción de Sagua La Grande. Nació el 27 de diciembre de 1855 en Sagua La Grande donde se incorpora muy jóven a la guerra de los 10 años; organizó y dirigió la guerra chiquita en la zona. Fue capturado y hecho prisionero en castillo El Morro de donde escapa y vuelve a Sagua donde organiza un grupo para operar en San Diego del Valle hasta 1880 que José Martí lo convence de que ese intento no era factible por el momento. Marcha al exilio donde se relaciona mucho con Martí y hacen buena amistad. Desde Estados Unidos envía armas, municiones y alimentos a Cuba como General en Jefe del Departamento de Expediciones, para luego regresar de nuevo a sus adorados campos sagüeros donde se hace General de División. Participó en las tres Guerras. Es graduado de Cirujano Dental en la Universidad de Pensilvania. Tuvo el honor de ser uno de los cinco Generales que entraron a La Habana junto al Generalísimo Máximo Gómez.


Fallece el 5 de mayo de 1922 en La Habana. Entre sus descendientes actuales está el destacado banquero Sr. Ricardo Núñez Portuondo, el Doctor Emilio Núñez Portuondo (padre de Emilio Núñez Blanco, que es el esposo de Mirta Díaz-Balart ,la primera esposa de Fidel Castro). Sus hermanos fueron también grandes patriotas de la “Brigada Sagua”.

martes, 26 de abril de 2011

Falsa Alarma en Isabela de Sagua (historias)

FALSA ALARMA


El ataque norteamericano a Isabela de Sagua


Un hecho algo gracioso y bordeando lo ridículo ocurrió en 1898 cuando el ejército de voluntarios de Isabela de Sagua se movilizó para “combatir al enemigo”que los estaba cañoneando a la altura de Cayo Cristo.

Los cañoneros españoles el “Lealtad” y “Mayarí” respondieron con disparos al aire y comenzaron los preparativos para la gran guerra contra los norteamericanos, y el valiente pueblo dijo presente a las filas.

Más tarde en el tiempo confesaron su ridículo pues no se habían enterado que se trataba de unas maniobras de simulacro que la escuadra Yankee realizaba en nuestros cayos.

Algunos cronistas posteriores han tergiversado la historia (inocentemente) narrando un ataque con proyectiles a casas de Isabela, pero este fue el pretexto usado por algunos de los militares españoles responsables ante la verguenza de tener que confesar su ridículo error.

Muchos años después, cuando ya todo era lejano pasado, los retirados jefes de puerto , marina y tropas confesaron, con jocosidad, la historia real del supuesto ataque norteamericano al pintoresco puerto de Sagua.

domingo, 24 de abril de 2011

El secuestro de Hemenway en Sagua

Jamiguel, le decían cariñosamente los sagueros del siglo 19 a este bondadoso gringo que tanto amaba y ayudaba a los pobres de Sagua La Grande, pero a pesar de su bondad, en una ocasión estuvo secuestrado por otros sagüeros los cuales pidieron dinero a cambio de su libertad. Augustus Hemenway fue uno de los comerciantes más influyentes de Boston.

Nació en Salem en 1805, y como muchos muchachos de ese período lo obligaron a ir a trabajar cuando era muy joven y con su espíritu de comerciante comenzó sus negocios propios en ciudades de la costa en Maine los cuales ramificó hacia fuera, y antes de 1836 ya estaba en el negocio bajo la firma de A. Hemenway y Co. Poseyó ocho grandes naves que construyó para su propio negocio, que manejó desde Valparaíso, donde tenía sus almacenes.

Los nombres de estos barcos eran: "City of Valparaiso," "City of Santiago," "Independence," "Magellan," "San Carlos," "Prospero," "Sunbeam," y "Quintero." Negociaba además con cualquier producto americano que él consideraba vendible en la costa oeste de América del Sur. Además de su negocio de Valparaíso, Hemenway poseyó un township entero en Maine con su propio aserradero en Machias.

Fue en este aserradero donde Don Augustus cortó los tablones que sirvieron para levantar su finca en Sagua La Grande, Cuba donde poseía una plantación y un trapiche o ingenio azucarero cerca del río en el sitio actual de San Jorge, uno de sus retiros más amados de América.

Una tarde del invierno, mientras marchaba de Sagua al ingenio de St. George, unos insurrectos lo capturaron y lo escondieron para pedir dinero a cambio; el encargado de la Finca que lo acompañaba estaba aterrorizado pero Don Agustín en cambio,con su sangre fría , pasó toda la noche fumando y conversando con los secuestradores hasta que con la salida del sol, su encargado del ingenio el Sr. Bartlett, fue al banco de Sagua de donde extrajo los fondos necesarios para pagar la libertad de su patrón.

Este capítulo de su vida en Sagua termina felizmente, pero Hemenway nunca más hizo el camino de Sagua a San Jorge a Caballo sino que optó por hacerlo en el tren recién inaugurado.

Muere a finales de los 1860s. Se dice que en los alrededores de su casa junto al río Sagua se encuentra enterrada la momia de su antecesor azucarero Don Jorge Battle (Ver: “La Momia de Sagua” en próximos capítulos).